www.diariocritico.com
...Y a mí que esto de Francia no me parece tan, tan mal...

...Y a mí que esto de Francia no me parece tan, tan mal...

jueves 03 de abril de 2014, 12:23h
Elecciones municipales. Batacazo del partido que gobierna. El presidente anuncia, al día siguiente, una crisis de Gobierno inmediata, y cambia hasta al ministro principal. En la remodelación incluye a la que fue su rival en las elecciones primarias de su partido, que, por cierto, también fue antes su compañera sentimental. Eso ocurre, naturalmente, en Francia, donde monsieur le President reconoce que ha perdido popularidad y, a la vista del veredicto de las urnas, da un giro radical a sus políticas en un plazo de menos de veinticuatro horas. Y no, no ha culpado a las malas artes de sus adversarios, ni al electorado galo, ni al mal tiempo reinante el día de las elecciones, ni a una conjunción adversa de astros, de esos malos resultados. Ya digo: Francia.
 
Son muchas las cosas que me inquietan en la actuación política, en general, en el país vecino. No están libres de corrupción, como tampoco lo estamos aquí. De los líos de faldas, que no se limitan estrictamente al campo de lo privado, ya ni hablamos. Del escaso nivel de los presidentes, que han hecho grande hasta a Chirac, enorme a Mitterrand e inconmensurable a Pompidou, mejor ni acordarse. Pero cierto es que los niveles de transparencia, autocrítica, integración -oiga, que el primer ministro y la alcaldesa de París son, entre comillas, 'españoles'-y espectáculo (en política, el espectáculo, si es bueno, resulta esencial) superan con mucho a los de por aquí abajo.
 
Cuanto mejor voy conociendo los usos, costumbres, talantes y talentos de nuestros vecinos del norte más me convenzo de que, con todas sus contradicciones y elementos negativos -no conozco ningún país cuyos habitantes vivan más relajadamente, por decirlo en términos positivos--, Francia merece ser una de las grandes locomotoras de Europa, y un país en muchos de cuyos aspectos políticos conviene reflejarse. Y lo mismo digo, en lo que corresponda, de Alemania, la patria de las 'grandes coaliciones', como antes lo fue del 'partido bisagra'. Siempre he huido de ese tópico, tan hispano, que afirma que cualquier cosa de fuera es mejor. Pero, a la vista de la sabrosa movida que han organizado los gabachos de ahí arriba, pienso que ya va siendo hora de que, en política, abandonemos el cazurro 'que inventen ellos', el 'no' a cualquier cosa nueva porque "eso nunca se ha hecho así", y empecemos, también nosotros aquí, a gobernar de otro modo, al menos más humano. Y -no me llame usted frívolo, por favor-también algo más divertido.


- El blog de Fernando Jáuregui: 'Cenáculos y mentideros'>>
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios