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La noche en la que va a empezar la gran movida

La noche en la que va a empezar la gran movida

miércoles 21 de mayo de 2014, 09:43h
Sí, vamos a hablar de esa noche electoral, en la que tantas cosas podrían, deberían, ocurrir. Y es que, llegados a este punto de la campaña electoral, uno casi prefiere situarse en el inmediato futuro, olvidando la lamentable marcha de esta 'recta final' hacia las urnas, poblada de falsos, o al menos frívolos, debates sobre machismo, sobre leyes del aborto, sobre quién tiene la cara más dura en Twitter. Así que, si usted me lo permite, quisiera viajar hoy hasta la noche del próximo domingo, cuando se conozcan unos resultados con los que la absurda normativa electoral ahora no nos posibilita, vía análisis de encuestas, especular. Pero lo evidente es lo evidente: habrá un ganador (no unos ganadores) y un perdedor (aunque, en realidad, los perdedores vayan a ser varios). Y la coherencia política reclamaría que, esa misma noche, o a las pocas horas del veredicto de las urnas, se precipiten algunos acontecimientos, ahora aún en fase larvada.

¿Qué cuáles han de ser estos acontecimientos? Para empezar, diré que en los 'estados mayores' tanto del Partido Popular como del Partido Socialista existe no poco disgusto con el diseño, los preparativos y el desarrollo de la campaña. Más desconsuelo, hay que decirlo, en el partido gobernante que en el principal de la oposición; pero en ninguno de los dos satisfacen ni la cartelería -¿a quién se le ha ocurrido disfrazar a Arias Cañete de 'pitufo'?-, la selección de los mensajes, la 'bicefalia' en los mítines, el escaso contacto de los candidatos con los medios de comunicación -a los que, por cierto, no se nos puede acusar de falta de entusiasmo a la hora de narrar esta desilusionante campaña: si hay mucha abstención, no será por nuestra culpa. Ni por la final de la Champions, que ya veo venir las excusas-. En el PP, para no culpar acaso al propio Miguel Arias por sus salidas de tono, se señala con el dedo acusador al portavoz Carlos Floriano, auténtico 'número tres' del partido, y ello me parece profundamente injusto; en el PSOE, los venablos se dirigen, quizá para no incidir en la escasa consistencia de los mensajes de Valenciano, contra el 'número tres' de la Ejecutiva, Oscar López, y la verdad es que tampoco me parece que aquí se haga del todo justicia. ¿No convendría echar una mirada hacia lo que han/no han hecho los secretarios generales, María Dolores de Cospedal y Alfredo Pérez Rubalcaba, por ejemplo, y ello para no subir más escalones?

Desde luego, los rifirrafes internos en las dos principales formaciones -y no solamente en ellas: veremos cómo acaban las cosas en UPyD y en Ciudadanos, para no hablar de otros más 'menores', como Vox-acabarán teniendo consecuencias: tanto el PP como el PSOE están pidiendo a gritos una reorganización de sus ejecutivas. Lo que será más fácil al marchar a Bruselas tanto el 'popular' Esteban González Pons, hasta ahora vicesecretario general del PP, como Elena Valenciano, hasta el momento vicesecretaria general del PSOE. Veremos hasta dónde llega el afán regeneracionista o, al menos, 'reformista' de Rajoy y de Rubalcaba.
 
Puede que el primero no tanto, pese a su fuerte involucración personal en la campaña, pero, desde luego, el segundo sí se juega la cabeza con lo que ocurra este domingo: unos resultados pésimos para los socialistas, que serían los segundos para él tras las generales de noviembre de 2011, podrían significar el fin de su carrera política, precipitar un anuncio de que no se presentará a las primarias del PSOE y anticipar estas primarias, con el consiguiente revuelo en el principal partido de la oposición. Será una lástima, porque el período poselectoral, de aquí a las elecciones municipales y autonómicas, debería ser de cierto sosiego y servir para reforzar pactos de quienes están obligados a entenderse en tantas cosas, desde cómo afrontar el 'problema catalán', sobre todo ahora que Esquerra Republicana empieza a ser el eje de la 'política basura' en Cataluña,  hasta cómo apoyar una posible transición ordenada en la Corona. Que esa sería otra.

Profetizar lo que va a ocurrir en el PP es aún más difícil. Supongo que, aunque los resultados respecto de 2009 sean notablemente peores y aunque la abstención alcance cotas preocupantes, a Mariano Rajoy, para sacar pecho, le va a bastar con obtener un solo escaño más que el PSOE, lo que no parece, a estas alturas, tan difícil. Será el momento de olvidar los episodios más chuscos de la campaña -las declaraciones presuntamente 'machistas' de Arias Cañete van a ser flor de un par de días--, de insistir en los 'logros económicos' y, acaso, de ir pensando en cómo colocar piezas en Europa: Arias en una comisaría importante -agoreros y miopes hay que quieren verla en peligro por sus 'lapsus' de campaña--, Guindos quizá en el Eurogrupo. Eso, y algún cambio ministerial, dará oxígeno al presidente, esperan los 'monclovitas', al menos hasta comienzos de ese 2015 en el que, definitivamente, habrá que tomarse la política en serio.

Porque, para entonces, habrán ocurrido cosas como la Diada en Cataluña y se habrá consumado la batalla en torno al referéndum secesionista que, conforme a las previsiones 'marianas', cada vez se ve más difuminado: ya veremos en qué para todo eso. Apasionante noche electoral...ya se ve que con consecuencias. Sería inimaginable que, pese al escaso interés que han suscitado estas euroelecciones, no las hubiera. Quieran o no quieran algunos, las habrá.


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