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La oposición saca de quicio a un Pujol que no aclara el origen de su fortuna en el extranjero

La oposición saca de quicio a un Pujol que no aclara el origen de su fortuna en el extranjero

> "El dinero de Andorra era un rinconcito que hizo mi padre por si me veía obligado a irme de Cataluña"

viernes 26 de septiembre de 2014, 18:49h
La oposición ha logrado sacar a Jordi Pujol de sus casillas con sus reiteradas preguntas sobre la presunta corrupción de su gobierno y su familia. Pujol ha comparecido por fin ante el Parlament para explicar de dónde procede su fortuna. Ha empezado suave como la seda, pero ha acabado muy molesto, riñendo a los líderes de los grupos parlamentarios y alzando la voz, pero sin contestar ni a una sola de las cuestiones que se le han planteado.
El pasado 25 de julio, Jordi Pujol conmocionó a Cataluña al confesar que durante más de 30 años tuvo dinero en Andorra a espaldas del fisco. Desde entonces, los rumores sobre la inmensa fortuna de la familia del ex presidente de la Generalitat no han hecho más que arreciar. ¿De dónde procede ese patrimonio? ¿Del expolio de Banca Catalana? ¿Del cobro de comisiones por adjudicar obra pública?

La primera versión de Pujol, contenida en su comunicado de julio, se refería a una herencia de su padre, Florenci Pujol, que el hijo, entregado a sus tareas gubernativas, olvidó declarar, pero esa versión tenía una grieta: la hermana de Pujol, Maria, no sabía nada del asunto. La pobre Maria no vio ni un duro del dinero de Andorra. Es más, pidió un crédito para poder pagar la atención sanitaria de su enferma madre centenaria a la que cuidó hasta su fallecimiento.

Dos meses después, esta tarde, Pujol ha comparecido ante una comisión Parlamentaria para dar explicaciones y ha cambiado el relato para rellenar esa grieta de la primera versión. El ex president, que ya no honorable, ha relatado que su padre era rico sin ocultar que su fortuna procedía de la compra ilegal de dólares en Tánger durante el franquismo. Una actividad que el "avi Florenci" no realizaba con ánimo lucrativo, sino para salvar al maltrecho sector algodonero que por aquel entonces se hallaba en crisis.

Llegaron los años 60 y Jordi Pujol, por culpa de su catalanismo, fue a parar a la cárcel. Su padre se sumió en la preocupación por el futuro del hijo y decidió hacer "un rinconcito". Así que cogió 140 millones de pesetas que Jordi tenía ahorrados y los puso en un banco andorrano por si en algún momento las presiones políticas obligaban a su primogénito a abandonar de Cataluña. Florenci dejó constancia de su decisión en una carta manuscrita que dirigió a su nuera, Marta Ferrusola, con quien tenía "más confianza" que en el propio Jordi. No era un testamento ni el dinero era en realidad una herencia, lo que explicaría que María Pujol no tuviese conocimiento del asunto.

Pasaron los años y, gracias a varias devaluaciones de la peseta, esa fortuna creció. Dos amigos de Florenci, de los que Pujol no desveló los nombres, se encargaron de gestionar el depósito. Jordi, acuciado por el 23-F y la Loapa, se olvidó del dinero. Luego uno de sus hijos se hizo cargo de esa cuenta, que fue regularizada hace un par de meses. Hasta aquí ha llegado el nuevo relato de Pujol al más puro estilo de Kent Follet, que no ha convencido a los partidos de la oposición.

Los líderes del resto de grupos parlamentarias se han echado a la yugular del ex molt honorable demandando explicaciones sobre los 531 millones de euros que la familia Pujol presuntamente guarda en bancos extranjeros, sobre el 3%, sobre la adjudicación de obras públicas, sobre los dos hijos que están imputados por diversos delitos, sobre otro hijo que está siendo investigado, sobre el reguero de casos de corrupción que se sustanciaron durante sus 23 años de mandato...

La diputada de ERC Gemma Calvet -el líder de los republicanos, Oriol Junqueras, ha sido el único presidente de un partido que no ha participado en la comisión- ha mantenido un perfil bajo y ha evitado irritar a Pujol. Tampoco el líder del PSC, Miquel Iceta, ha hecho leña del árbol caído. Pero la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho; y el de ICV, Joan Herrera, con sendas intervenciones muy duras han sacado de quicio a Pujol. Albert Rivera (Ciutadans) y David Fernández (CUP), que ha abandonado la sala ante la falta de respuestas del ex president, han rematado la jugada con unas intervenciones que han encendido a Pujol.

El ex presidente ha acusado a sus oponentes de "frívolos" y de "mentirosos" en un tono de voz más que elevado. E incluso ha llegado a amenazarlos: "Si cae una rama, caerán todas", ha sentenciado. Tras la bronca de Pujol, los líderes de la oposición han hecho uso de sus turnos de réplica y han insistido en plantear su larga lista de interrogantes sobre el caso. Pero Pujol ni siquiera se ha molestado en contrarreplicar. "No he sido un político corrupto", ha dicho en un momento de su intervención dando por zanjado el tema.


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