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¿Cómo afectará el 27-S a los cuatro grandes líderes políticos?
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(Foto: FE)

¿Cómo afectará el 27-S a los cuatro grandes líderes políticos?

Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera, cuatro aspirantes a La Moncloa que también se juegan mucho este domingo

sábado 26 de septiembre de 2015, 09:15h

Bajo el peso de la trascendencia histórica de la cita electoral de este domingo en Cataluña, su onda expansiva alcanzará también de alguna manera a los líderes de los cuatro grandes partidos de este país, a las personas que a la postre serán quienes tengan que gestionar el resultado del 27S. Cómo puede afectar a las carreras políticas de los cuatro grandes aspirantes a vivir en La Moncloa – Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera- es lo que pretende analizar esta crónica.

Mariano Rajoy.El presunto candidato del PP a las elecciones generales tendrá que afrontar con casi toda seguridad otra derrota electoral por muy descontada que esté. Que Albiol se conforme con superar la barrera de los dos dígitos es ya un buen indicio de que se resignan a estar a la cola del Parlament. El presidente tendrá la atenuante de ser el garante de la legalidad, aunque en clave interna del partido se admiten errores de estrategia que siguen pasando factura. La realidad es que en estos últimos años buena parte de sus votantes han terminado por aupar a Ciudadanos como principal fuerza de la oposición salvo que el PSC remonte y dé la sorpresa.

Esta fuga se suma a la sangría de las autonómicas y municipales y en lo que concierne a Cataluña hunde aún más al PP. En lo que le toca a Rajoy, tendrá que empezar a asumir que la respuesta cuando le pregunten por qué ha ocurrido no puede incluir sólo el discurso de la crisis y las promesas de regeneración. No es tan sencillo: el problema del PP es más profundo y corre paralelo al del PSOE ante los nuevos tiempos que se abren en la política. Él, con toda probabilidad, insistirá en que en el resto de España las encuestas les sitúan al alza de cara a las Generales.

Pedro Sánchez.Miquel Iceta arrancó la campaña con el reto de impedir que el PSC mire al mismo abismo que el PP, salvar al menos los muebles y no perder escaños, que ya es bastante humillante verse superados por la izquierda y por la derecha, es decir, por la marca catalana de Podemos y por C’s.

Sánchez seguro que firmaba este resultado, lo que quizá no se esperaba es que Iceta se convirtiera en uno de los protagonistas de la campaña –gracias a una chorrada como la del baile, como suele ocurrir- y quizá, sólo quizá, pueda darle una alegría. Sería todo un espaldarazo a sus tesis federalistas aunque a lo mejor en Ferraz no todo el mundo lo celebraría con el mismo entusiasmo. Sería, en definitiva, una señal de que al líder del nuevo PSOE le sonríe la suerte de los ganadores en su carrera hacia La Moncloa y un balón de oxígeno para un partido que empieza a perder fuelle.

Pablo Iglesias.El líder de Podemos parece consciente y centrado en el camino que se ha marcado, desde luego nada alarmado porque su partido, o sus franquicias, no hayan conseguido tomar el Palacio de Invierno a la primera. De momento tendrán que conformarse por hacer cola tras otros que, simplemente, han conseguido más votos. Iglesias no es de los que creen en el cuento de la lechera, todo lo contrario por lo visto que muchos de sus seguidores, a los que quizá se vendió la piel del jabalí antes de haberlo cazado.

Ese posible desencanto anclado en un 15% de votantes es absurdo porque este porcentaje es un éxito absoluto para una fuerza emergente, un auténtico triunfo en el reino del bipartidismo. Más aún en Cataluña con un candidato prácticamente desconocido como Lluis Rabell. Otra cosa es que el desánimo afecte a la estructura de un partido tan joven y desinfle aún más el éxito mediático de “coleta morada”, bajando sus expectativas electorales, algo muy difícil que ocurra de aquí a diciembre.

Pablo Iglesias no será aún el líder de la oposición –lo de presidente del Gobierno, mejor dejarlo para más adelante-, pero ha conseguido ser el tercero en discordia… y como buen fan de Juego de Tronos seguro que disfruta con ello.

Albert Rivera.El líder de C’s es una incógnita, tanto él como su partido. Hubo un momento hace unos meses en que parecía la nueva gran esperanza de la política española, que se iba a comer las urnas y que podía dar un susto tanto al PP como al PSOE. Las encuestas –y luego las elecciones- confirmaron que hay que contar con un nuevo jugador en el tablero, pero que aún está lejos de los puestos de cabeza. Cuarto lugar, por detrás de Podemos. Un buen puesto que ha servido al otro gran partido “emergente” para condicionar algún gobierno autonómico o algún ayuntamiento, pero no para gobernar. Es decir, su esperanza es repetir en el Congreso la jugada de la Comunidad de Madrid.

Cataluña puede relanzar a Rivera de nuevo. Ciudadanos no sólo crece, sino que se coloca como segunda fuerza política, aunque sea de forma virtual porque delante tiene a Convergència y a ERC. C’s tendrá que llevar la voz cantante –en teoría- como fuerza más votada frente a los independentistas, dando a su líder un papel protagonista en cualquier posible negociación sobre el futuro de Cataluña. Puede ser su gran oportunidad y una plataforma perfecta desde la que lanzarse a las Generales. Por eso mismo sus adversarios no se lo pondrán fácil.

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