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La importancia de los préstamos y los créditos en la vida

La importancia de los préstamos y los créditos en la vida
(Foto: Agencias)
lunes 28 de marzo de 2016, 12:08h

En este artículo, vamos a hablar de cómo de importantes son los préstamos y los créditos en determinados momentos de la vida. Como podrás comprobar, sin ellos, estaríamos, en muchas ocasiones, completamente desamparados.

Las diferentes vías de obtener financiación

Antes de empezar, mencionar las diferentes vías que puedes tener a tu alcance para obtener financiación, puesto que es algo básico para entender, posteriormente, cuál es la importancia de un crédito o un préstamo:

  1. Préstamo personal: Este es uno de los más conocidos, y se utiliza, por ejemplo, para comprar un coche o hacer frente a cualquier otro gasto imprevisto para el que no tienes liquidez en el momento. No suelen tener intereses excesivamente altos, pero sí son algo más elevados que los de una hipoteca.
  2. Préstamo hipotecario: Uno de los más comunes (si no el más común) en España. Básicamente, el banco te compra la vivienda, y tú tienes que ir devolviendo el dinero con el que ha realizado la compra a lo largo de los años, mes a mes, más los intereses. Estos intereses suelen ser más bajos que en otros tipos de crédito. En el caso de que no pagues, el banco tiene derecho a quedarse con la casa (y, dependiendo del tipo de contrato que tengas, seguirás teniendo que devolver el préstamo, o bastará con entregar las llaves).
  3. Microcrédito: Los microcréditos tienen como objetivo financiar pequeños utensilios que, generalmente, se emplean en algún oficio. Por ejemplo, un microcrédito resulta útil si eres un fontanero al que han despedido de la empresa y vas a empezar a trabajar como autónomo. El microcrédito puede ayudarte a comprar los utensilios necesarios. Tienen intereses altos ya que son créditos rápidos, pero se devuelven pronto, y, además, son fácilmente accesibles (los minicréditos online están a la orden del día). También es una buena opción si necesitas préstamos urgentes.
  4. Crowdfunding: Por último, tenemos el crowdfunding. Generalmente, el crowdfunding se utiliza para impulsar proyectos de negocio, pero puedes probar suerte para ver si la gente te ofrece su dinero para algo más personal. La diferencia, aquí, es que, en lugar de recibir 1000€ de un banco, ofreces 1€ de 1000 personas diferentes

¿Para qué NO deberías contratar un crédito?

Vistos los tipos de financiación existentes, podemos pasar a hablar de para qué es útil un crédito, y para qué no lo es. Empezaremos por aquellos elementos por los que no deberías endeudarte, porque es más importante que saber para que sí puedes endeudarte.

Los productos de consumo de pequeño valor, se deben comprar con el dinero que se tiene, no con el que no se tiene. Es por ello que estamos totalmente en contra de las tarjetas de crédito.

Ten en cuenta que los intereses que se cargan en este tipo de créditos pequeños son muy elevados, y las compras que realices te saldrán por un ojo de la cara. Así que, si estabas pensando en comprar auriculares manos libres tirando de tarjeta de crédito, por ejemplo, quítatelo de la cabeza.

Los únicos productos de consumo que se pueden comprar en base al crédito, y solo en algunos casos, son los automóviles y productos parecidos. Y, por supuesto, pidiendo un crédito personal, que tendrá un interés más reducido.

Hipotecas para comprar una vivienda sí son útiles

Ahora bien, los créditos no son el diablo en sí mismos. Hay momentos puntuales en los que son útiles. Por ejemplo, en el momento de comprar una vivienda. Simplemente, tienes que ser capaz de negociar adecuadamente con el banco y usar la cabeza.

¿A qué nos referimos? A que, cuando vayas a ver pisos, por ejemplo, cuentes con peritos tasadores que te indiquen qué precio tiene el inmueble de forma “objetiva”, si está caro o está barato, etc.

También es importante, por supuesto, que negocies con diferentes bancos, para ver cuál te ofrece los mejores intereses y las mejores oportunidades. Además, el hecho de que un banco sepa que no estás preguntándole solo a él, hace que te ofrezcan mejores ventajas.

Por otro lado, ten siempre presente la regla de oro a la hora de contratar una hipoteca (mucha gente salió muy mal parada en España en la crisis de 2008, precisamente, por no tener en cuenta esta regla).

Esta regla de oro dice que tu hipoteca nunca debe suponer el 30% de tu sueldo. ¿Es muy radical? Sí, pero es la única forma de que tu hipoteca no se acabe volviendo en tu contra, como le ha pasado a mucha gente.

Ten en cuenta que, con esta regla, debería bajarte hasta un 70% el salario para que no pudieras hacer frente a su pago (y eso contando que vivas solo y no en pareja, lo cual haría que sea todavía más difícil que no pudieras pagar).

Así que, recuerda: Préstamos hipotecarios sí, pero con cabeza.

Otras situaciones especiales donde son necesarios los créditos

Los préstamos son necesarios en algunos otros momentos. Como hemos mencionado, la compra de un coche es un ejemplo claro, sobre todo cuando ese coche te va a ser útil para desempeñar algún negocio, por ejemplo.

Otra oportunidad histórica (que últimamente está en desuso, por la innovación tecnológica), es la de endeudarse para comprar una licencia de taxi. Se trata de una deuda que, posteriormente, rentabilizarás con tu trabajo. Es decir, es una inversión.

Por último, también es frecuente contratar préstamos para bautizos y comuniones, así como para las bodas. En estos casos, que son puntuales y aislados, puede ser lógico adquirir un crédito (aunque siempre será mejor pagarlo con los ahorros propios, y ahorrarse los intereses). Al fin y al cabo, un bautizo o una primera comunión solo se hace una vez en la vida.

En definitiva, los préstamos son útiles en multitud de ocasiones. Lo único que hay que tener en cuenta es que estás comprando dinero, y, por lo tanto, debes utilizar la cabeza para obtener el mejor precio y las mejores condiciones.

Como puedes ver, los préstamos y los créditos, aunque pueden llegar a ser peligrosos si no se saben gestionar bien, también pueden ser muy útiles. Por ello, no hay que tenerles miedo, sino, simplemente, ser capaz de comprender qué es lo que se necesita y contratarlos con cabeza.

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