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Otro que se va

Otro que se va

Por estas fechas, cuando la tierra se dispone a terminar otra vuelta alrededor del Sol, lo que le lleva exactamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos, los programas de radio y algunos de televisión, muchas casas de familia, comercios y los benditos autobuseros, nos atapuzan los oídos con "un año que viene y otro que se va", la cancioncita del maestro de la obviedad, Billo Frómeta (también autor de una pieza que dice "la marina tiene un barco, la aviación tiene un avión").

En medio de semejante tortura, la tradición cristiana sugiere aplazar querellas, ojerizas, tirrias, fobias, animadversiones, malquerencias e inquinas, pensar en positivo y transmitir mensajes de optimismo para el nuevo año. "Un año que viene..." A pesar de ello, en más de una oportunidad, entre gaitas y vallenatos, se han tejido conspiraciones como la que culminó con la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, o como la fallida intentona golpista del 4 de febrero de 1992 (Chávez no había descubierto todavía que el socialismo totalitario y personalizado puede usarse como genérico del fascismo), rendida porque el teniente coronel que la comandaba en lugar de poner rodilla en tierra frente a Miraflores, puso culillo en El Calvario. "Y otro que se va..."

El que se va nació empavado por el asalto electoral de diciembre de 2006, tras toda clase de chapuzas toleradas por el "árbitro" (ahora en la picota) y se caracterizó, como todo el mandato del autócrata, por poco de lo malo y mucho de lo peor, pero terminó con dos revelaciones: la de una generación de jóvenes políticos a la altura de las mejores que ha tenido el país y la de que es posible derrotar el ventajismo y el fraude cuando las cosas se hacen bien. "Un año que viene..."

El que viene termina en 8 como la mayoría de los que facilitaron poner fin a crisis políticas: 1848, caída de Páez y de la oligarquía conservadora; 1858, caída de Monagas y de la oligarquía liberal; 1868, caída de Falcón y del régimen federalista; y sigue una larga lista elaborada inicialmente por Mariano Picón Salas que, ampliada, llega hasta el triunfo electoral de Chávez en 1998. "Otro que se va..."

Ojalá que este año logre tragar una uva por campanada, sin atragantarme, y pueda formular con claridad al menos un deseo: Que sea creado un organismo, tipo Provea, integrado por gente muy capacitada, para elaborar un registro de todas las violaciones a la Constitución y a las leyes por parte del Presidente, especialmente las relacionadas con el despilfarro del patrimonio público, dentro y fuera del país.

Podría ser de inestimable valor a la hora de pedir cuentas. "Un año que viene..."

Pedro Llorens
[email protected] el-nacional.com

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