La biomasa no es una modernidad. Desde que el hombre descubrió el fuego se inventó la biomasa pero en la actualidad el reto está en en encontrar otros combustibles alternativos y no contaminantes. Los huesos de aceituna, los cardos, el pelet -tiras de conglomerado de madera- y las cáscaras de almendra se están imponiendo como fuentes de energía.
En la región, además de las instalaciones térmicas individuales, hay ya ocho comunidades de vecinos con calderas de biomasa -que tienen una potencia superior a los 70 kilovatios y 40 chalés -con potencia inferior a 70 kilovatios-. Son datos de la Comunidad de Madrid, que prepara una normativa para establecer las pautas y obligaciones en la instalación de este tipo de calefacciones.
Según fuentes de la Dirección General de Industria hasta ahora sólo existía un reglamento de ámbito estatal para instalaciones térmicas en edificios (RITE), redactado en 1998, "que sólo se refería a las energías convencionales, pero dejaba un gran vacío legal sobre las condiciones técnicas de instalación de las renovables". En la práctica eso significa que aunque este tipo de instalaciones no están prohibidas, "nadie sabe cómo ponerlas"
Entonces el ejecutivo regional decidió acabar con este vacío legal creando una norma. "Poco después el Ministerio también quiso poner al día el reglamento del 98 y modificarlo para contemplar las instaciones de biomasa". La Comunidad de Madrid ha colaborado con el Ministerio en la reforma del texto, que se publicará en breve, según las mismas fuentes.