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Cuando el horror sirve para frenar el caos

jueves 29 de septiembre de 2016, 14:37h

Atrinchérese numantinamente cuanto quiera el ya no sé si aún secretario general del PSOE Pedro Sánchez, pero la suya es una muerte política cierta, y póngale usted un plazo de horas, más que de días. Heroica resistencia la suya, que, sin embargo, ahora se queda en empecinamiento de la nada y para nada. Su 'no, no y no' a la investidura de Rajoy, en la que el PSOE podría haber negociado ventajosamente -sobre todo para los intereses del país- una abstención, queda en agua de borrajas, en una tozudez que nos ha hecho perder a todos los españoles un año y que a Pedro Sánchez le va a costar figurar en las páginas negras de la historia de un gran partido, el que fundó Pablo Iglesias hace casi ciento cuarenta años, y a cuyo derrumbe asiste, seguro que con satisfacción, el 'otro' Pablo Iglesias.

Porque la desastrosa gestión de Sánchez en sus dos años y medio al frente del que sigue siendo el principal partido de la oposición ha sido tan nefasta que ha servido no solo para cuartear y crear odios irreconciliables en su propia formación, sino para fortalecer a las concurrentes, es decir, consolidar a Rajoy en el Gobierno -que es lo que él decía que trataba de evitar- y hacer feliz a Podemos con lo que ocurre en el interior del PSOE. Y, sin embargo, el horror de lo que está sucediendo en la sede de Ferraz y en las de todas las federaciones tiene al menos un lado optimista: se ha puesto fin al caos.

Sí, porque ahora el PSOE ya no puede, simplemente no puede, concurrir a unas elecciones, tal y como está: descabezado, desilusionado, dividido. ¿Quién sería el cabeza de cartel electoral? ¿Un Pedro Sánchez que se hace fuerte frente a los 'barones', frente a los veteranos, frente a parte de la militancia y frente, creo, a la mayoría de los votantes? ¿Dónde, con quién, haría Sánchez campaña electoral, en quién se apoyaría?

Pedro Sánchez, en efecto, se ha suicidado, pero que no espere que su guardia pretoriana también lo haga en masa. Pronto empezarán las deserciones de los más íntimos, convencidos de que la locura emprendida por su jefe -que no es de ahora- solamente les llevará al desastre, y poco ayudará al bienestar de la nación, que es mucho más importante que Sánchez, Luena, Hernando, Óscar López y todo el PSOE junto.

Así que no habrá terceras elecciones. Si se requiriese, porque la 'rebeldía pedrista' persistiese hasta un punto más allá de cualquier lógica, estoy seguro de que muchos diputados del grupo Socialista se abstendrían en una sesión de investidura de Rajoy, para facilitar que se forme Gobierno. Después, ya le llegará al PSOE el turno de regenerarse. De momento, ha perdido incluso la capacidad de ser una oposición constructiva, influyente, capaz de impulsar, en connivencia con Ciudadanos y ocasionalmente con Podemos, esas reformas que España tanto necesita. Esa ha sido la labor de 'míster no', que no halla sino palabras de reproche, unánimes, en los medios de comunicación, en los restantes partidos -que bastante conmiseración y elegancia, hay que decirlo, están teniendo, en general y pese a la locuacidad ocasional de alguno que yo me sé- y en los ámbitos internacionales. Que se vaya cuanto antes y deje que entre todos reconstruyamos una situación imposible.

Ahora es el turno de Mariano Rajoy. Una vez más, y confiemos en que no en vano, tenemos que pedirle que se muestre como lo que no ha sido hasta ahora, limitándose a ser un buen estratega: un estadista. Capaz de aglutinar un Ejecutivo que pueda hacer frente a esos desafíos que tan abiertamente lanza el independentismo catalán, que sea capaz de recuperar el prestigio perdido en el extranjero, la credibilidad de la clase política por parte de una ciudadanía literalmente, me parece, harta. Tenemos que lograr un Rajoy generoso, reformista al máximo, imaginativo, simpático para el votante y contribuyente. Que pueda aproximarse a la mejor parte del nacionalismo catalán, al Partido Nacionalista Vasco, que bastantes muestras ha dado ya de realismo, a Ciudadanos, incluso a Podemos*y a lo que salga de la lucha fratricida en la que los socialistas -y culpo básicamente a Sánchez en persona, para que nadie me acuse de ambigüedad- se han empantanado.

Creo, pues, que hay que ver esta situación como una oportunidad, no como una catástrofe. "La crisis en la mayor bendición que puede sucederles a personas y países porque la crisis trae progresos; la creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura", dejó escrito Einstein. Pues eso, y digamos adiós, sin demasiada pena, es la verdad, a un Pedro Sánchez que ha pasado con bastante más pena que gloria, digan lo que digan esos que se reclaman, sin mayores títulos, como las voces de la militancia.
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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    42473 | Enrique - 30/09/2016 @ 03:14:53 (GMT+1)
    Sr. Jauregui: Lamento decirle que creo que en su análisis hay un dato/opinión o creencia que no responde a la realidad, al menos en la comunidad en la que yo vivo, Zaragoza. Además, creo que la cúpula del PSOE, y con ello me refiero al "aparato funcionarial" que vive del partido, está en la misma opinión. Y se equivocan, lamento decirlo así.
    Mire, yo considero a Pedro Sánchez un tipo sin sustancia política. Un tipo con ansias de poder pero sin una solidez ideológica. Casi un "madelman" y no hay animo ofensivo en mi, que en un momento determinado ha dado buena imagen y vale. Lo que le dijo a Rajoy sería muy fuerte, pero es lo que piensa la mayoría de habitantes de España (todos menos los del PP)
    Madina por ejemplo tenía mucha más base ideológica.
    Pero claro, el "aparato funcionarial" del PSOE apoyó a quien consideraban más apto a sus intereses. Y les ha salido rana.
    Coincido con su análisis en que Sánchez no ha sabido ganarse al partido. Ha acabado como el rosario de la aurora, que se dice por mi tierra.
    Pero Sánchez se ha ganado a los votantes del PSOE. Porque los que hemos votado al PSOE en las ultimas elecciones no queremos a Rajoy, no queremos que el PSOE se abstenga. Incluso preferimos perder en unas terceras elecciones a que el PSOE vote a favor o se abstenga, que da el mismo resultado. Los ciudadanos somos fieles a los ideales. Moriremos, si, pero con los ideales bien puestos. Somos descendientes de Viriato.
    Y el PSOE que en estos años ha perdido muchisima credibilidad, se sostuvo porque muchos volvimos a votarles para evitar la maniobra destructiva de Podemos, alentada por el PP. Nosotros votamos porque Pablo Iglesias es un tipo parasitario que quiere fagocitar al PSOE, pero no para Rajoy.
    Y lo que vemos es que la señora Susana Díaz, que quizá en Andalucia sea muy popular, en el resto de España no se va a comer un colín en unas elecciones. Esa señora no da confianza de Despeñaperros para arriba. Su imagen es la de un "capo" que ha llegado al poder de manera oscura. Porque la forma que llego tela...
    Y desde el principio ha estado en contra de Sánchez.
    Y los españoles lo que no perdonan en un partido político son dos cosas: la división interna, cosa que ya se ha producido en el PSOE; y lo segundo es dirigentes con aspecto "mafioso" (la expresión será fuerte pero es la que mejor refleja la idea)
    El PSOE da esa imagen, una parte del PSOE. Sánchez intentó cambiar eso. Por ejemplo en Aragón, el dimisionario Carlos Perez Anadon, lleva toda la vida dedicándose en exclusiva a la política. Su credibilidad es nula entre la ciudadanía (así le paso con la alcaldía) Solo obtuvo votos por la inercia de años de PSOE, pero no por la calidad del candidato. Pero parece que los partidos solo saben ver su ombligo.
    La militancia del PSOE en Zaragoza está, lleva mucho tiempo, muy soliviantada. Muchos se han ido y ahora se irán más.
    "¿Porqué un tipo de tan bajo nivel como Lamban es el jefe en Aragón? Porque es el único que no estaba metido en pufos", me dijo un amigo militante del PSOE ante mi pregunta
    Desgraciadamente esto quizá sea el fin del PSOE, y eso no me gusta, pero los votantes no van a darle otra oportunidad. El PSOE dejó de ser socialista y obrero, y también de izquierdas. Hoy he visto a gente mayor, viejos luchadores demócratas, insultar a Felipe Gonzalez. Podemos decía que le votaban los menores de 45 años. Ahora les votaran los mayores ya que el PSOE se ha suicidado.
    Y en el PP, que tanto a ayudado a Podemos a crecer, no saben lo que les espera con estos anarquistas.
    Otro día le contaré porque Podemos perdió 1 millón de votos, entre otros el mio a IU, ya que creo que por la Villa y Corte andan tan ensimismados que no ven lo que pasa con la gente (ojo, dicho esto sin animo de ofender ni ser pretencioso)
    Un saludo y animo para todo lo que les toca en Madrid con estas cosas.

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