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Ya hasta hacen quinielas de ministrables...

lunes 18 de julio de 2016, 13:21h

Puede, yo no quiero negarlo pese a mi escepticismo, que el servicio a la Patria sea el principal móvil de quienes aspiran a representarnos. Pero que piensan en sillones, por mucho que aseguren lo contrario, es un hecho incontrovertible. Lo están demostrando en las negociaciones para ver quién presidirá, desde este mismo martes, el Congreso de los Diputados -cargo importante, porque tiene muchas llaves- y porque ya están elaborándose hasta quinielas de ministrables -¡y no hay ni Gobierno!- en los entresijos monclovitas y genoveses. Contraviniendo, de nuevo y porque los tiempos están locos, mis costumbres, voy, queridos lectores, a ofrecerles una panorámica de lo que se cuece en los cenáculos y mentideros de esta Villa y Corte que ya se va acostumbrando a ver casi de todo...

Convertirse en presidente de la Cámara Baja, tercer puesto en el protocolo del Estado, es un caramelo que a nadie disgusta. Así que PSOE, Ciudadanos y el propio PP -aunque lo lógico sería que la presidencia recayese sobre un miembro de la oposición-, se han movido no poco entre bambalinas, procurando, eso sí, que no se notase, para que el cargo recayese o bien nuevamente en Patxi López, que poco tiempo tuvo para disfrutarlo en la pasada Legislatura, o en algún miembro de Ciudadanos, tal vez Ignacio Prendes, decían. O en alguien, claro, del partido mayoritario en la Cámara, el Popular, que avanzó dos nombres, el de García Margallo -que sigue siendo ministro y a quien no se le puede cesar en esta condición- y María Dolores de Cospedal, cuya dureza de trato garantizaría, al menos, una disciplina férrea en un hemiciclo donde a veces priman las actitudes colegiales. Luego viene la realidad de las conversaciones 'sotto voce' de última hora y desbarata toda la rumorología, pero hablarse vaya si se ha hablado de los nombres citados y de bastantes más.

Como se habla mucho de quién integrará el próximo Gobierno, que se supone estará formado mayoritariamente -quizá no exclusivamente- por miembros del PP. A Rajoy, hombre previsible y a quien ya se sabe que el Cambio y los cambios gustan bastante poco, le encantaría mantener, dicen por los cenáculos que aseguran beber en los pasillos de Moncloa, a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, aunque esté harto de la oposición que a ella le plantean algunos ministros, como Jorge Fernández -candidato al cese, por supuesto, y que ya anda susurrando que le gustaría acabar su carrera de 'embajador político' en El Vaticano-, Ana Pastor -de la máxima confianza de Rajoy, y que puede desempeñar muy altos menesteres- o García Margallo.

Todos ellos quisieran permanecer en el Ejecutivo, lo mismo que Luis de Guindos -contra lo que se dijo en el sentido de que deseaba marcharse, ahora aspira, aseguran, a una vicepresidencia económica-, Cristóbal Montoro -pese a sus roces con algún compañero de Gabinete-, Fátima Báñez, Rafael Catalá... En fin, todos, con la excepción del titular de Defensa, que asegura que ya ha llegado a la edad de jubilación política, consideran que han hecho una labor lo suficientemente buena como para permanecer. De la titular de Agricultura, Isabel Tejerina, se destaca su gestión especialmente brillante, lo mismo que la del ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigo: ambos son citados para algún tipo de promoción, lo mismo que algún vicesecretario del PP, como Pablo Casado o Fernando Martínez Maíllo. Hay otros que quisieran entrar en el elenco ministerial, sustituyendo a algún saliente' como el titular de Sanidad, candidato casi seguro a la lehendakaritza vasca, o el ya citado ministro del Interior.

La gran pregunta es si habrá sitio para todos ante un eventual pacto de Gobierno con alguna otra formación, suponiendo que un eventual pacto con Ciudadanos supusiese la incorporación de miembros de este partido al Ejecutivo. Mucho, casi todo, dependerá de lo que ocurra a partir de la sesión inaugural del 'nuevo' Congreso este martes. Y, naturalmente, de lo que pueda cooperar o entorpecer todos estos planes la última decisión de los socialistas: ¿siguen con el 'no a todo'? ¿Acabarán absteniéndose ante una sesión de investidura de Mariano Rajoy? Todo está aún demasiado abierto, pero lo cierto es que quinielas de ministrables no debería haber aún, cuando ni siquiera está consolidado el dedo nombrador de ministros, pero, como las meigas, quinielas haberlas haylas, vaya si las hay. Y menuda movida subterránea que están provocando.


- Lea más en su blog 'Cenáculos y mentideros'

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