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Oreja facilonga para Simón y cariñosa despedida a El Cid, que cumplió en su adiós

Andrés Roca Rey sacado en volandas por la Puerta Grande de Las Ventas
Andrés Roca Rey sacado en volandas por la Puerta Grande de Las Ventas (Foto: Plaza1)

San Isidro: Roca es el 'Rey': faenón de dos orejas y Puerta Grande pese a estar herido

El peruano, que fue operado de la cornada en la pierna que le infirió su anterior enemigo, salió decidido a triunfar con el otro

miércoles 22 de mayo de 2019, 22:21h
La expectación con el debut del considerado actualmente como el número uno, el peruano Andrés Roca Rey, se cumplió en el último bicorne. Al que el joven torero realizó una gran y variada faena, que remató con un estoconazo. Poco importó la mansedumbre inicial del bicho, cuya codicia posterior supo meter en la muleta, y poco importó que el coletudo acababa de salir de la enfermería, donde le envió su anterior enemigo, con una cornada en el muslo derecho de 6 centímetros, de la que fue operdo con anesteia local para poder cumplir su compromiso. Y vaya si cumplió el 'Rey'. También a su manera lo hizo El Cid, que se despedía de 'su' plaza de Las Ventas, siendo muy ovacionado. E incluso López Simón, en la estadística orejera, que se llevó una facilonga. Todo ante un encierro mansote y justo de casta de Parladé -excepto el del triunfo del peruano -remendado con un sobrero de Conde de Mayalde que fue el que hirió a Roca. Pero el 'Rey', tan necesario para la Fiesta, se sobrepuso buscando y obteniendo otra Puerta Grande.

Roca Rey obró el milagro, no el de entregarse y jugársela, como es habitual en él, por lo que desde su alternativa e incluso antes -pues en su presentación como novillero en Las Ventas ya salió a hombros-, se ha puesto en la cabeza del escalafón y en el máximo atractivo taquillero a pesar de sus escasos 22 años. El milagro, se insiste, tampoco fue por un faenón de intensidad, emoción y calidad. Sino por sacar agua del pozo de mansedumbre que el sexto de la triunfal tarde, ‘Maderero’, había demostrado en los dos primeros tercios y aguantar su exigente y codiciosa embestida en la flámula..

Nadie daba un euro por el bicho, pero Roca ‘el Rey’, para sorpresa del cotarro, lo debió ver claro, como ve el toreo, y brindó desde el platillo. Todos pensábamos que podía ser para congraciarse con un público tan cariñoso que le ovacionó cuando lo vio salir de la enfermería con la taleguilla que le había destrozado el tercero, un basto y manso sobrero de Mayalde, en una voltereta impresionante al recibirlo de capote. Allí en las manos de los doctores había pedido que si le tenían que operar de la cornada del 6 centímetros en la pierna derecha, que lo hicieran con anestesia local para salir a matar su segundo enemigo.

Como así fue, con la herida y los puntos frescos, y medio cojitranco, 'el Rey' clavó las zapatillas, citó a 'Maderero' de lejos y le endilgó cuatro pases por alto, dos de ellos cambiando el viaje. Después, siguió el milagro de que le quitara las querencias a tablas y, de nuevo a distancia, ya en el platillo, se lució con tres series de redondos, con temple y ligazón. La primera con algo de ventaja, pero a cada cual de mayor enjundia las dos siguientes y rematadas con monumentales pases de pecho.

La plaza ya era un clamor, pero quedaba el lujo del toreo al natural con otras tres series bordadas y algunos de ellos con profundidad oceánica. Como en un cambio de mano en el que imantó la codicia del burel para obligarle casi a un circular con la mano izquierda, de nuevo con un pase de pecho arrebatador y escultórico marcadísimo al hombro contrario. Todo con clasicismo y sobre todo con mucha vibración y transmisión, algo de vital importancia en cualquier espectáculo.

Por si había poca emoción –la había en cantidades industriales- cerró la labor con ajustadísimas bernadinas –dos de ellas cambiando el viaje del toro a escasos centímetros de la pañosa y cuando las astas le amenazaban el físico- y un trincherazo áulico de despedida. La rúbrica no podía ser otra que un estoconazo a ley que sumó, entre la locura del cotarro, el mérito definitivo para las dos orejas y dejar claro que Roca, que no es un exquisito ni un dechado de arte, en las actuales crcunstancias de mediocridad, es el Rey.. Y olé.

Ya se ha relatado que el manso sobrero, que tras lanzarlo por los aires le buscó con saña -y por fiprtuasn poco acierto- en la arena, no permitía lucimiento, pero sí valor, el que alumbró el 'Rey', de nuevo con las zapatillas clavadas en la arena, pero sin obtener nada artístico a pesar de intentarlo no con mucha imaginación, pero sí la emoción de su quietud.

También se ha relatado líneas arriba lo del público cariñoso, ese especial que sólo acude -casi siempre a que le vean- cuando se anuncin las figuras. De lo que se aprovechó López Simón en una faena vulgarota, de muchos pases y poco toreo, a su nobilísimo primero, que remató con las consabidas bernadinas, casi tan valerosas como las que después festonearía el 'Rey' en el del triunfo, antes de un feo espadazo desprendido, que no fue óbice para el flamear de moqueros y la concesión presidencial de una oreja de escaso fuste.

El madrileño intentó también descerrajar la soñada Puerta de Alcalá, por lo que se marchó a recibir al quinto de rodillas en la raya del tercio, pero el animal se dolió con los rehiletes y por su mansedumbre se fue después a refugiarse en tablas, donde López le dio réplica aún más vulgar, propia de plaza de talanqueras y allí acabó la historia.

Parte de ests asistentes jaraneros se preguntaban el porqué de la ovación a El Cid tras destrenzarse el paseíllo, y parte de los aficionados dabuten le explicaron que el otrora ídolo venteño, un coso que tantas veces conquistó con la mejor izquierda -taurina, no confundir- de la úlima década del siglo pasado, hacía su último paseíllo en Madrid.

Manuel Jesús, relajado y fácil, labró buenos muletazos, aunque mejor con la derecha al que abrió su despedida, y para ser fiel a su historia marró a espadas, como tantas veces. El cuarto se acabó pronto y de nuevo el de Salteras, sin complicarse mucho, dejó algunos detalles en redondo, antes de volver a fallar con el estoque. Lo que no impidió otra cariñosa ovación saludando su adiós desde los medios.

FICHA

Toros de PARLADÉ, cinqueños excepto el 1º, con trapío y muy bien armados; mansos, nobles y justos de fuerza y casta; 6º manso encastado. 3º, sobrero de CONDE DE MAYALDE, en sustitución de uno del hierro titular devuelto por inválido; bien presentado, manso. EL CID: palmas; ovación TRAS AVISO y saludos de despedida. LÓPEZ SIMÓN: oreja tras aviso; silencio. ROCA REY: silencio tras aviso; dos orejas trs aviso; salió a hombros. Plaza de Las Ventas, 22 de mayo.9ª de Feria. Lleno con cartel de 'no hay billetes'. Enfermería: Tras la lidia del tercer toro, Roca Rey fue atendido de herida de 6 centímetros en tercio superior cara posterior muslo derecho que rompe fascia superficial y lesiona musculatura isquiotibial. Contusiones y erosiones múltiples. Es intervenido bajo anestesia local. Pronóstico: Reservado que no le impide continuar la li

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