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     8 de diciembre de 2021

feria taurina albacete 2016

El largo abono albacetense, de 10 festejos 10, tiene un triunfador indiscutible: Rubén Pinar, que en este cierre del ciclo abrochó y repitió con tres nuevas orejas su triunfo de la única corrida en que estaba anunciado, el miércoles pasado, que ya le valió para ganarse ahora la sustitución de Roca Rey. El albaceteño pegó un fuerte repaso a las dos figuras con las que compartía cartel: un Juli vulgar que se fue de vacío, y un López Simón a medio gas que se llevó un trofeo ante un encierro desigual y manejable de Daniel Ruiz en el que destacó el juego del quinto.

"Ea, así es, ya hay que estar mal del 'to' 'pa' que no te toque en la tómbola ninguna oreja, pijo". Es el aserto, pleno de humor manchego, ese que han puesto de moda los de 'Muchachada Nui', con el que un espectador respondía a una llamada telefónica al término del festejo en el que con toros de escasa e incluso bochornosa presencia, de Juan Pedro y Núñez del Cuvillo, a Manzanares le tocaron cuatro orejas (excesivas) merced a su empaque y elegancia, al novel Álvaro Lorenzo una por su buen corte y a Enrique Ponce, al que se refería el parroquiano de la frase, ninguna.

Nada nuevo bajo el sol ni bajo la sombra: aparecen las figuras, figuritas y/o figurones e incluso en una plaza seria donde sale habitualmente el toro, éste desaparece. Cual aconteció en la tarde del jueves, con un triunfalismo desatado por parte del público, con la imprescindible connivencia del palco, que abrió la tómbola de orejas. Con Juli y Talavante a hombros frente a una 'novillada' escasamente ofensiva de Garcigrande y Domingo Hernández, al menos el extremeño festoneó una faena de altos quilates artísticos. Al rejoneador Diego Ventura sólo le tocó una oreja.

-Complicado encierro de Alcurrucén y cogida de David Mora

Faltaba en el ciclo albacetense ese triunfo rotundo del que se habla después en el maravilloso y único edificio ferial. Y en esto llegó Rubén, quien aunando firmeza y torería se llevó tres orejas de peso para ser el gran protagonista del abono por ahora y merecer la sustitución de Roca Rey el sábado. Firmeza y menos lucimiento pudo lograr Paco Ureña y todavía en menor medida David Mora -herido por el cuarto- con lotes complicados, como todo el enicerro de Alcurrucén, por exigentes y descastados.

-Novillada vulgar tras el interesante encierro de La Quinta anterior y a la buena tarde de Curro Díaz, Bautista y Serrano.

Del buen toreo artístico que deslumbró el lunes, al posmoderno y ventajista, aunque con clasicismo, de Luis David Adame del martes, cuando en vísperas de alternativa, se despidió del escalafón de novillero con tres orejas facilongas en una tarde lluviosa y plúmbea.Pablo Aguado dio una vuelta al ruedo en el cuarto y Alfonso Cadaval pasó desapercibido, todos ante un encierro manso, noble y sin fuerza de Guadaira.

Castella se reencontró abriendo la Puerta Grande

Público festivo e indocto en tauromaquia pero admirador de los caballos, y triunfalismo a tope. O sea, lo de siempre: la corrida de rejoneo del serial albaceteño cumplió con el guión y, ante toros despuntados legalmente de los hierros de Niño de la Capea, Diego Ventura -en la foto- cortó tres orejas, el local Juan Manuel Munera dos (ambos salieron a hombros) y una Ginés Cartagena. Cuando sí hubo sorpresa fue en el anterior festejo a pie con un gran Sebastián Castella.

El debutante les ganó la partida a dos novilleros con mayor experiencia pero con menos ganas, al menos por lo que demostraron ante un encierro que pedía más entrega de la que le echaron Mario Sotos y Diego Carretero. A los que superó Cristián Pérez, que impactó por su valor ante el lote más complicado de los dos hierros de los Lozano y echó en su esportón una oreja de peso.

La primera en la frente. Una autoridad cómplice con los intereses de los taurinos y ajena a los de los aficionados -"¿a quién defiende la autoridad?", grito habitual del sanedrín sabio del tendido 7 de Las Ventas-, un encierro desigual con algunos pitones sospechosos, unas orejas de regalo y un importante sector del cotarro sin pajolera idea de lo que veía y cómo los engañaban, amén de encantados de haberse conocido. Eso en una de las plazas relativamente serias, con un toro de trapío superior al de sus semejantes de segunda categoría e incluso al de algunas de primera, como es Albacete. ¿Qué ocurrirá en las demás? Pues, eso: aún más engaño.
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