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Crítica de la obra de teatro 'Convertiste mi luto en danza': desde la belleza contra la muerte

Crítica de la obra de teatro 'Convertiste mi luto en danza': desde la belleza contra la muerte

jueves 20 de enero de 2022, 12:00h

La compañía La Extinta Poética lleva al Fernán Gómez su última propuesta, ‘Convertiste mi luto en danza’, a partir de un hermosísimo texto de Eusebio Calonge y bajo la sabia dirección de Paco de La Zaranda. El resultado es una pieza teatral y poética de una factura impecable en donde se dan cita la humanidad y sus dos caras -la vida y la muerte-, la bonhomía, el dolor reconvertido en belleza, el humor inteligente y la lucha contra la adversidad. Factores todos ellos alto infrecuentes encontrarlos sobre un escenario considerados aisladamente, uno a uno, pero aún más difícil juntos y en un solo espectáculo que desborda poesía, emoción y estremecimiento a raudales.

Sobre el escenario interaccionan tres personajes a quienes, en principio, solo une una y fatal circunstancia, su íntima relación con el cáncer, una enfermedad tabú, un estigma y un dolor y un miedo enormes para quienes lo padecen. Los encarnan unas magníficas actrices que, además, en algún momento de la función, se convierten también en bailarinas. Magníficas, electrizantes, desbordantes de alma y de vida Laura Gómez-Lacueva (Marta, mujer madura), Ingrid Magrinyà (Joven) e Inma Nieto (Madre de la Joven). Las tres actrices habitan a una mujer madura con cáncer, una joven afectada por la misma enfermedad, y su madre que, siempre cerca de ella, la vive con el mismo dolor y zozobra que su hija.

En el origen de la obra está la carta de una madre que, hace ya unos años, recibió La Zaranda. En ella, la mujer contaba a la compañía jerezana hoy afincada en Madrid como su hija, María Pisador, afectada por cáncer, pidió una última voluntad antes de morir: poder acudir al teatro para vivir la belleza y la poesía de una de las obras de La Zaranda. Pudo hacerlo gracias a la empatía del hospital de Pamplona, que trasladó a María en camilla y en ambulancia medicalizada hasta el Teatro Principal de San Sebastián. Pocos días después, María perdía la vida por el cáncer. ‘Convertiste mi luto en danza’ es, casi diez años después, la contundente, demoledora y clarividente respuesta de La Zaranda, no a la carta de la madre de María sino también, y, sobre todo, al mismo cáncer.

‘Convertiste mi luto en danza’ comienza con las tres mujeres bajando por un tobogán metálico entre hermosísimos acordes de un órgano de iglesia atacando una pieza de J.S. Bach, y bajo una potente luz hasta que, de pronto, la música se ve interrumpida abruptamente por los chirridos de los vaivenes de un columpio de hierro. A partir de ahí, durante casi hora y media de función, el espectador asiste encogido a la relación profunda de amistad que se va creando entre dos mujeres que acaban de recibir el mazazo más grande de sus vidas: un diagnóstico claro de cáncer, ya en estado avanzado. Desde entonces, tres palabras las atravesarán día a día, hora a hora, minuto a minuto: “Carcinoma, metástasis y quimioterapia”. La Joven decide titular así la novela que va a escribir a lo largo del proceso que llevará a las dos mujeres a compartir largas, interminables horas de tratamiento, de viales, de camillas y de hospital. Pero también de angustia, de desesperanza, de rabia y de tristeza que, con el apoyo mutuo, ambas transforman en sentimientos de lucha, de esperanza, de alegría y de belleza desde que la Joven enferma transmite a su amiga su pasión por la música y el baile como instrumentos para evadirse de su dura realidad.

Delicadísima y sensible en extremo la intervención de Paco de La Zaranda como director del montaje para inyectar alma, poesía y vida en los tres personajes. Cada uno de sus movimientos, de sus gestos, del tono de sus palabras, de sus reacciones ante la enfermedad son un chute de poesía, de teatro en estado puro, el mismo aliento de belleza y de alma de La Zaranda que aquí comparte de principio a fin con La Extinta Poética.

El final de la propuesta es tan bello como el comienzo: la chica, aparentemente vencida por el cáncer, deja esta vida ascendiendo por ese columpio/escalera, bajo una potente luz blanca que, poco a poco y a medida que va subiendo por él y con los acordes del órgano y la voz celestial de un tenor, se va tornando en oscuridad y, en cierto modo, en victoria. La muerte no es el final viene a decir Calonge en uno más de sus contundentes textos que –al menos a nuestros ojos-, lo hacen uno de los dramaturgos más interesantes y más libres del panorama teatral en español.

Desde luego, la decisión de Laila Ripoll, directora del Fernán Gómez, de acoger en la Sala Guirau ‘Convertiste mi luto en danza’, es uno más de sus aciertos para volver a convertir la sala municipal madrileña en uno de los referentes más interesantes del teatro de la capital.

La propuesta de Calonge y Paco de La Zaranda es absolutamente imprescindible. Si te la pierdes, luego no digas que lo desconocías. Ningún espectador sale del teatro como entró. Lo aseguro.

‘Convertiste mi luto en danza’

Texto: Eusebio Calonge

Dirección y espacio escénico: Paco Zaranda

Intérpretes: Laura Gómez-Lacueva, Ingrid Magrinyà e Inma Nieto/Celia Bermejo (en las dos últimas funciones)

Asistente de dirección y producción artística: Andrea Delicado

Iluminación: Peggy Bruzual

Vestuario: Encarnación Sancho

Espacio sonoro: Torsten Weber

Música: J.S.Bach. Erbame dich mein O Here Gott BWV 721 - Javier Colis y Juan Pérez Marina. Garabateando en el viento.CD.Sangre Fácil - Alessandro Scarlatti. Dormi. La Giuditta

Producción ejecutiva y distribución: Víctor López Carbajales (SÓLODOS).

Teatro Fernán Gómez, Madrid

Del 19 al 30 de enero de 2022

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