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Crítica de la obra 'Alimañas (brillantes)': caiga quién caiga

Crítica de la obra 'Alimañas (brillantes)': caiga quién caiga

domingo 06 de junio de 2021, 17:07h

El dramaturgo, guionista y escritor británico Philip Ridley (Londres, 1964), es el autor de ‘Alimañas (brillantes)’, una pieza alegórica y moralista acerca de la infinita ambición humana, que nunca ve colmadas sus ambiciones materiales y que, para satisfacerlas, está dispuesta a lo que sea. La impecable traducción al español y la adaptación de la pieza es obra de Manuel Benito y la dirección del montaje es de Pilar Massa quien, además, forma parte del elenco junto a Ainhoa Santamaría e Ignacio Jiménez. Puede verse hasta el próximo 20 de junio en la Sala Negra de los Teatros del Canal de Madrid.

Pilar Massa –con ayuda de la sencilla escenografía de Rafael Garrigós y la iluminación de Paco Ariza-, ha huido del barroquismo y ha simplificado en extremo la materialización en escena de esta comedia, especie de parábola metateatral de claros tintes cristianos, en la que un joven matrimonio con un hijo que acaba de cumplir su primer año de vida, hace partícipe al público que acude a la función del salto social que ha experimentado en los últimos meses para poder pasar de vivir en un pisito inmundo situado en un barrio marginal a un casoplón de lujo en una urbanización de moda habitada por lo más granado de la sociedad.

El matrimonio en cuestión es el integrado por Lili y Oli -Ainhoa Santamaría e Ignacio Jiménez, respectivamente-, que tiene que suplir con un amplísimo registro de expresión corporal, gestual y de voces la sobriedad del atrezo y del reparto, que hubiera podido incluir también a muchos otros compañeros para dar vida a varios personajes y que, sin embargo, tienen que hacer ellos mismos con rápidos, extenuantes y brillantes cambios de personalidad.

“Lo suficiente nunca es suficiente” parece ser el lema de la joven pareja que, una vez superadas las reticencias iniciales impuestas por su moral católica, ya no le duelen prendas a la hora de cometer todo tipo de atrocidades –homicidios y asesinatos incluidos-, con tal de ir medrando más y más, en una frenética e imparable carrera hacia el “tener” y con el olvido y el desprecio absoluto al “ser”.

Todo comienza tras la selección de Lili y Oli para participar en un nuevo “programa de revalorización urbana” (inquietante y extraño paralelismo de este neolenguaje que últimamente inunda nuestras existencias), promovido por el gobierno. Después vendrá una oferta sorprendente, la superación constante de pequeñas y grandes pruebas morales (pelillos a la mar), que la feliz y complementaria pareja va superando con nota y, paralelamente, va llenando sus nuevas y desnudas estancias en otras infinitamente más lujosas, que son la envidia de propios y extraños…

La puesta en escena es exigente para el público que, a falta de la materialización concreta, ha de ir imaginando los distintos espacios, enseres y situaciones (cochazo, cocina, baño, salón, avenidas del barrio, encuentros con otros personajes…) que los actores van delimitando con su felino movimiento y la sincronización perfecta con el también estupendo espacio sonoro diseñado por Raquel Jiménez (desplazamiento por la ciudad, apertura o cierre de puertas, pasos, golpes, etc.).

El cuento para adultos, repleto de humor negro y pesimismo a partes iguales, propuesto en estas ‘Alimañas (brillantes)’ denuncia con un sarcasmo hiriente la hipocresía que domina la vida social de nuestros días en donde si uno no puede llegar a materializar sus más alocados y secretos sueños, al menos tiene que aparentar haberlos alcanzado…

Y todo, claro está, porque no hemos podido entrar –al menos, por el momento, pero no perdamos la esperanza…-, en ese extraño, pero envidiable programa gubernamental que va poniendo ante los ciudadanos el camino más fácil y directo para convertirse en un neociudadano inmisericorde, implacable, frío y despiadado con tal de conseguir el bienestar personal y familiar, caiga quien caiga.

En medio de esta bacanal capitalista en pos de la propiedad, el espectador asiste como juez y parte en un examen de conciencia que traspasa la cuarta pared y llega hasta todas y cada una de las butacas que ocupa. Al fin y al cabo,nada de lo que ve le resulta tan lejano. Todo lo contrario…

‘Alimañas (brillantes)’

Autor: Philip Ridley

Traducción y versión: Manuel Benito

Dirección: Pilar Massa

Reparto: Ainhoa Santamaría, Ignacio Jiménez y Pilar Massa

Diseño de escenografía y vestuario: Rafael Garrigós

Diseño de iluminación: Francisco R. Ariza

Diseño de espacio sonoro y música original: Raquel Jiménez

Diseño de audiovisuales: Miguel Agramonte

Prensa: Alexis Fernández – [email protected]

Fotografía: Sofía Moro

Diseño gráfico: David de la Torre

Ayudante de dirección: Eva Egido

Técnico en función: Miguel Agramonte

Maquinaria: Borja Torregrosa

Construcción escenografía: Readest Montajes S.L.

Transporte: Transportes Castillo

Residencia técnica: Teatro Municipal de Coslada

Jurídico: Gestión de actuantes S.L.

Distribución: www.matelcultura.es

Teatros del Canal, Madrid

Hasta el 20 de junio de 2021

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