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'Un bar bajo la arena': el 'Mari Guerri', tomado de nuevo por los fantasmas
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'Un bar bajo la arena': el 'Mari Guerri', tomado de nuevo por los fantasmas

jueves 18 de octubre de 2018, 16:15h

Cuatro décadas después de su creación en 1978 por Adolfo Marsillach, El Centro Dramático Nacional (CDN), ha tenido la feliz iniciativa de subir a su cartelera ‘Un bar bajo la arena’, de José Ramón Fernández, un precioso texto que recrea el ambiente del mítico bar del teatro María Guerrero, el “Mari Guerri”, que se constituyó en verdadero epicentro del teatro español entre 1970 y 1999.

Su historia es en buena medida la historia del teatro español de las últimas tres décadas del siglo pasado, a través de los recuerdos de los actores y autores que la habitaron y cuya memoria ha impregnado las paredes de ese espacio que hoy es la Sala de la Princesa del Teatro María guerrero. En ‘Un bar bajo la arena’, trece actores interpretan a diversos personajes de ayer y de hoy en una obra coral, que transporta al espectador durante casi dos horas a ese mundo lleno de nostalgia, de recuerdos y de magia teatrales. Por allí estuvieron, entre muchos otros que ya nos han dejado, Aurora Redondo, Andrés Mejuto, Fernando Delgado, Adolfo Marsillach, Luis Escobar o María Asquerino… Y muchos otros personajes que, afortunadamente, hoy están entre nosotros, como Berta Riaza, Lluis Pascual, Julieta Serrano, Manuel de Blas, José Luis Gómez, Nuria Espert, José Sacristán, Julia Gutiérrez Caba, Juan Diego, Mario Gas, o Juan Echanove

Los geniales 13 actores del reparto resucitan en el recuerdo a personajes de Anton Chejòv, Jardiel Poncela, Miguel Mihura, Eugene O´Neill, William Shakespeare, Federico García Lorca, Benet i Jornet o Buero Vallejo, entre otros dramaturgos…

No me resisto a señalar, sin embargo, a algunos de esos actores y personajes. Por ejemplo, un humanísimo Pepe Viyuela encarnando a José María, un espectador incondicional, tímido, mitómano, boquiabierto y enamorado de sus musas, que tiene la suerte de reunirlas cada día y tenerlas al alcance de la mano en el “Mari Guerri”. Pero Viyuela se desdobla también en Buster Keaton, y en el Max Estrella que bordara José María Rodero, acompañado de Don Latino, Juan Carlos Talavera, quien también es Andrés Mejuto recordando a Lorca, y el apocado personaje de Ninette y un señor de Murcia. Janfri Topera construye un entrañable Blas, el “barman” –como se decía entonces-, el encargado del “Mari Guerri”, y luego el Goya que hiciera José Bódalo. Isabel Dimas emociona con su We’ll Meet Again, de Coward, y su Nuria Espert, en Doña Rosita, envuelta en esas turbulentas relaciones con Víctor García, encarnado por Jorge Basanta, que luego se desdobla en Hamlet y en el propio José Ramón Fernández. Raquel Salamanca es la Julieta de El público. Ione Irazábal evoca a Berta Riaza como Gertrudis, y luego a María Asquerino. Carmen Gutiérrez recuerda a Julia Gutiérrez Caba como Liuba, y a una joven y divertida Rosana Torres, motera con la urna que contiene las cenizas de su padre para darle un postrer garbeo al bar de sus amores. Y Francisco Pacheco que se mete en la piel de un joven Juan Echanove haciendo de Pastor Bobo, o Julián Ortega, convertido en Fuso Negro, y más tarde en el Antonio Llopis que va de bar en bar antes de decidirse a quitarse la vida desde el Viaducto… Un elenco, en fin, que derrocha verdadero amor por su profesión y un enorme respeto por los que les antecedieron en esos mismos espacios del María Guerrero.

Estupenda, asimismo, la recreación de Mónica Boromello, que firma la escenografía, con cómodos bancos corridos de piel para los 80 espectadores de la sala, que miran hacia la barra del bar, con ese frontal tapizado a modo capitoné, de los años 70 y 80 del siglo pasado. Y soberbia también la música y el espacio sonoro de Luis Miguel Cobo (que incluye algunas piezas de jazz y blues, así como algunas canciones originales que canta con mucho tino el elenco), y la iluminación de Tomás Muñoz, que pronuncia ese ambiente onírico y de evocación de un pasado no tan lejano.

El espectáculo, en fin, es una verdadera delicia y tiene, además, la virtud de no estar dirigido solo a los espectadores nostálgicos de aquella época, sino también a las jóvenes generaciones que verán en el montaje un ejemplo del mejor teatro.

Y, para terminar, una sugerencia que puede completar muy bien esta propuesta: Las Teodoras que Hugo Pérez de la Pica ofrece en Tribueñe (https://www.diariocritico.com/teatro/las-teodoras-critica), otra amorosa mirada al teatro de ayer en sus eternas giras de provincias.

‘Un bar bajo la arena’

Texto: José Ramón Fernández

Dirección: Ernesto Caballero

Reparto: Jorge Basanta, Isabel Dimas, Luis Flor, Carmen Gutiérrez, Ione Irazabal, Daniel Moreno, Julián Ortega, Francisco Pacheco, Raquel Salamanca, Juan Carlos Talavera, Janfri Topera, Maribel Vitar y Pepe Viyuela

Escenografía: Mónica Boromello

Iluminación: Tomás Muñoz

Vestuario: Juan Sebastián Domínguez

Música y espacio sonoro: Luis Miguel Cobo

Ayudante de dirección: Nanda Abella

Ayudante de escenografía: Laura Ordás

Ayudante de iluminación: Cristina Martín

Ayudante de vestuario: Paula Castellano

Diseño cartel: Javier Jaén

Fotos: MarcosGpunto

Una producción del Centro Dramático Nacional

Teatro María Guerrero, Madrid

Hasta el 25 de noviembre 2018

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