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'El casamiento', entre la anarquía, la desorientación y la mueca

'El casamiento', entre la anarquía, la desorientación y la mueca

lunes 20 de febrero de 2017, 08:21h

Witold Gombrowicz (1904-1969), provocador novelista y dramaturgo polaco, es muy poco conocido en España pero ahora un paisano suyo, afincado hace ya muchos años en Madrid, lo rescata del olvido a través de una de sus obras dramáticas emblemáticas, ‘El casamiento’. Me refiero al estupendo director de escena Jaroslaw Bielski quien, desde sala Réplika ha puesto en escena algunos de los más brillantes montajes de la cartelera madrileña. Todo surgió en 1989 cuando, junto a Socorro Anadón -actriz, profesora de teatro y empresaria-, fundaran la compañía Réplika Teatro, que más tarde dio nombre a la sala.

En Réplika, entre otros, han podido verse montajes deCuarteto para cuatro actores o Ensayos para siete actores,ambas deSchaeffer; La mujer de la arena, una adaptación y dirección teatral de Bielski, basada en la novela de Kobo Abe; Triple retrato de H. Kajzar y Jaroslaw Bielski; El otro de Unamuno; La dama boba de Lope; Tango de Slawomir Mrożek; Nuestra cocina de Alonso de Santos; Alguien voló sobre el nido del cuco, de Dale Wasserman; Esperando a Godot de Beckett; El cartero siempre llama dos veces de J. M. Cain; Hamlet de Shakespeare; De la vida de las marionetas de Bergman; La dama boba de Lope; Noches blancas de Dostoievski, y Los emigrados de Slawomir Mrożek; Combate de negro y de perros de Koltès y La gaviota y El jardín de los cerezos, de Chéjov… Quiero decir con esto que, ya a priori, puede presumirse que cualquier obra que suba a Réplika tiene ya el beneficio de la seriedad, el rigor y la altura artística y de pensamiento que caracteriza a Réplika. ‘El casamiento’, de Witold Gombrowicz, es uno más de esos montajes de culto a añadir en el envidiable curriculum de la sala de Bielski y Anadón.

Curiosamente, Gombrowicz, que abandonó Polonia poco antes de la II Guerra Mundial, permaneció en Argentina como exiliado durante un cuarto de siglo, y su reconocimiento como escritor le llegó pocos años antes de su muerte. En toda su obra hay rasgos acusados de cinismo, de sarcasmo y de desencanto que también pueden verse en ‘El casamiento’. Le gustaba llamarse el “poeta de la forma”, creía que el hombre era “naturalmente artificial” y que solo podía alcanzarse la libertad rechazando prejuicios y abrazando un futuro creativo e incierto en la vida y en el arte. Pero le aterrorizaban las teorías, de las que prefería reírse: “siempre que me encuentro con algo místico, sea la virtud o la familia, la fe o la patria, tengo que cometer alguna indecencia”.

Grotesco

‘El casamiento’ lo protagoniza un extraño personaje, Enrique, que contempla atónito la destrucción de su país, la degeneración y el menoscabo de su familia, y el envilecimiento de su novia, que también imagina violada. La obra está atravesada de principio a fin de un fuerte aroma anárquico, desorganizado, confuso, revolucionario, nihilista y caótico (“¿Cuál es el alcance de mis palabras… cuál es mi alcance?”. “Voy a invitar a todos a un baile en la Corte. En él, yo y ella produciremos la mayor cantidad posible de amor”). Todos esos aspectos los pronuncia magistralmente Bielski (no olvidemos que el director del montaje es también actor, dramaturgo, traductor, escenógrafo, iluminador…), en cada uno de los aspectos del mismo. Desde la elección de los cinco actores en escena (magnífico Raúl Chacón en su personaje loco y desnortado), hasta la luz, la inquietante música y la mínima escenografía (apenas una mesa y tres o cuatro sillas), que abocan al espectador a moverse, incómodo y desasosegado, en la butaca de principio a fin del montaje sin que por ello le abandone una mueca de sonrisa en los poco más de noventa minutos de duración del mismo.

Además del inolvidable y grotesco Enrique que dibuja Raúl Chacón, están también a la altura de sus personajes sus otros cuatro compañeros de reparto, Socorro Anadón, Manuel Tiedra, Juan Erro y Eeva Karolina. Juntos, y a las órdenes de Bielski, componen una obra inquietante, anárquica, revolucionaria e iluminadora de un tiempo en donde los valores han alcanzado ya el umbral de su inexistencia. Una obra imprescindible para los enamorados -ahora se diría friquis- del teatro.

‘El casamiento’

Texto: Witold Gombrowicz

Dirección, versión e iluminación: Jaroslaw Bielski

Intérpretes: Raúl Chacón, Socorro Anadón, Manuel Tiedra, Juan Erro y Eva Karolina

Aspectos estéticos: Elizabeth Wittlin Lipton.

Espacio sonoro: Chema Pérez.

Producción ejecutiva: Socorro Anadón.

Diseño del cartel: Jaime Nieto.

Comunicación: Mikolaj Bielski.

Compañía: Réplika Teatro.

Sala Réplika, Madrid

Hasta el 24 de abril de 2017.

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