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Obra de teatro 'Los hijos'
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Obra de teatro 'Los hijos' (Foto: Javier Naval)

'Los hijos'. El laberinto de cristal

viernes 29 de noviembre de 2019, 16:42h

Acaba de estrenarse en El Pavón Teatro Kamikaze ‘Los hijos’, de la joven dramaturga británica Lucy Kirkwood, un montaje que versiona y dirige David Serrano a partir de la traducción de Cristina de la Peña, y que tiene como telón de fondo una terrible catástrofe medioambiental provocada por una central nuclear. No se apunta ni el país ni la época concretos en donde sucede el terrible siniestro, pero nadie hoy en el planeta Tierra puede decir que está a salvo de quedar afectado por una catástrofe como esta. Sirvan como ejemplo, aunque por razones bien distintas, los accidentes nucleares de Chernóbil (Ucrania), en 1986, y el de Fukushima (Japón), en 2011.

El drama está protagonizado por tres grandes actores, ya sexagenarios: Susi Sánchez, Adriana Ozores y Joaquín Climent. La acción tiene lugar dentro de una pequeña y ruinosa cabaña donde viven Hazel (imponente, como siempre, Susi Sánchez) y Robin (muy bien Joaquín Climent), una pareja de físicos nucleares ya jubilados que, después de la catástrofe ocasionada por un terremoto en la central nuclear en donde trabajaban, abandonan su casa para refugiarse en una ruinosa casa de campo situada a 15 o 20 kilómetros de la zona afectada por las radiaciones. Allí tratan de engañarse a sí mismos manteniendo algunas rutinas que les hagan creer que han recuperado cierto grado de normalidad. Robin se acerca a diario durante algunas horas a ver cómo van las vacas que han abandonado en su granja y, de paso, echa un vistazo a los pequeños cultivos que el matrimonio tiene también allí. Mientras tanto, Hazel se queda en la cabaña y atiende las labores hogareñas que, metódicamente, interrumpe para no abandonar la práctica del yoga. Pero esa cotidianeidad se va a ver alterada cuando un buen día se presenta en su cabaña Rose (estupenda también Adriana Ozores, que hacía tiempo que no veíamos sobre el escenario), una física nuclear y antigua amiga a la que el matrimonio no veía desde hacía ya casi cuatro décadas. El reencuentro sirve para que Robin y Rose revivan una secreta y vieja relación personal que mantenían a escondidas de Hazel.

Las condiciones de vida en la cabaña están muy lejos de la comodidad. Apenas sí cuenta con los muebles imprescindibles, la electricidad es intermitente y los cortes son el pan nuestro de cada día, y el agua potable brilla por su ausencia, mientras la gente del pueblo ha huido despavorida para evitar los efectos letales de la radiación. Solo quedan por allí unas cuantas decenas de técnicos -en su mayoría jóvenes-, que intentan sellar las grietas producidas en la central y paliar las consecuencias de la catástrofe, aun sabiendo que van a tener que pagar un precio enorme con su salud.

Al margen de las grandes responsabilidades concretas de gobiernos y de empresas energéticas, a través del drama que se vive en ‘Los hijos’ se cuestiona a cada uno de los espectadores sobre su pequeña o gran responsabilidad personal por el futuro del mundo, por el legado que vamos a dejar a generaciones futuras, que también se verán afectadas por nuestros pequeños gestos cotidianos (respeto a la naturaleza, consumo responsable, reciclado de residuos y aparatos, etc.). Un drama que tiene encerrados a nuestros hijos y nietos en un laberinto de cristal, tan frágil y quebradizo que cualquier nuevo error u omisión puede condenarlos al peor de los futuros posibles.

La fuerza de los tres personajes atraviesa toda la función y sus relaciones y sus dilemas tocan de lleno al espectador, que vive con cercanía y verdad cuanto sucede en el escenario durante los cien minutos aproximados de montaje. Pero aún es mayor el de las dos mujeres, que toman siempre la iniciativa para hacer frente a la catástrofe, tanto desde un punto de vista social como personal.

El montaje ha sido abordado con honestidad y claridad por David Serrano, que ha huido de cualquier efectismo y eso creo que hace aún más potente el mensaje y la reflexión que provoca el texto de Kirkwood. Y en esa misma línea de claridad y sencillez caminan la hermosa escenografía de Mónica Boromello, la luz de Juan Gómez Cornejo, el vestuario de Lorena Rubiano y el espacio sonoro de Sandra Vicente. Todos consiguen levantar un montaje directo y despojado de afectaciones que pone el dedo sobre la llaga justamente en el momento en que Madrid recibe a los participantes de la Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático. No vendría nada mal que los asistentes se diesen una vuelta por El Pavón Teatro Kamikaze para situar las ópticas nacionales en su justo sitio, es decir, en las del futuro de todos los habitantes de la Tierra y no sólo en el de sus países respectivos.

‘Los hijos’

De:

Lucy Kirkwood

Traducción:

Cristina de la Peña

Versión y dirección:

David Serrano

Intérpretes:

Adriana Ozores, Susi Sánchez y Joaquín Climent

Diseño de escenografía y vestuario:

Monica Boromello

Diseño de iluminación:

Juan Gómez Cornejo

Ayudante de dirección:

Daniel de Vicente

Ayudante de escenografía y vestuario:

Lorena Rubiano

Espacio sonoro:

Sandra Vicente

Coreografía y movimiento:

Carla Diego Luque

Comunicación:

María Díaz

Fotografías y diseño gráfico:

Javier Naval

Fotografías de función:

Elena C. Graiño

Producción ejecutiva:

Lola Graiño

Dirección de producción:

Ana Jelin

Realización escenografía:

Mambo decorados y Sfumato

Distribución:

Producciones Teatrales Contemporáneas

Gerente – regidor:

Sagrario Sánchez

Transporte:

Taicher

Agradecimientos:

Ayuntamiento de Fuenlabrada Concejalía de Cultura, Patronato Municipal de Cultura

El Pavón Teatro Kamikaze, Madrid

Hasta el 5 de enero de 2020

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