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Solo 1 metro de distancia
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Solo 1 metro de distancia (Foto: Moises Fernandez Acosta)

'Sólo un metro de distancia': en primera persona

sábado 25 de enero de 2020, 17:42h

Cuatro espléndidas actrices, Ana Mayo, Beatriz Grimaldos, Muriel Sánchez y Camila Viyuela protagonizan ‘Sólo un metro de distancia’, una propuesta teatral que puede verse en Cuarta Pared, escrita y dirigida por Antonio C. Guijosa (director también de Iphigenia en Vallecas, ganadora de dos Max), que no sólo colma las expectativas previas en su nuevo montaje, sino que, incluso, las desborda. Y no es nada fácil si se tiene en cuenta que la temática que aborda, los abusos sexuales en la infancia y en el seno de la familia, es un terreno tan delicado como escabroso en el que es tan fácil pasarse como no llegar. Guijosa ha sabido quedarse en el punto justo, ese en el que hay respeto, empatía, comprensión y elementos suficientes para la reflexión, pero sin entrar en los juicios ni las moralinas fáciles.

‘Sólo un metro de distancia’ comienza con una mujer (Inma), que pasea tranquila por la playa. El olor a salitre, el rumor de las olas, el aire sobre su cara… La vida, al menos por un instante, puede llegar a parecer hermosa… Pero una llamada al móvil rompe su idílica ensoñación. Es su hermana y le comunica de sopetón que va a ser madre de una niña. La inesperada noticia remueve a la mujer y hace que regresen con inusitada fuerza esos viejos fantasmas de la infancia que, cíclicamente, se adueñan de su cuerpo y de su alma. Ahora el dilema de seguir callando, o no, los abusos sexuales continuados a los que fue sometida por su padre desde que tenía nueve años, no pueden seguir alojados sólo en el plano teórico. Hay un bien superior a proteger, la inocencia y la integridad de su futura sobrina que -¿por qué no?-, podría estar expuesta a los mismos peligros del mismo depredador que, veintitantos años después, sigue torturando a su presa porque no ha podido quitarse todavía de la cabeza aquellos horribles momentos que -como las olas del mar-, regresan una y otra vez y vuelven a llenarla de zozobra, de miedo, de asco y de rabia…

Las cuatro actrices ejercen de narradoras y protagonistas del drama de Inma que, de un modo u otro, salpica también a personas que son claves en su vida: su hermana, un enfermero que le salvó la vida, su psicoterapeuta y, más aún, su pareja. A través de las miradas de todos los personajes, el espectador se adentra en el alma de Inma y asiste hipnotizado a sus miedos, a sus contradicciones, a su dolor, a su firme decisión de contarlo todo. Caiga quien caiga. Quizás, y, para empezar, ella misma, que sigue sin metabolizar todas las derivadas que se desprenden de una situación límite como esa.

La escenografía de Mónica Teijeiro es deliberadamente sencilla para no distraer la atención del espectador con lo accesorio. La constituye cuatro sillas blancas y unas ventanas al fondo que, a veces, quedan difuminadas por una gran cortina de gasa blanca. Sólo con estos elementos se puede contar una historia tan potente y tan vivamente recreada por estas cuatro actrices que han sabido meterse en la piel de sus cuatro personajes con la auténtica verdad de quien ha sido poseída por ellos. Todas están magníficas. Ellas mismas se encargan de mover las sillas y las cortinas y, a través de sus movimientos y sus palabras, van configurando nuevos espacios (la playa, un hospital, la casa de Inma, un parque…), que aún adquieren más cuerpo con la luz de Daniel Checa, y el espacio sonoro de Mar Navarro.

El texto de Guijosa está muy depurado (sencillo, directo y profundo a la vez), y la combinación de narración y representación es muy efectiva porque, de otra forma, no habría podido contar los más de 30 años de vida que contiene la fábula que se cuenta. Los 20 años, aproximadamente, que van desde los primeros abusos del padre a Inma y su traslado a Londres después de convertirse en una profesional de éxito, y los quince posteriores en que esta recibe la visita de su sobrina en la capital del Támesis.

Nos encontramos ante una nueva e interesantísima propuesta atravesada por la fuerza y la emoción que desprende un montaje bien estructurado, contado e interpretado. Imprescindible.

‘Sólo un metro de distancia’

Texto y dirección: Antonio C. Guijosa

Reparto: Ana Mayo, Beatriz Grimaldos, Muriel Sánchez y Camila Viyuela

Escenografía y vestuario: Mónica Teijeiro

Iluminación: Daniel Checa

Sonido: Mar Navarro

Arreglos musicales: Toni M. March

Diseño gráfico: Marisol del Burgo

Prensa y Comunicación: María Díaz

Producción: Serena Producciones

Distribución: GG Producción y Distribución

Sala Cuarta Pared, Madrid

Hasta el 1 de febrero de 2020

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