España lo tiene claro: se pegará a la canciller alemana,
Angela Merkel, a quien
Rajoy se encomendó este fin de semana en Chicago, con motivo de una cumbre de la OTAN. El presidente español pidió apoyo de la germana y arrancó el compromiso de futuras inversiones para crear empleo y fomentar la recuperación de nuestro país.
Pero el francés
François Hollande juega otra partida: busca apoyos para intentar cambiar el rumbo de la UE, desde años comandada por la alemana Merkel y con el beneplácito de su antecesor, el anterior presidente,
Nicolas Sarkozy. El socialista se estrena en Bruselas sabiendo que esta cumbre se convocó de forma extraordinaria tras su victoria electoral y aprovechará la cita para imponer un cambio de fórmula para reactivar la economía.
La reunión, sin embargo, puede comenzar a perfilar cómo será la política europea tras la derrota de Sarkozy en Francia y escenificar el primer gran desencuentro en el eje París-Berlín tras años de entendimiento. Como han apuntado algunas fuentes, la alemana Merkel busca desesperadamente aliados para contrarrestar el empuje del francés Hollande, cuyo discurso renovador estaría calando entre los líderes del continente. Y es que el nuevo presidente habría sumado para su frente al italiano
Mario Monti y al presidente de la Comisión, el portugués
Durao Barroso.
Cambio de estiloAntres de este cambio de Sarkozy por Hollande, en casi todas las cumbres anteriores, Merkel y Sarkozy se reunían en privado para fijar una estrategia común y luego la imponían al resto, lo que provocaba las críticas de los otros países. Ahora todo cambia: la victoria de Hollande ha cambiado de manera significativa los términos del debate y su llamamiento a dar mayor énfasis al crecimiento ha sido bien recibido por otros líderes.
Eso ha creado un enfrentamiento con Merkel, que apoya la expansión pero cuyo objetivo principal es la austeridad presupuestaria y las reformas estructurales. En su primera cumbre de la UE, Hollande también ha optado por tomar una postura firme sobre la emisión de eurobonos -la idea de la mutualización de la deuda de la zona euro- a pesar de la fuerte oposición alemana a una propuesta que ha sido objeto de acalorados debates durante más de dos años.
Por su parte, el español Mariano Rajoy acude con la prioridad de solucionar los problemas de liquidez y garantizar la estabilidad financiera de la zona euro. Pero bajo estas prioridades nacionales, nadie duda de que se sumaría al frente de Merkel, alejándose de las tesis socialistas y progresistas del rival de Sarkozy, su anterior aliado en el país vecino.
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