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'El viajante': un demoledor retrato de la sociedad iraní
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'El viajante': un demoledor retrato de la sociedad iraní

viernes 03 de marzo de 2017, 19:16h
Asghar Farhadi vuelve a demostrar con 'El viajante' que es uno de los mejores directores de la actualidad con una obra turbadora, en la que se vuelve a valer de uno de sus recursos habituales, un incidente casual y fuera de la normal que trastocará por completo la vida de sus protagonistas y les hará ver quién son realmente. En este caso dejando ver el tremendo machismo de la sociedad iraní, en la que la mujer es el único elemento razonable y compasivo pero apenas tiene peso en la misma.
La película trata sobre una joven pareja de actores, Emad y Rana, que tras un derrumbe tienen que abandonar su piso y terminan en la casa que les alquila otro compañero de profesión. Lo que este no les dice es que la anterior inquilina es una mujer de 'mala reputación', así que cuando por una casualidad Rana abre sin preguntar el telefonillo y es atacada por un hombre, la fachada de su tranquila relación se vendrá abajo, como su antiguo piso.

Nuevamente Farhadi se prueba como un maestro de la sutileza, todo hace indicar que Rana ha sido asaltada sexualmente, pero ni Emad, ni el espectador llegarán a saberlo. El primero porque no se le enseña, el segundo porque está demasiado avergonzado como para preguntar. Como decía su relación se irá resquebrajando poco a poco mientras representan en el teatro 'La muerte de un viajante' de Arthur Miller. No es casual la elección y Farhadi convierte los temas de Miller en universales. ESo sí, se los lleva al Irán actual, al contrario que Panahi o su maestro Kiarostami que prefieren una metarrealidad en la que ellos están incluidos, Farhadi hace películas de ficción, pero eso no quiere decir que su cine no sea también una crítica a la sociedad en la que vive.

Con 'El viajante' incide en el tremendo machismo de la sociedad iraní, poniendo de protagonista a una pareja, joven, culta y fuera de cualquier fanatismo, Farhadi pone el dedo en la llaga, afirmando que el tema está arraigado en toda la sociedad. Rana es la que vive la situación traumática pero será Emad el que la vea como una mancha, obsesionándose con una venganza que Rana no le pide en ningún momento pero, como Walter White, Emad no lo hace por ella, lo hace por sí mismo.

La película es demoledora y desasogante, Emad, un profesor comprensivo y tierno, y un compañero amable y cariñoso con Rana hasta el incidente, ve como lo que opina la sociedad se impone a su visión y termina descubriendo, suponemos que horrorizado, quién es realmente.
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