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Encierro anovillado, dos orejas para toricantano y peruano y una para el de La Puebla

Ceremonia de doctorado de Francisco de Manuel con Morante de padrino (derecha) y Roca Rey de testigo.
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Ceremonia de doctorado de Francisco de Manuel con Morante de padrino (derecha) y Roca Rey de testigo. (Foto: Emilio Méndez)

Colmenar Viejo: De Manuel luce más torería que Morante y Roca frente a cuvillitos

lunes 30 de agosto de 2021, 23:52h

Un Francisco de Manuel, que se doctoraba en un cartel de auténtico lujo, se comió en torería y clasicismo al padrino Morante de la Puebla, quien sólo destapó el frasco de las esencias con cuentagotas, y al testigo Roca Rey, vulgar y acelerado. Eso sí, las dos figuras, que a diferencia de los dos festejos anteriores, impusieron el toro anovillado y sin presencia para esta plaza, como los cuvillitos que se lidiaron o lo que fuera aquello y que, claro, con ellos el tercio de varas fue un bochornoso remedo, tiraron de taquilla.

Es verdad que, gracias a la expectación despertada por Morante y Roca, también a diferencia de sábado y domingo, los tendidos gozaron de una imagen cercana al lleno sobre el aforo autorizado. Y que la mayoría del cotarro disfrutó mucho y esta gente salió muy feliz porque, con las cinco orejas que casi se regalaron -léase se cortaron-, parece que la entrada salía más barata. Así está la fiesta, así.

Pero trofeos y estadísticas aparte, lo más acendrado de torería lo festoneó el semilocal Francisco de Manuel, otro buen producto, como Isaac Fonseca, triunfador de la novillada que abrió abono, de la escuela colmenareña que dirige Carlos Cancela. Con suficiencia impropia de un nuevo matador, protagonizó un variado saludo con el percal al cuvillito de la ceremonia, sin trapío, ni cara ni fuerzas, como sus hermanos y el sobrero de Domingo Hernández.

Con tal disposición y facilidad obró con la pañosa, primero de hinojos y luego de pie, sobre todo en series de bellos redondos muy ligados, la faena algo bajó al natural, como el bicho, también sin fondo como todos, y entonces el toricantano se metió entre los pitones con quietud. Pero necesitó cinco golpes de verduguillo para despenar al bicho. Muy similar fueron sus acciones frente al último, siempre intentando estar dentro de los cánones y la ortodoxia, y esta vez tras la estocada no necesitó el descabello, por lo que el público pidió y obtuvo para él las dos orejas. A destacar la magnífica labor en lidia en abos y con los palitroques de su cuadrilla: Iván García, Juan Carlos Rey y Víctor Cañas.

Otras dos exageradas cortó Roca Rey al anterior, en que lo único que hizo con lentitud fueron las verónicas de recibo, el galleo para llevarlo al picotacito de turno y un quite por saltilleras. Luego se aceleró, eso sí, guardando la moderna distancia de seguridad -igual no está vacunado- con pases ventajistas, oleados y musicados, de todas las marcas que esturreó por todo el ruedo, y cerró con una buena estocada. El desafuero de torería aún fue mayor en su otro enemiguito previo, casi muerto en vida, al que emborrachó de trapazos sin ni siquiera interesar a tan facilongo público.

Al menos en entrega, sin torería pero entrega, no defraudó el peruano, y sí Morante, sin nada que recordar de su estética –de ética, ni hablamos- con el cadáver semoviente que era su primero. Con el otro, de parigual condición, dejó cuatro excelentes verónicas a su estilo mágico: dos al recibirlo y otras en el quite, en ambos casos entre otras insulsas y vulgares, aprovechándose de la sugestión que encandila al público, que no a los aficionados con una mínima exigencia.

Y después, intentó sacarse la espina y entre multitud de pases de pocos quilates artísticos, también dibujó alguno suelto de máxima calidad. Como de máxima calidad fue el bajonazo que le endilgó al pobre animal, lo que no fue óbice ni cortapisa para echar en su esportón una orejita de esas sin fuste ni 'na'.

FICHA

Cinco toros de NÚÑEZ DEL CUVILLO, sin trapío, flojos y nobles, y 2º, sobrero de DOMINGO HERNÁNDEZ, en sustitución del titular devuelto por inválido. MORANTE DE LA PUEBLA: silencio; oreja tras aviso. ROCA REY: ovación; dos orejas tras aviso (salió a hombros). FRANCISCO DE MANUEL, que tomaba la alternativa: ovación tras aviso; dos orejas. Plaza de Colmenar Viejo, 30 de agosto, casi lleno sobre el aforo permitido de 5.000 espectadores. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en recuerdo de José Cubero Yiyo, muerto en esta plaza hace exactamente 35 años.

Crónica del festejo anterior

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