Hace ya 2 días que el Real Madrid hizo pública la destitución de su entrenador Xabi Alonso pero siguen llegando noticias sobre cómo fue ese duro proceso.
Para empezar, aún 2 jugadores de la plantilla no se han despedido de él en redes sociales, Vinicius y Mastantuono. Al joven argentino le achacan estar fuera del habitual circuito mediático, sin pensar mal, pero del brasileño se estima que está manifestando públicamente su desprecio.
Vinicius fue el jugador que se enfrentó públicamente a su técnico cuando fue sustituido en el Clásico del pasado mes de octubre, y aunque emitió un comunicado público de disculpas, entre los mencionados nunca incluyó explícitamente a Alonso.
Así le hicieron la cama
Pero más allá de estas despedidas y las ausencias, se van conociendo detalles sobre cómo, supuestamente, los jugadores de la plantilla blanca fueron provocando la caída de su entrenador.
El Madrid no iba tan mal allá por el otoño. Antes de las derrotas en Europa, los empates consecutivos ligueros en diciembre -Girona, Rayo, Elche- y la dolorosa derrota ante el Celta en el Bernabéu, el conjunto blanco lo había ganado casi todo. Pero en el vestuario no gustaban las formas y los métodos del joven técnico vasco y fueron manifestando su disconformidad, a lo que Alonso respondió con algo de disciplina extra, lo que terminó por condenarle.
Los jugadores, muchos de ellos multicampeones, consideraban que no hacían falta tantas lecciones de táctica y estrategia ni visionar vídeos de más de una hora de duración. Por supuesto, se negaron a las dobles sesiones de entrenamiento entre semana en Valdebebas.
Rebelión de 7 jugadores
Entonces fue cuando, según la 'SER', al menos 7 jugadores prepararon una conjura contra Alonso y en noviembre hicieron llegar a la directiva que el entrenador debía cambiar sus métodos o que habría consecuencias.
Desde entonces hubo brazos caídos, malos gestos, bajo rendimiento y muy malas formas de algunos jugadores sobre el campo y fuera de él. Al parecer, han hablado algunos compañeros del cuerpo técnico de Alonso, de forma anómina, y han dicho a medios como la 'SER' que "con algo más de voluntad, las cosas habrían ido mejor", en referencia a la mala actitud de parte del vestuario.
Según 'Marca', hubo un episodio más de conflicto entre staff técnico y vestuario: tras el Clásico de octubre, durante un entrenamiento, Alonso percibió actitudes muy tóxicas en algunos jugadores, que incluso no atendían a sus explicaciones y hacían comentarios y cuchicheaban entre ellos, como si estuvieran en un colegio. Fue entonces cuando, supuestamente, el entrenador gritó: "¡No sabía que venía a entrenar a una guardería!". Esa frase le condenó porque muchos le pusieron la cruz. Se quejaban de exceso de carga táctica, poco balón, poca preparación física y demasiada información para estudiar, olvidando la naturaleza del fútbol directo y dar paso al talento de la plantilla.
No gustaron tampoco algunas suplencias o titularidades en el partido de Copa ante el modesto Talavera, y en la Supercopa se hizo una tregua para poder ganar el título. Con el Atleti medio-funcionó esa estrategia, pero el Barça fue ya demasiado rival para un Madrid en llamas. Es cierto que se peleó hasta el final y pudo empatarse el partido, pero la derrota condenaba al entrenador, porque, como dice esa ley no escrita del fútbol, es más fácil despedir a uno que a 20. Florentino lo tenía claro.
Además, al presidente le estaban llegando informes negativos de jugadores que son sagrados para él. Consideraba que Alonso había perdido el respeto y el control de la plantilla y, aunque aprendió de la lección de los años 2000 cuando tuvo que dimitir por haber "malcriado" a los Galácticos, también ha dado la razón a algunos de esos jugadores que se quejaban del trabajo de su técnico.
Momento ideneo
La directiva, sin quitar y dar razones, consideraba que enero era el momento clave, pasada la Supercopa, para hacer un cambio y salvar la temporada. Se piensa que todo está a tiempo de salvarse. La diferencia en Liga con el Barça es salvable, tan sólo de 4 puntos. En Copa del Rey el equipo está vivo y en Champions, pese a los reveses del Liverpool y el Manchester City, la clasificación para octavos está encaminada.
La decisión de ascender a Álvaro Arbeloa estaba tomada desde hace semanas, y la prensa había ido conociendo esa filtración. No hay ahora mismo en el mercado ningún entrenador de garantías que esté sin contrato, una vez que el alemán Jurgen Klopp diera calabazas al club blanco desde hace un año, cuando se buscaba un sustituto para Ancelotti. Zidane espera un hueco en la Selección francesa y la agenda estaba vacía de propuestas.
Arbeloa garantiza muchas cosas, dentro de su situación precaria: lealtad, bajo presupuesto, cero problemas de actitud y garantías de 'chivatazo' a la directiva si el vestuario no reacciona. Florentino sabe que puede influir en sus decisiones y tomará decisiones a lo largo de la temporada sobre algunos jugadores que están en el alambre, tales como Vinicius o Rodrygo. En las últimas semanas se ha unido también el caso de Jude Bellingham, que llegó en 2023 con mucha ilusión por todas partes pero tras una primera gran campaña ha perdido fuelle y tiene mercado en su país.
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