La economía de EE.UU. avanza entre señales contradictorias. El cierre administrativo, que ya dura veinte días, ha dejado a la Reserva Federal sin acceso a los datos oficiales de empleo y gasto, dificultando su diagnóstico antes de la reunión del 28-29 de octubre. Aun así, se espera un recorte en los tipos de interés de 25pb, hasta el 3,75% - 4,00%. La inflación, situada en torno al 3,1% interanual, y un consumo todavía sólido impiden una relajación más rápida, mientras los responsables discrepan sobre si el riesgo principal sigue siendo la inflación o la pérdida de dinamismo laboral. Desde la Casa Blanca, un asesor económico afirmó en una entrevista que confía en que el cierre gubernamental pueda resolverse esta semana, lo que aliviaría la incertidumbre política y facilitaría la publicación de nuevos datos económicos.
En Europa, la estabilidad política vuelve a ser el factor dominante. En Francia, el Gobierno afronta la negociación presupuestaria tras la rebaja del rating por parte de S&P Global el viernes pasado, que se suma a las de Fitch y DBRS, y deja pendiente la revisión de Moody’s esta semana. El déficit público supera el 5% del PIB y las tensiones parlamentarias complican el ajuste. En Alemania, las divisiones dentro de la coalición de gobierno frenan reformas clave sobre pensiones y defensa, en un contexto de tercer año consecutivo de contracción económica. El deterioro político en las dos mayores economías de la UE erosiona la confianza y mantiene la presión sobre los bonos soberanos.