La economía mundial encara un final de año marcado por el enfriamiento industrial. En Estados Unidos, el índice ISM manufacturero descendió en octubre a 48,7 puntos, encadenando ocho meses por debajo del nivel de expansión. Los subíndices reflejaron caídas en nuevos pedidos y precios pagados, mientras el empleo repuntó ligeramente.
Este deterioro coincide con el cierre de la Administración federal, paralizada desde el 1 de octubre por la falta de acuerdo presupuestario, lo que ha limitado la actividad pública y contenido el gasto de los hogares. En paralelo, aumentan las discrepancias dentro de la Reserva Federal. Dos de sus miembros reclaman recortes de tipos más agresivos para evitar una recesión inmobiliaria, mientras el presidente de la entidad mantiene cautela ante una inflación todavía próxima al 3%, y la incertidumbre sobre si se producirá un nuevo ajuste de tipos en la reunión del 10 de diciembre.
En China, el índice Caixin se moderó a 50,6 puntos, reflejando la caída de los pedidos externos. La continuidad de los aranceles estadounidenses, avalados por la Corte Suprema, consolida un entorno estructuralmente proteccionista que amenaza con prolongar la desaceleración del comercio mundial. En Europa, el índice PMI manufacturero remonta dos décimas y sale del terreno de la contracción para situarse en 50 puntos en octubre. Sin embargo, el ritmo de crecimiento se mantuvo moderado debido al estancamiento de nuevas órdenes. Los nuevos pedidos de exportación cayeron por cuarto mes consecutivo debido a los aranceles.