Mientras más avance la tecnología, más estamos siendo vigilados. No es un secreto para nadie que las grandes corporaciones, plataformas y hasta gobiernos compiten para obtener los datos de lo que hacen los ciudadanos. Por ello, las VPNs se han convertido en algo más que una herramienta que solo usan los informáticos, para pasar a ser aliadas de los usuarios que buscan conservar su libertad en el mundo digital y proteger sus datos al mismo tiempo.
Sin embargo, no todas las VPNs funcionan de la misma manera. Algunas de ellas prometen una navegación bajo seguridad, mientras que otras no tienen políticas claras sobre lo que hacen con los datos de los usuarios y otras, en el peor de los casos, venden toda la información que aseguraban cuidar.
Por ello, en este texto ahondaremos de forma crítica en el sistema de las VPNs, aclarando qué son, cuáles son las mejores y cuáles son las más sospechosas y que deben evitarse por completo.
¿Qué es una VPN y por qué cada vez más usuarios recurren ellas para proteger su libertad digital?
Una VPN (Virtual Private Network), o Red Privada Virtual, es un recurso que funciona como un túnel entre la conexión a Internet y los dispositivos. Actúa ocultando la dirección IP verdadera y procurando que todo lo que hace el usuario en línea quede oculto. Es decir, una VPN es como una máscara que redirige la conexión y protege la identidad de quien está navegando.
Las VPNs redirigen la conexión hacia otro país, por lo que también funciona para evitar censuras o bloqueos de algunos contenidos en ciertos países con restricciones. Pero, más allá de estas ventajas, hay otras razones por las cuales cada vez más personas decidan navegar en Internet usando una VPN.
Esto se debe a que las VPNs pueden tener una tarea política de resistencia civil; en países con democracia, funcionan para escapar de los anunciantes que buscan rastros para después usar esta información en sus anuncios invasivos.
También, funciona para impedir que los proveedores de Internet puedan tener acceso a los datos personales o bancarios de quien hace sus trámites en línea y en otros países con más restricciones, las VPNs son usadas para acceder a la información censurada y tener así el derecho a la información. Pero, antes de elegir una VPN, es necesario saber ciertos detalles y no solo instalar la primera opción gratuita que aparezca.
Lo que debes saber antes de elegir una VPN
A pesar de que todas las VPNs dicen garantizar la libertad y la privacidad de los datos, no todas lo hacen y lo peor es que pueden incluso hacer lo contrario. Por eso, no es suficiente que tenga servidores en varios países ni que sea rápida, pues las políticas de privacidad deben ser transparentes y no deben almacenar registros (no-logs), así como también importa la jurisdicción en la que aparecen registradas.
Tomar en cuenta estos detalles es importante para no dejar los datos personales en el lugar equivocado. No obstante, los expertos de Cybernews han realizado un análisis comparativo de las VPNs recomendadas para navegar de verdad de forma segura, ya que el mercado está saturado, pero algunas no son seguras, sino que recolectan los datos y los venden a terceros o hacen alianzas con algunos gobiernos.
Señales de alerta para dudar
Si se observa alguna de estas señales, en lugar de instalarla, lo mejor es evadir por completo la descarga. Por ejemplo:
- Se anuncian como rápidas y gratuitas.
- Están registradas en países con legislaciones laxas.
- No dice qué hace o cómo maneja los datos de los usuarios.
- Tiene muchos anuncios.
- No hay información sobre los propietarios o desarrolladores.
- Hay reportes por filtración de DNS o IP.
Si el servicio el gratis, lo más probable es que el producto sea el usuario que navega y va dejando su rastro digital. Además de esto, también pueden descargar archivos infectados en los dispositivos del usuario.
¿Cómo saber si una VPN es confiable?
Para saber si una VPN es segura y merece ser pagada, se debe considerar si:
- Dispone de una versión premium o es de pago.
- Esclarece de forma directa que no guarda registros.
- Es verificada por terceros, es decir, cuenta con auditorías externas.
- Tiene sede en países con una legislación de privacidad buena.
- Su cifrado es de alta seguridad como AES-256.
- Dispone de canales abiertos y ofrece buena atención a los clientes, en caso de dudas o si el usuario necesita soporte para la instalación.
- La instalación es fácil y no necesita tantos pasos o no requiere de la instalación de aplicaciones adicionales.
- Tiene opiniones positivas de expertos, así como de otros usuarios.
Estos factores ayudan a identificar si una VPN es buena y si verdaderamente protegerá los datos de los usuarios para facilitar una navegación segura, además de que no mostrarán publicidad invasiva que haga difícil la navegación del cliente.
La manipulación algorítmica es más común hoy día de lo que se piensa, por lo que proteger la conexión mientras se navega más que un asunto ético, se ha convertido en una necesidad para recuperar el control de la información se ve, se comparte y para cuidar la información sensible que se usa en línea.
Así, el uso de las VPNs se está transformando, a su vez, en un acto político de resistencia por parte de la ciudadanía, quien desea tener la potestad de compartir solo que decida, sin que su información sea robada para ser cedida a terceros. Cada vez, los ciudadanos desean tener más participación política y esto también se extrapola al mundo digital al decidir qué datos desean que se compartan y cuáles no.
Conclusión
Los VPNs, así como cualquier otra solución tecnológica, se debe escoger con sensatez y un buen criterio. Antes de instalar cualquier producto gratuito, es conveniente informarse y evitar cualquier recurso que parezca milagroso, pues lo verdaderamente importante es la transparencia de las políticas, asegurarse de que no queden registros de la actividad en línea y comenzar así a navegar sin dejar rastros y hacer frente a todas las barreras de censura.