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San Isidro: Román y Jiménez Fortes, valor sin recompensa

San Isidro: Román y Jiménez Fortes, valor sin recompensa

martes 16 de mayo de 2017, 22:39h

Dos matadores sentados en la balaustrada de la Fiesta sin ocupar el sitio que merecen, Fortes y Román, Román y Fortes, derrocharon testosterona en su actuación pero quedó sin recompensa en el balance estadístico por sus fallos con las armas toricidas. En un encierro manso y de escaso juego de Lagunajanda, Juan del Álamo también lo intentó sin alcanzar tampoco el éxito por la flojera deus bicornes.

El momento de mayor intensidad llegó en el primer toro de Jiménez Fortes (en la foto), un manso que dejó casi sin picar para poder calar en los tendidos con la muleta. Y por si hubiera dudas, se clavó de hinojos en el tercio y comenzó a ahogar los corazones del cotarro. Porque su enemigo, aunque sin malas intenciones, se revolvía rápido, lo que no impidió a su matador brillar en alguna serie en redondo con firmeza y quietud, quizás demasiado encimista.

Antes de finalizar se echó el engaño a la espalda para una bernadinas emocionantísimas con los pitones rozándole la taleguilla y el público pidiéndole que despernara al burel. Lo que hizo malamente con una feísima estocada atravesada que le dejó sin oreja (del toro), a pesar de la petición, y con una merecida vuelta al ruedo. No dio tiempo a la gente a descansar de emociones fuertes porque en su siguiente turno, Román, que se despedía de la Feria y necesitaba un triunfo, volvió a meternos una aguja en el esófago (todo ello en plan virtual, claro) con su verdad pasándose las afiladas navajas (como si fuera de Albacete) también muy cerca.

Tanto que resultó volteado y nadie sabe cómo escapó de un cornalón. La faena no limpia, por el genio del bicho, mas sí emocionante, merecía el premio, pero el valenciano necesitó de nueve golpes de verduguillo y perdió el trofeo. Todos esperábamos, y temíamos, que en los respectivos segundos de sus lotes íbamos a sufrir más. Pero la sosería del corrido en quinto lugar, un pavo de amenazadora arboladura, impidió a Fortes su deseo de inmolarse.

Algo así aconteció con el último, de similar catadura, que nunca se entregó y embestía –o lo que fuera aquello- con la carota arriba, por lo que el valenciano, siempre encunado, sólo pudo dejar constancia otra vez de su valor. Por su parte, Juan del Álamo se estrelló con la flojera de sus dos bicornes.

El primero, al que recibió con verónicas gustosas, ganándole el terreno, era un inválido muy protestado pero que el usía mantuvo en el ruedo y el salmantino maniobró entre el desinterés del público y algunas palmas… de tango. Un punto más de fuerza sostenía al cuarto, el más descastado de todos, que pronto se negó a embestir para desespero de su matador.

FICHA

Toros de LAGUNAJANDA, bien presentados en general, aunque 2º y 6º más justos de trapío; mansos, con 4º, 5º y 6º descastados, noblotes y justos de fuerzas, con 1º inválido. JUAN DEL ÁLAMO: silencio; silencio. JIMÉNEZ FORTES: vuelta; silencio tras aviso. ROMÁN: ovación tras aviso; silencio. Plaza de Las Ventas, 16 de mayo, 6º de feria. Dos tercios de entrada.

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