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Feria de Otoño: pésima actuación de la empresa de Las Ventas

Los matadores salieron a comprobar el ruedo cuarenta minutos después de las seis de la tarde
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Los matadores salieron a comprobar el ruedo cuarenta minutos después de las seis de la tarde (Foto: Muriel Feiner)

El bochornoso estado del ruedo de Las Ventas obliga a aplazar al día 8 el primer festejo

viernes 24 de septiembre de 2021, 20:42h
Peor, imposible. Toda una serie de circunstancias negativas, en las que la empresa tiene grave responsabilidad, confluyeron para que tras la lluvia caída horas antes el ruedo presentara un estado que lo dejaba impracticable para la lidia. Por ello, la corrida inicial de la Feria de Otoño, prevista para este viernes, se aplaza dos semanas. De modo que Diego Urdiales, Manzanares y Paco Ureña harán el paseíllo en Las Ventas el 8 de octubre para lidiar un impresionante encierro de Jandilla/Vegahermosa y Victoriano del Río.

Hacía años, tal vez décadas que no se veía tal cantidad de barro y charcos distribuidos por todo el ruedo, mayormente en la zona de toriles y tendido 1. Una lona de plástico tercermundista ocupaba una cuarta parte de la superficie, en la zona de los medios hacia las tablas de sombra, sólo una cuarta parte. ¿Por qué no se cubrió toda la arena? Pues en el resto, el barrizal alcanzaba varios centímetros de altura. Pero el bochornoso cutrerío no acababa ahí, porque a las seis de la tarde sólo luchaban para retirar el barro cuatro o cinco personas cuyas armas eran unos cepillos también cutres que lo que hacían era distribuirlo.

Entre la rechifla, y el cabreo que ya empezaba a calar en el cotarro, después salieron otros cuantos y un par de pequeños tractores cargados con ínfimas cantidades de serrín. La imagen tercermundista, y la tomadura de pelo a los espectadores, iba a más. Poco después de las seis se anuncia por megafonía que por el estado del ruedo se retrasaría el comienzo del festejo “unos momentos”, un mensaje recibido con irónica ovación, y el cabreo aumentaba. Mientas que los obreros intentaban la misión imposible de acondicionar aquello pasaban los minutos sin ninguna información, hasta después de las seis y media cuando se repitió por megafonía un mensaje similar, eso sí ya no eran momentos lo que había que aguarda y aguantar.

A todo esto, los matadores escondidos en el túnel de cuadrillas, sin dar la cara para comprobar el estado del ruedo. A las siete menos veinte decidieron hacerlo y diez minutos después, tras aguantar una hora larga los espectadores, un tiempo que les hicieron perder, por fin se decidió lo lógico, que no se podía torear, lo que estaba claro desde mucho antes. Todo ello contando con que, se insiste, habían pasado más de dos horas desde que llovió, y surge otra pregunta: ¿porqué no se puso la lona –a lo largo y ancho de todo el ruedo, claro- por la mañana en previsión de lo que era casi seguro que iba a ocurrir? ¿Por qué no había más operarios, serrín, rulos, cepillos, tractores preparados?

Y eso en la primera plaza del mundo. El cutrerío sigue mandando en la Fiesta, cuyos responsables, en tantas ocasiones y no sólo en cuanto al planteamiento y desarrollo de los festejos, sino en cuestiones colaterales como ésta, en las que, además, faltan el respeto a los clientes, a los que pagan y la mantienen.Todo lo contrario de lo que ocurre en cualquier otra actividad artística. Los peores antitaurinos están dentro. ¿Cómo puede justificar la empresa y la Comunidad esta tomadura de pelo a los espectadores? El toreo es cutre, y lo que es peor, Madrid es cutre. Y no olé.

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