David Uclés ha sorpendido con unas declaraciones durante una entrevista en la radio, en el programa 'En clave de Rhodes', donde ha informado de una retirada prolongada de la vida pública.
El escritor y músico aseguró que, a partir de este verano, va a dejar atrás entrevistas, promoción y viajes para comenzar "un año y medio o dos" de desconexión total. "En verano me voy a retirar; estaré un año y medio o dos sin hacer nada", afirmó en la conversación con James Rhodes desde la sala Luis Galve de Zaragoza.
Uclés, que lleva dos años de exposición mediática después del éxito de 'La península de las casas vacías' y 'La ciudad de las luces muertas', además de una viral polémica con Arturo Pérez-Reverte a costa de unas jornadas sobre la Guerra Civil, admitió que su propósito es sencillo, volver a vivir. "Voy a escribir, voy a trabajar, pero voy a vivir. Ahora no estoy viviendo, ahora estoy trabajando", ha destacado.
"Me voy a llamar Joseph"
El autor anunció que va a pasar este retiro en un país centroeuropeo cuyo nombre no ha querido especificar. Lo hará en busca del anonimato, una rutina lenta y una vida que no quede enmarcada por el personaje público. "Allí me levantaré a la hora que yo quiera, tendré citas, comeré cosas que no sean en ruta. Viviré anónimo, sin que me paren por la calle para decirme 'ah, eres tú el de la boina'".
Ese anonimato, en su opinión, le va a permitir reinventarse. Aunque lo anunciara entre risas, el objetivo es real: "En ese anonimato me voy a poner rubio. Me voy a llamar Joseph, nadie va a saber que soy David. Me voy a inventar una vida: mi madre era tonadillera pero murió, mi padre fontanero…". Para Uclés, alejarse de sí mismo es una manera de hallar una nueva perspectiva sobre la escritura: "Es como desaparecer".
La huella de vivir fuera
El escritor admitió que ya ha vivido en varios países, como Alemania, Francia, Suiza o Inglaterra, y que esa experiencia ha marcado su forma de ver las cosas. "Te crea otra realidad, varias patrias, perspectiva, idioma, todo". Por eso quiere irse ahora a un lugar donde no sepa ni el idioma, para agrandar esa sensación de extrañeza fértil.
Entre los lugares donde ha vivido, ha destacado dos que recuerda con especial cariño: Galicia, a la que llamó directamente, y Ansi, un pequeño pueblo en los Alpes situado cerca de Ginebra. "Eso era un paraíso. A lo mejor vuelvo allí, no sé".