Las actas de la reunión de septiembre de la Reserva Federal mostraron un diagnóstico más complejo de la coyuntura estadounidense. El organismo reconoció un aumento de los riesgos para el empleo, pero insistió en que la inflación continúa siendo elevada y vulnerable a los efectos de los aranceles y del gasto público. Aunque la mayoría consideró apropiado avanzar hacia una posición más neutral, surgieron diferencias sobre el ritmo y la magnitud de futuros recortes de tipos. Las proyecciones apuntan a dos reducciones adicionales antes de final de año, en un contexto en el que la política monetaria sigue siendo restrictiva y la pérdida de tracción del mercado laboral podría acentuarse si se mantienen las tensiones presupuestarias y el cierre de la administración.
En Europa, el primer ministro interino francés intenta recomponer apoyos y presentar un presupuesto capaz de contener el déficit y disipar el temor a elecciones anticipadas. Los mensajes de prudente optimismo han ofrecido un respiro limitado a los activos franceses, aunque la falta de consenso político sigue pesando sobre la confianza inversora. El contraste entre la tensión institucional estadounidense y los esfuerzos europeos por preservar la estabilidad fiscal subraya la importancia de la credibilidad institucional como ancla de confianza en un contexto global cada vez más frágil.