El jueves la reunión del BCE se perfila como un ejercicio de continuidad más que de ajuste. El consenso del mercado anticipa que los tipos de interés permanecerán en el 2%, prolongando una estrategia definida por la cautela y la espera. Pese al aumento de la incertidumbre geopolítica y a la volatilidad financiera registrada desde finales del año pasado, los indicadores macroeconómicos no han alterado de forma sustancial el escenario central. La inflación mostró en diciembre una moderación mayor de la prevista, especialmente en los componentes subyacentes, mientras que los primeros datos regionales de enero apuntan a ligeras presiones al alza. No obstante, los efectos de base energética y el anclaje de las expectativas mantienen la inflación general cerca del objetivo en el horizonte de los próximos trimestres.
En paralelo, el inicio del año ha dejado señales mixtas en el mercado laboral nacional. La pérdida de afiliación en enero ha sido especialmente intensa, marcando el peor comienzo de ejercicio en más de una década, lo que refleja el habitual ajuste estacional concentrado en determinados sectores. Sin embargo, el aumento del desempleo registrado ha sido moderado en comparación con otros eneros recientes, situando el número total de personas desempleadas en mínimos históricos para este mes. Esta aparente divergencia sugiere que, aunque el empleo acusa correcciones puntuales, el trasfondo del mercado laboral sigue mostrando una notable resiliencia.