Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio siguen condicionando el entorno económico global y mantienen la atención de los mercados en la evolución de los precios energéticos y la inflación. En este contexto, las nóminas privadas de Estados Unidos crecieron en 63.000 puestos en febrero, su mayor avance en siete meses según ADP, aunque el dato de enero fue revisado con fuerza a la baja hasta 11.000.
El aumento superó las previsiones y se concentró en educación y salud (58.000) y en la construcción (19.000), mientras la manufactura perdió 5.000. Se espera que el informe oficial de mañana confirme un alza moderada del empleo y una tasa de desempleo estable en 4,3%. El mercado laboral se ha estabilizado tras la incertidumbre asociada a los aranceles. La Corte Suprema anuló gravámenes previos y el presidente reinstauró un arancel global temporal del 10%, con planes de elevarlo al 15%. El secretario del Tesoro señaló que el aumento podría concretarse esta semana y que, en cinco meses, las tasas volverían a niveles previos bajo otras disposiciones comerciales.
En Europa, responsables del
Banco Central Europeo evalúan el impacto inflacionario de la guerra con Irán y buscan evitar repetir el retraso de 2022 al subir los tipos. Aunque el contexto difiere, la inflación global sigue elevada y el encarecimiento energético amenaza con desanclar expectativas. El dilema es que actuar demasiado tarde dañaría la credibilidad, pero hacerlo ahora podría frenar el crecimiento. Por ahora, los mercados asignan una probabilidad moderada a un ajuste este año.