El IPC de Estados Unidos subió un 0,3% en febrero y mantuvo la inflación anual en el 2,4%. El aumento estuvo impulsado por los costes de vivienda, alimentos y gasolina. Los precios de los alimentos avanzaron un 0,4%, mientras que la gasolina subió un 0,8% tras dos meses de caídas. En cambio, la inflación subyacente -que excluye energía y alimentos- aumentó un 0,2%, lo que refleja un crecimiento aún moderado de los precios. No obstante, se advierte que estos datos corresponden a un periodo previo a la escalada del conflicto en Oriente Medio, que ha elevado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y podría presionar al alza los costes de combustible y transporte en los próximos meses.
En la zona euro, las autoridades del Banco Central Europeo señalaron que el fuerte aumento del petróleo, cercano al 50% desde inicios de año, supone un riesgo para el crecimiento y podría impulsar la inflación. Los responsables de política monetaria indicaron que actuarán si el encarecimiento de la energía se traslada de forma sostenida a los precios, aunque por ahora no consideran necesario modificar los tipos de interés en la reunión del 19 de marzo. Sin embargo, los mercados ya anticipan posibles subidas de tipos durante el año ante la incertidumbre energética y geopolítica.