Los mercados globales siguen atentos al debate sobre la independencia de la FED de EE.UU., en un contexto de tensión política y judicial. Las amenazas del presidente estadounidense de destituir al presidente de la entidad, junto con la posibilidad de que también abandone su puesto como gobernador, han incrementado la incertidumbre sobre la transición de liderazgo. A ello se suma un caso pendiente ante la Corte Suprema sobre la destitución de otra gobernadora y una investigación en curso sobre el propio presidente de la FED, lo que complica la designación de su sucesor y reabre el debate sobre el equilibrio entre independencia técnica y control político. Mientras algunos defienden el sistema de controles y contrapesos como garantía de estabilidad, otros advierten de que una mayor injerencia política podría debilitar la política monetaria independiente.
En paralelo, el FMI advierte de un entorno global más frágil, marcado por el impacto de conflictos geopolíticos sobre inflación, energía y crecimiento. El aumento del precio del petróleo eleva costes de importación, tensiona cadenas de suministro y presiona precios en las principales economías. El organismo recomienda sustituir subsidios por ayudas focalizadas y alerta del elevado endeudamiento mundial y del riesgo de endurecimiento de condiciones financieras. En EE.UU., los datos confirman estas presiones, con incrementos en precios de importación y señales de debilitamiento en sectores como la vivienda, en un entorno de inflación persistente y tipos elevados.