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Antonio Lizana presenta 'El secreto del Mundo', un paseo entre flamenco y jazz
(Foto: Mila Checarelli)

Antonio Lizana presenta 'El secreto del Mundo', un paseo entre flamenco y jazz

sábado 30 de octubre de 2021, 10:40h

Antonio Lizana, compositor, saxofonista de jazz y cantaor de flamenco, junto con José Manuel León a la guitarra flamenca y Adrián Trujillo a la percusión, nos embarcan en un viaje al sur a través de su música. El escenario elegido para iniciar la travesía fue el festival Suma Flamenca 2021 y desde la sala negra de los Teatros del Canal nos vimos transportados, geográfica y musicalmente, a la tierra del ritmo y la melodía, arropados por la elegante rasgada voz del maestro Antonio. El itinerario elegido, desde el flamenco más tradicional al jazz más contemporáneo. Fusión en estado puro. Tres brillantes interpretes tuvieron la culpa de que este emocionante viaje durara sólo una hora y media que se pasó en un santiamén.

En un sencillo, oscuro y bien iluminado escenario suenan las primeras palmas y con esa luz tenue, cálida y arropadora aparece la fuerza del metal, arrebujada por la percusión y el rasgueo del guitarra. Atractivos cambios de luces introducen unos Tanguillos gaditanos. Así comienza este trío sureño a enamorar a la audiencia.

Para continuar con el estreno mundial por bulerías 'El secreto del mundo', tema lleno de ritmo y pasión que arrancan al público los primeros y sentidos aplausos. “Hemos pario”, dijo Antonio. Para enlazar con 'La soleá de Paco', del álbum 'Quimeras del Mar' (2015) ,dedicada a uno de los precursores de “aflamencar” la música, el inigualable Paco de Lucia. La guitarra de José Manuel para empezar (sonido Paco) muy armónica y sureña (flamenco), para continuar Antonio con un solo de saxo, preludio de un sonido jazz-flamenco, dulce y embriagador. Y llega la necesaria voz del trovador para contarnos qué está pasando. “La huella que tú has dejado… salió de tu corazón”. Fusión para finalizar al más puro estilo Paco de Lucia y remate de cajón con Trujillo. Público entregado, la travesía musical iba viento en popa.

Antonio recordó a los presentes que el confinamiento nos ha causado mucho dolor y muchas penalidades pero que era el momento de cambiar “con lo que hemos pasao” y qué mejor que interpretar por tangos el tema de José Manuel 'Hay que ser positivo', de su álbum 'Sirimusa' (2005). Rítmicos, pegadizos, para hacerte mover/bailar, para escuchar en cualquier orilla del Atlántico norte. Antonio ha dejado el saxo y nos deleita con el saxo soprano. La complicidad del trío es tan sencilla que parece un solo instrumento.

Llegó uno de los momentos más emotivos y 'sentíos' de la noche con la interpretación de 'La nana del caballo grande', de su ilustre paisano Camarón. Antonio, se adelanta al público en la oscuridad y con su voz y su saxo alto en sincronizada y complicada armonía, se atreve y nos entusiasma con “Nana niño nana, del caballo grande que no quiso el agua, que no quiso el agua”. Fue uno de los momentos estelares de este recorrido que el público aplaudió varios minutos.

Seguimos en el momento especial de la noche con el instrumental tema 'Déjate sentir' del álbum 'Quimeras del Mar' (2015) hasta que llega acompasada la voz de Antonio “Dicen que pasará el momento para vivir nuestros sueños, no dejes de hacerlo por miedo, … déjate sentir no seas la marioneta de lo que digan de ti…”. Se produjo una de las mayores ovaciones del viaje. El maestro nos confirma que estamos llegando a Cádiz y nos lleva por alegrías al tema 'Alegría nueva' y la gente empieza a cantar “tirititan, …, te cuento intenciones” y a acompañar al maestro iluminado por un solo foco. Seguimos en una ovación permanente y prolongada. Pasada la hora, Antonio ya había presentado a los músicos y empieza a despedirse. Acompañado del saxo soprano nos dice que va a interpretar 'Seguirijazz', tema original que le permite interpretar con muchas/todas licencias, vamos a “hacer lo que les da la gana” y empieza José Manuel con sus armónicos, muy californiano, al que sigue Adrián con sus timbales y platos y al que se une la voz profunda y desgarradora de Antonio. No sabemos si estamos escuchando flamenco, jazz o new age, pero sabemos los asistentes que estamos disfrutando de un concierto veraz, sin dobleces. Cajón, batería y saxo más voz en libertad. Y sabíamos que estábamos al final del trayecto, que eran los últimos compases y por eso el aplauso fue mayor.

Antonio, en simbiosis con José Manuel y Adrián, agradece el silencio del público, muestra su optimismo porque supone que parte de los asistentes van a adquirir sus Cd’s o sus vinilos, que agradece de antemano, y reconoce el esfuerzo de Suma Flamenca y de todo el personal de los Teatros del Canal que han hecho posible el magistral desarrollo del concierto. Salen y entran para “enseñarnos a volar” a los espectadores. Nos recuerda el momento cósmico elegido, por estar ahí, y nos invita a cantar un volandero estribillo “volar quieren volar…”.

Era el momento de desembarcar en la noche madrileña después del fantástico viaje al que habíamos asistido después de hora y media de travesía. No nos habían invitado a churros en El 44 o a comer un pescado de roca (doradas, róbalos) o de temporada (caballas, con piriñata o en adobo; lisas (mujoles) o anguilas) o a marisquito (almejas, coquinas, camarones, cañaillas, ostiones), pero parece que no había presupuesto para ello. ¡Gracias Adrián, gracias José Manuel, gracias Antonio, hemos vivido con vosotros un concierto inolvidable!

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