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En defensa del Premio Nobel a Bob Dylan
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(Foto: EP)

En defensa del Premio Nobel a Bob Dylan

jueves 13 de octubre de 2016, 15:45h
La Academia Sueca ha decidido darle el Premio Nobel de Literatura a Robert Allen Zimmerman, o lo que es lo mismo a Bob Dylan, y mucha gente, incluido este santo periódico, ha puesto el grito en el cielo. La misma gente que el año pasado no protestaba cuando el premio fue para Svetlana Aleksiévich sin haber leído una sola página de su obra (ni haber oído nunca su nombre) hoy se rasga las vestiduras porque el premio ha ido a parar a las impúdicas manos de una estrella del rock. Poco les importa que el autor de 'Highway 61 revisited' haya sido responsable de haber influido y, en muchos casos, de haber puesto un lápiz, bolígrafo u ordenador en sus manos, a una gran parte de los escritores nacidos a partir del año 60. Además le han concedido el premio "por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción", o sea, como escritor de canciones, no como poeta o novelista. Con este premio la literatura se abre a otros géneros y con él puede que, al igual que los autores teatrales, los escritores de guiones audiovisuales también puedan ser considerados para el premio.

Me siento en el derecho de defender este premio ya que Bob Dylan es mi escritor de canciones favorito, y la música y la escritura son (junto al cine) mis mayores pasiones, tanto es así que desde que se ha conocido el premio he recibido varias felicitaciones de amigos que conocen mi amor por Dylan. Pero para comprender porque este premio me parece absolutamente justo, tengo que decir que es importante entender que lo que la Academia Sueca está premiando es a un hombre que escribe canciones, no a un escritor que les pone música, es importante no disociar ambas cosas, música y letra, la mayoría de las canciones de Dylan se defienden por sí solas como textos, pero no son poemas, ésas palabras están ahí para encajar en una melodía y por ello se utilizan, como la repetición de la palabra 'knock' ("llamar") cuatro veces antes de decir lo de 'knocking on heaven's door'. La obra de Dylan está concebida para escucharse con música y no únicamente leída. Y ahí es donde me parece que la Academia ha acertado, no puedo decir si Dylan es mejor escritor que Phillip Roth o Cormac McCarthy (dos novelistas estadounidenses que claramente merecen el premio) pero sí que es el más destacado escritor de canciones que ha dado la música popular. Y si había que dar un premio por ello, nadie lo merece más que él, se puede pensar en otros nombres como Leonard Cohen, Patti Smith o Joni Mitchell pero Dylan está un paso por encima.

Con este premio lo que se hace es reconocer la forma literaria más popular y la que hace que más gente dedique algo de su tiempo a juntar palabras y hacer frases, las letras de canciones. Desde hace tiempo se ve claro que al próximo Rimbaud lo encontraremos acompañando sus versos con una guitarra (o un piano o una mesa de mezclas) igual que el próximo Valle-Inclán tiene más probabilidades de escribir cine o televisión que teatro. Y es que si la Academia ya ha premiado a varios autores teatrales, cuya obra y diálogo está hecha para ser interpretada en un escenario por actores, ¿por qué no puede hacer lo mismo con los compositores y guionistas? ¿Por qué Harold Pinter puede ser Premio Nobel de Literatura y Woody Allen no?

Yo desde luego me alegro por el valiente paso dado por la Academia Sueca y brindo por Dylan. Para alguien que empezó y (felizmente) terminó su carrera poética con una cosa que se llamaba 'El paseo de la desolación revisitado (sic)' hoy es un día para celebrar soplando en el viento, sabiendo que cuando no se tiene nada no se tiene nada que perder o haciendo un guiño a Kerouac y Ginsberg. Cuando cumplió 70 años (hace ya más de cinco) escribí un artículo sobre los muchos rostros de Dylan, alguien que ha ido pasando por distintas etapas, desde el cantante protesta a la airada estrella de rock, del cristiano renacido al forajido de leyenda, y terminaba con algo que me sigue pareciendo apropiado: "Sigo sin saber quién es realmente Bob Dylan. Posiblemente cada persona hechizada por su música tenga el suyo propio. El mío está paseando con Cenicienta, Einstein, T.S. Elliott o Casanova por el Paseo de la Desolación. Felicidades, señor Dylan".

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