Zapatero quiere crear un Ministerio que ya existe
miércoles 26 de noviembre de 2008, 18:08h
Actualizado: 28 de noviembre de 2008, 07:21h
El oportunismo de Zapatero ha logrado la cuadratura del círculo, y se ha sacado de su chistera para el futuro un nuevo Ministerio… que ya existe. Porque, que sepamos, el presidente no ha eliminado aún la cartera de Educación, Política Social y Deporte. De modo que suena a demagogia oportunista aprovechar, durante la recepción oficial en Moncloa con todo el equipo tenístico, la petición de Emilio Sánchez Vicario, capitán de la Copa Davis, que quizás no esté muy al tanto de las estructuras gubernamentales, de que se crease ese nuevo Ministerio. No sabemos lo que le habrá parecido a Mercedes Cabrera, la titular de este ya existente Ministerio, y presente en el acto, la ocurrencia de su jefe.
Lo que es menester, justo y necesario, es que el actual funcione en su sección estrictamente dedicada al deporte, perfectamente delimitada con un secretario de Estado y a su vez Presidente del Consejo Superior de Deportes, Jaime Lissaveztky –ratificado en su cargo el pasado 14 de abril-, y el resto del organigrama y organismos que de él dependen y que junto al propio Lissaveztky tienen por encima a la ministra del Deporte. Ésta y el secretario de Estado, siempre que hay un éxito importante a nivel mundial de los profesionales –en este glorioso ‘annus mirabilis’ para España cerrado precisamente con la conquista de ‘la Ensaladera’- también felicitan oficialmente y después reciben como ahora a los triunfadores.
Puede ser discutible que, precisamente en Educación, el deporte esté tratado casi sólo a nivel profesional y muy poco a nivel popular –no del PP, claro-, al de la gente de la calle, al de fomento de la saludable práctica deportiva, sobre todo en los niños y jóvenes. Puede ser discutible que la mayoría de las competencias se hayan transferido a las Comunidades Autónomas, por lo que lo que se ordene desde el Ministerio tiene un peso relativo. Puede ser discutible que por esta razón, en una cartera que igualmente se llama de Política Social, también se diluyan las iniciativas para fomentar la práctica deportiva como aficionados más allá de los estudiantes.
Lo que no parece discutible es que, pese a estos desafueros, sea mejor resquebrajar el Ministerio actual, ¿no? Si Zapatero cree que no funciona bien, que obligue a sus responsables a que lo haga. Siempre será mejor que meterse en toda la parafernalia –papeleo, edificios, funciones y funcionarios, estructuras etc.- de un nuevo Ministerio. Recuérdese lo que aconteció con el nuevo de Igualdad –tan difuso y ambiguo en sus contenidos – o con la separación de Industria por un lado y de Ciencia e Innovación por otro –con varios enfrentamientos noticiosos entre sus titulares, Miguel Sebastián y Cristina Garmendia. Todo ello sin olvidar tampoco que en los países de nuestro entorno el Deporte -ni siquiera en EEUU, tan admirado ahora por nuestro presidente- no tiene una cartera propia, porque consideran razonablemente que no parece hacerle falta.
A ver si cuando Zapatero, si alguna vez atiende sus peticiones de audiencia, reciba a los representantes taurinos, les promete una cartera torera. Y si recibe a los autónomos, pues otra, y si recibe a los comerciantes, pues otra –separada de Industria-, y si recibe a los profesionales de la aviación, pues otra, y si recibe a los fontaneros, pues otra...