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Gallardón: "Mi deseo es ir con la corriente de las cosas"

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, recibió a Doña Cuaresma en la recepción a la Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina que cada Miércoles de Ceniza se produce en la Casa de la Villa. Su discurso estuvo plagado de dobles sentidos que podían hacer referencia a la situación de la política madrileña actual y, en particular, a Esperanza Aguirre.

"Mi mayor deseo es ir con la corriente de las cosas, sin andarme a buscar cotufas en el golfo, ni el mal fuera de mi casa, cuando dentro de ella tengo el bien". Son palabras de Mariano José de Larra que Ruiz-Gallardón hizo suyas este miércoles durante su discurso.

Citando al bachiller, Ruiz-Gallardón pronunció un discurso que, también como cada año, daba para muchas interpretaciones, aunque en esta ocasión comenzó pidiendo a los asistentes la promesa de que "van a tomar (lo dicho) a pies juntillas, sin quitar ni poner" porque "luego vienen los exegetas del antruejo y ven fantasmas donde no los hay". "Y es que ya saben que campan por la Villa palabreros y murmuradores, analistas y hermeneutas, almas de confidencial y tertulia diaria, qué digo diaria, ¡horaria!, y que cuando el diablo no sabe qué hacer mata moscas con el rabo o le busca las entrelíneas al Entierro de la Sardina", continuó el aviso para navegantes del primer edil.

Porque, como dijo Larra, "todo el año es Carnaval y no hay para qué esperar de este día ninguna chanza singular". "Habló Mariano... Mariano José de Larra, y yo todo lo de Mariano lo hago mío", comentó con sorna, añadiendo además que su mayor deseo es "ir con la corriente de las cosas, sin andar en buscar cotufas en el golfo ni el mal fuera de casa, cuando dentro de ella está el bien", siempre citando al escritor y periodista.


Las virtudes de la sardina

A continuación, el regidor cantó las virtudes de la sardina, "la única que con su martirio y entereza ha intentado redimir (a los españoles) de este general desbarajuste". "¿Quién negará que es ella la que, después de tanta algarabía, tanto derroche y tanta burbuja, no viene a recordarnos ahora, con espíritu de rebajas, que todas las pompas son fúnebres y que sólo los discretos las vieron venir", argumentó.

Por esta situación, la denostada sardina ya no tiene complejo de inferioridad ante sus primas, la anchoa y el arenque, ya que "tal y como están las cosas la señora en todas las casas va a ser pronto ella", como consecuencia de que, "después de años de esplendor y frenesí multicolor en los que, a decir de los expertos, Don Carnal habría hecho de su capa un sayo, comprando y vendiendo y más que nada especulando, poniendo en riesgo, en suma -o en resta- el beneficio de los pequeños", criticó, quizá en alusión al Gobierno socialista.

Y es que "en vez de Don Carnal y Doña Cuaresma, este año andaban enzarzados keynesianos y monetaristas, socialdemócratas y liberales, globalizadores y proteccionistas", mientras "el ciudadanos esforzado y trabajador tiene a veces la dolorosa sensación de estar mordiendo anzuelos todo el día". "¿Qué vamos a explicarle nosotros de liquidez a este pez sobresaltado, si unos vivimos agobiados por el enfriamiento de la economía y ella no duerme de pensar en el calentamiento de los océanos?", se preguntó el alcalde.

Confianza en el futuro

"Al final, ha sido todo muy rápido, un suspiro, lo que tarda en desplomarse un Dow Jones o el Ibex 35", ironizó el líder popular, ofreciendo sin embargo el consuelo de "esperar que el paso fugaz de la sardina por este pretencioso mundo en recesión sirva para que el ciclo perpetuo del Carnaval, con su imperecedera promesa de renacimiento y renovación, con su bulliciosa alternancia de alegrías y tristezas, de opulencias y penurias, infunda más confianza en el futuro" y que se pueda "esperar el regreso redentor del Carnaval en medio de esta desolación invernal".

Por supuesto, en el discurso de Ruiz-Gallardón no podía faltar la perenne referencia a la candidatura olímpica de Madrid. En esta ocasión, el regidor capitalino pidió a los madrileños que "se recaten, se esmeren y se vuelquen, que es lo que toca cuando los señores inspectores del Comité Olímpico Internacional vengan a visitar (Madrid) dentro de poco".

Asimismo, bromeó con la temática del carnaval madrileño de este año, inspirado en los Juegos Olímpicos y con el Barón de Coubertain como pregonero. "Me han dicho que el barón aún conserva alguna influencia en Lausana", consideró, aunque manifestando que es consciente de que "a estas alturas ya no es cosa suya", pero argumentando que "no hay mayor prueba de lo serio" que se toman los madrileños este asunto que el hecho de que se lo toman "a broma".

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