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Gilda, Casablanca o La Dolce Vita

Los veinte mejores momentos musicales dentro del cine no musical (I)

jueves 23 de mayo de 2013, 20:45h
La música ha estado ligada al cine casi desde sus inicios, mucho antes de que Al Jolson se convirtiese en 'El cantante de jazz' las películas mudas se escuchaban con un pianista en directo. Eso sí la llegada del sonoro le dio mucha más importancia, creándose un género propio, el musical. Pero el cine no musical también ha tenido grandes momentos musicales, ya sea un 'psycho-killer' obsesionado por Roy Orbison, un chico del futuro inventando el rock´n´roll o la crucifixión más optimista de la historia. Veinte momentos inolvidables.

Tiempos modernos      

Empezamos con la figura más mítica del cine mudo. Chaplin era tan contrario al sonoro, más bien al cine hablado, que ocho años después de asentado el cine sonoro seguía aferrado al más universal mudo. Al final de 'Tiempos modernos' la voz de Charlot suena por primera vez, pero con toda la ironía del mundo no dice ni una palabra inteligible, sino un galimatías sin sentido que coge cosas de italiano, francés y otros idiomas. El resultado una obra maestra (sonora) del genio del mudo. Por cierto la canción era una versión de un tema cómico de Léo Daniderff llamado 'Je cherche après Titine'.

Bola de fuego     

Una de las obras cumbres de la 'screwball comedy' de finales de los 30 y comienzos de los 40, una versión libre de 'Blancanieves y los 7 enanitos' que nos deja una de las mejores presentaciones de la historia, la de Barbara Stanwyck como cantante de la big band del gran Gene Krupa, uno de los grandes baterías del swing. El momentazo llega al final, con el dúo entre Stanwyck y Krupa con una caja de cerillas. Eso sí lo adecuado sería decir con Martha Tilton que era la que realmente cantaba.

Casablanca

'As Time goes by' sería una clara favorita en la pugna por ser la canción más famosa de la historia del cine. Poco se puede añadir más sobre ella, aunque una de las más curiosas es que estuvo a punto de no aparecer en la película, ya que el compositor principal, Max Steiner, quería una composición suya en su lugar. Al final se incluyó porque Ingrid Bergman ya se había cortado el pelo para interpretar su papel en '¿Por quién doblan las campanas?' y no estaba disponible para reemplazarla. Bendita casualidad, nadie se imaginaría que cuando Sam escuchase aquello de 'Tócala otra vez' sonase cualquier cosa menos esta.

Gilda

El striptease más famoso de la historia del cine es también el más casto, Rita Hayworth se quita únicamente un guante pero eso le sirve la bofetada de Glenn Ford y la condenación eterna para cualquier español que la viese en los tristes días del nacional-catolicismo. Eso sí, la mayoría de aquellos españoles se arriesgaron a ir al infierno por ver a su medio paisana (Rita era la hija de un español emigrado y se llamaba realmente Margarita Carmen Cansino) interpretando 'Put the blame on mame'. Lo que pocos sabían era que no era la voz de Rita sino de una cantante profesional llamada Anita Ellis.

Bienvenido Mr. Marshall

Historia viva del cine español, Berlanga se destapó como nuestro director de referencia en esta caústica película. La historia de cómo entre él y Bardem transformaron lo que iba a ser un musical, a mayor gloria de la estrella de la época Lolita Sevilla, en esta obra maestra de humor negro sobre el Plan Marshall es ya leyenda. Nada mejor que este 'Americanos' para definir toda una época.

Río Bravo

Posiblemente el momento de estos momentazos se produzca en este clásico del western. Howard Hawks puede que sea el más versátil de los directores clásicos, capaz de entregar al menos una obra maestra en cada género conocido, así que no es de extrañar que en un género tan poco dado a los momentos musicales como el western, el genio de Hawks sea capaz de meter este gran momento entre Dean Martin, Ricky Nelson y Walter Brennan a la armónica. Es también, y sin ser consciente de ello, un momento revelador musicalmente, al juntar al viejo star system, representado por Martin, miembro del 'rat pack' de Sinatra, con los jóvenes rockeros, recordemos que Ricky Nelson tenía como guitarrista a James Burton. Eso sí, para alivio de John Ford, Hawks no quiso que John Wayne cantase, claro que la mirada que les echa mientras canta demuestra que el Duque, por mucho que digan algunos, era un gran intérprete.

Con faldas y a lo loco

Billy Wilder fue capaz de rodar dos escenas en una, por un lado la sensual Marylin buscando a su amado millonario entre el público sin percatarse que es la saxofonista de su banda, por otro la increíble historia de Daphne/Jerry y Osgood que terminará con el recordado 'Nadie es perfecto'. Ah y "Ba didily didily didily dum, Bu bu bi du!"

La Dolce Vita               

A Anita Ekberg el cuerpo le pide marcha, ante los asombrados ojos de un fascinado Marcello Mastroianni, la sueca rebosa sensualidad, mientras fellini se lo pasa en grande filmando a la burguesía europea y norteamericana, que vive su decadente estilo de vida, la vida loca, la dolce vita. Alguien grita: "¡Toca rock´n´roll Adriano!", y un joven Celentano, antes de 'Pregero' o 'Azurro', antes de ser una estrella se lanza con una suicida versión del 'Ready Teddy' de Little Richard y Anita se desata. Poco después convertirá a la Fontana di Trevi en icono inmortal del cine.

Desayuno con diamantes

Blake Edwards en la dirección, una guión basado en una novela de Truman Capote, Henry Mancini en la música y Audrey Hepburn en una ventana cantando. Ingredientes más que suficientes para lograr una escena y una película memorable. A pesar de que a George Peppard le encante que los planes salgan bien, a pesar de que Audrey no tenga ni idea de tocar la guitarra (y se note), a pesar de Michey Rooney haciendo de japonés. 'Moon River' puede con todo.

Pierrot el Loco        

Antes de convertirse en el icono del 'cine gafapasta' Jean Luc Godard entregó varias películas increíbles. En su primera etapa, la cabeza visible de la Nouvelle Vague se sacó de la manga varias películas chispeantes y divertidas. ¿Divertidas? ¿Godard? Se preguntarán muchos. Sí, Godard también puede ser divertido, en sus inicios le encantaba mezclar géneros o meter números musicales, casi siempre protagonizados por su musa (y esposa) Anna Karina. Los bailes de 'Vivir su vida' o 'Banda aparte' fueron la inspiración de Tarantino para el famoso momento de 'Pulp Fiction' pero a Godard también le gustaba meter canciones en sus películas como en la infravalorada 'Una mujer es una mujer' o el 'As tears go by' a capella que se marca Marianne Faithfull en 'Made in U.S.A.'. Pero el gran momentazo se produce en esa obra maestra pop que es 'Pierrot el loco', conversaciones con Fuller, peleas de mentira, conversaciones con el espectador y 'Ma ligne de chance'

Pierrot le fou - Ma ligne de chance (Anna Karina)

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