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Disfruta el sol de los Paradores en la naturaleza

viernes 11 de abril de 2014, 14:35h
Por fortuna en España podemos disfrutar de la naturaleza independientemente de la estación del año en la que nos encontremos. La riqueza y belleza medioambiental de nuestro entorno está fuera de toda discusión y cualquier punto del territorio ofrece emplazamientos únicos para gozar de espacios naturales en estado puro.
 
Para disfrutar de la primavera en naturaleza, lo mismo da elegir un destino de la alta montaña en el Valle de Arán, o enclaves en el interior o en las islas. Las propuestas podrían rozar el centenar, pero el hombre es un ser condenado a elegir así que nos vamos a centrar en tres localizaciones de calidad, atractivos y belleza incomparable.
 
La primera nos lleva a rozar el cielo en el Parador de Artíes en el Valle de Aran de Lérida, a 1.144 metros de altitud, en la que fuera villa veraniega del aventurero y conquistador don Gaspar de Portolá. Alojarse en este Parador, un hotel familiar, acogedor, típico diseño pirenaico y en plena localidad de Artíes, colma los sentidos con la belleza serena del paisaje  de montaña y sus espectaculares atardeceres. En este entorno natural de los Pirineos niños y adultos pueden disfrutar de variados programas de ocio y deporte en naturaleza.
 
Muchos han descubierto ya el privilegio de este enclave, con acceso a las pistas de esquí de Baqueira Beret en temporada, y múltiples programas de actividades de nieve, trineos... que se turnan en la estación blanca con el senderismo, la excursiones a caballo, el trekking, la bici de montaña, el rafting, la pesca, el parapente disponibles durante el resto del año. Además, desde principios de año, el Parador cuenta con un atractivo añadido que es la colaboración con Javier de las Muelas -innovador y gestor gastronómico- que permite ampliar la oferta del restaurante combinado una sugerente carta de platos y un menú de cócteles incomparables. El restaurante y cocktail bar Dry Snow sólo abre durante la temporada de esquí, por lo que está cerrado en estos momentos.
 
Sin Abandonar la península encontramos la segunda localización de excepción en el Parador de Almagro en Ciudad Real, un Convento de San Francisco, construido en 1596. Está situado a cinco minutos a pie de la plaza mayor de la localidad y ofrece además al viajero la oportunidad de descubrir a tiro de piedra las maravillosas Tablas de Daimiel, que se encuentran ahora en uno de sus mejores momentos, tras años de peligro.
 
Tablas se llama a los desbordamientos naturales, casi permanentes en algunos ríos como Cigüela y Guadiana en el caso de Daimiel. Son una enorme extensión de casi 100.000 hectáreas que dan cabida a un ecosistema de humedal único, donde multitud de especies, muchas amenazadas de extinción, encuentran un hábitat favorable. Allí entre lagunas y vegetación es posible ver  o adivinar en las aguas lucios, barbos, carpas, cachuelos, ranas, salamandras, galápagos, hurones, zorros, nutrias, liebres, jabalíes, aguiluchos, buitrones... todo un diccionario zoológico visitado además por cientos de miles de aves migratorias.
 
Y dejando la península atrás para acercarnos como nunca a un volcán tenemos el Parador de las Cañadas del Teide, la única edificación dentro del Parque del mismo nombre. Su interior ofrece el ambiente de una acogedora casa de alta montaña tanto en las estancias comunes como en las habitaciones. Gracias a su situación inmejorable ofrece oportunidades únicas para hacer caminatas por multitud de senderos, de corto o largo recorrido y de mayor o menor dificultad. El Parador, situado en un antiguo cráter a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, invita al huésped a contemplar impresionantes panorámicas sobre el cono del Teide, la caldera de Chaorra y la Montaña Blanca... un paisaje de ensueño, si no fuera porque es real.
 
Y en este caso, el atractivo del Parador no es solo terrenal, está también en el cielo. El Parador del Teide es el lugar idóneo para todos aquellos amantes de la astronomía que deseen pasar unos días observando un cielo plagado de estrellas gracias a la ausencia de contaminación lumínica o atmosférica. No es necesario meter el telescopio en el equipaje para disfrutarlas porque el propio Parador cuenta con uno para sus huéspedes. Además, todos los viernes se ofrecen charlas gratuitas y observación del cielo de la mano de divulgadores astronómicos.
 
Como se ve, la rica variedad del paisaje español permite paseos en solitario, con amigos o en familia para trasladar al visitante, durante esta semana santa, a espacios naturales donde disfrutar al mismo tiempo la naturaleza y el confort de forma sostenible.
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