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Obra de teatro ''Desayuna conmigo'
Obra de teatro ''Desayuna conmigo' (Foto: Sandra Roca y Ona Millà)

'Desayuna conmigo': el grito del silencio

martes 14 de enero de 2020, 19:50h

Mientras el público accede a sus butacas, una mujer está tendida sobre una camilla de hospital. De fondo, un sonido monitorizado de latidos del corazón contundentes y acompasados (¡pum-pum, pum-pum…!). De pronto, irrumpe en escena un fisioterapeuta al tiempo que se aceleran esos latidos y se hace el más absoluto de los silencios. El hombre, pregunta a la mujer de la camilla: “¿Sabes que es lo que más me gusta de trabajar aquí…?” La mujer no abre la boca. Se hace un largo e incómodo silencio entre los personajes que se traslada al patio de butacas. Finalmente, el sanitario se responde a sí mismo: “Este silencio…”. Así comienza ‘Desayuna conmigo’, un montaje escrito y dirigido por Iván Morales (Sé de un lugar) que se encargan de materializar en escena cuatro espléndidos actores, Anna Alarcón (Natalia, la mujer accidentada, y madre de un niño de 6 años), Andrés Herrera (Salva, amante ocasional de Natalia y admirador de Burt Bacharach), Aina Clotet (cantante frustrada y escultora en ciernes, es la novia reciente de Sergi, con quien planea irse a vivir al campo) y Xavi Sáez (Sergi, el fisio, que resulta ser un excamello de poca monta). Estarán en Madrid, en la Sala José Luis Alonso del Teatro de La Abadía hasta el próximo 26 de enero.

Desamor, soledad e incomunicación y la consecuente incomodidad y desazón entre los cuatro personajes de la obra recorren lenta e inexorablemente las siete escenas en las que está dividida ‘Desayuna conmigo’. Y esos sentimientos, esas emociones, se inoculan muy pronto entre el público que asiste a una historia contada a poco más de un metro de distancia porque todo se desarrolla en el centro del escenario diseñado en forma ovoidal, es decir, casi totalmente rodeado de las sillas que ocupa el espectador, obra de Marc Salicrú, que también ha diseñado la luz del espectáculo.

Ese clímax de creciente expectación parece invadir a todos los personajes, pero es sólo un fugaz espejismo porque muy pronto se transforma en melancolía e impotencia para encontrar la felicidad, incluso para identificar claramente cuál podría ser el camino hacia ella por parte de cada uno de esos cuatro personajes: el fisioterapeuta que ha adoptado a Confucio como líder espiritual; la mujer tendida en la camilla, que resulta ser una camarera metida a cineasta accidentada que lleva ya grabadas más de 300 horas para acabar haciendo un documental sobre el desamor (“El desamor es el estado natural de los esclavos”); un músico desnortado e inmaduro (“La vida debería ser como una canción de Burt Bacharach”) y una escultora a la que le cuesta ir más allá de los bocetos previos.

Inevitable que ninguno de los personajes llegue a disfrutar jamás de esa felicidad que, sin embargo, parecería que tienen al alcance de la mano. Paradojas de nuestro tiempo, tan próximo al que se dibuja en esta función, en donde casi todo el mundo tiene todo lo que se supone que es necesario para ser feliz (bienestar, salud, cierta ilusión, cultura…), pero que, sin embargo, se encuentra más cerca de la depresión, y sin razones aparentes, objetivas, para ello.

La intensidad sigue creciendo en cada una de las escenas. Entre una y otra se da paso a la siguiente con mínimos fragmentos de melodías entrecruzadas -la música y el espacio sonoro son obra de Clara Aguilar-, con temas de Bacharach, Mili Vanilli, Radiohead, Las Grecas, Ryan Paris, Grandmaster Flash o Maria Arnal. Hay también momentos para el canto a capella por Andrés Herrera que subrayan e intensifican el aspecto dramático de la relación entre los personajes que, más que dialogar, las más de las veces monologan para dejar más aún de manifiesto su creciente incapacidad de comunicación (a veces dan la impresión de que todos son personajes de Chèjov trasladados a Barcelona).

Un montaje muy interesante que refleja a modo de lúcido y pesimista espejo, la sociedad de nuestros días, manifiestamente incapaz de encontrar el camino hacia la serenidad y, con ella, el de los breves momentos de felicidad de lo cotidiano.



‘Desayuna conmigo’

Texto y dirección: Iván Morales

Reparto: Anna Alarcón, Andrés Herrera, Aina Clotet y Xavi Sáez

Escenografía e iluminación: Marc Salicrú

Música y espacio sonoro: Clara Aguilar

Movimiento: David Climent

Vestuario: Miriam Compte

Ayudante de dirección: Ona Millà

Ayudante de dirección, movimiento y regiduría: Carla Tovías

Construcción escenografía: Óscar Fernández (Ou)

Fotografía: Sandra Roca y Ona Millà

Diseño gráfico: Marc Rios

Una producción de: Los Montoya (pantalla&escena)

Producción Los Montoya: Júlia Simó

Producción: Clara Aguilar y Ona Millà

Distribución: Àngels Queralt

Con el apoyo de Sala Beckett

Teatro de La Abadía, Madrid

Hasta el 26 de enero de 2020

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