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Foto: Miguel Ángel de Arriba
Foto: Miguel Ángel de Arriba

'El padre': Héctor Alterio vence al Alzhéimer

jueves 27 de octubre de 2016, 09:52h

El joven y aclamado autor francés Florian Celler (París, 1979) es el autor de ‘El padre’, que ha adaptado y dirigido José Carlos Plaza y que ahora sube al Teatro Bellas Artes con un magnífico Héctor Alterio, el omnipremiado actor argentino, dando vida al personaje principal Andrés, al que acompañan en escena Ana Labordeta (estupenda Ana, hija del anciano), Luis Rallo (Pedro), Miguel Hermoso, Zaira Montes (Laura) y María González.

Hay también en ‘El padre’ un séptimo personaje que no se ve, pero que está ahí, del que todo el mundo habla desde hace unos cuantos años, y del que nadie conoce a ciencia cierta cómo surge, cómo avanza y qué extraños mecanismos asociados a la edad son capaces de provocarlo. Ese personaje se llama Alzhéimer, y todas las familias que conviven con él saben muy bien de los estragos que produce tanto en el enfermo como en su entorno. Atreverse a subirlo a las tablas, como ha hecho Celler, es de una osadía y un riesgo importantes porque con el tema se tocan las fibras más íntimas de muchos hombres y mujeres que, directa o indirectamente, padecen la enfermedad.

Claves

“¿Quién soy yo?", se pregunta ya al final de la obra Andrés, y esa es la pregunta clave de una persona octogenaria que sufre Alzhéimer, con la que tiene que lidiar su hija Ana, con la impotencia, la confusión, la inseguridad y los trastornos de todo tipo (personal, familiar y social) que siempre producen estas situaciones. El director y adaptador de la obra, José Carlos Plaza -como en alguna de sus películas hiciera también David Lynch-, ha pronunciado esos aspectos de confusión, de irrealidad, del anciano Andrés, contraponiéndola con los intereses de quienes le rodean (fundamentalmente su hija Ana, y su pareja, Pedro). De ahí la utilización de dobles intérpretes para un mismo papel, la profusión de situaciones ambiguas entre los personajes, de mentiras y verdades, mezcladas con la irrupción de los sueños y su confusión con la realidad, dos aspectos que nunca se sabe muy bien donde marcan sus límites.

A lo largo de la decena larga de cuadros en que se divide el montaje de Plaza, va desapareciendo de la escenografía (de la que se encarga, junto con la iluminación, Francisco Leal), el lujoso mobiliario que puebla el inicio para pasar de la casa de Andrés -una vivienda confortable de la que él no quiere salir de ninguna manera-, a la fría habitación de una residencia para mayores, que es el lugar en donde acaba el anciano, con las paredes blancas y una cama de hospital.

El autor -que lógicamente huye de cualquier tipo de estigma moral de sus personajes-, incluye su obra dentro de la llamada farsa trágica, pero si entendemos por farsa, aquella obra de teatro cómica, generalmente breve y de carácter satírico, como se define en el Diccionario de la RAE, ‘El padre’ tiene más de tragedia que de farsa.

Quizás, visto desde fuera, como un tema que no atañe personalmente, que un enfermo se vuelva extremadamente caprichoso (ahora bailo claqué, ahora grito o ahora me enfado…), crea vivir en un lugar, en un tiempo, y con unas personas que no son quienes ese mismo enfermo piensa, pueda ser visto con cierta comicidad, pero el día a día del Alzhéimer, de la transformación de un ser querido en otra persona bien distinta, hiela la sonrisa a cualquiera.

Es envidiable la lucidez de un Héctor Alterio capaz de moverse entre ese juego de espejos que hay en ‘El padre’, con la naturalidad y la flexibilidad que se exige a un actor en un personaje como este.

Aunque solo fuera por esto, merece la pena acudir al Bellas Artes a disfrutar de la genialidad de un maestro que tanto ha dado al teatro y al cine de habla hispana. Y frente a él, una Ana Labordeta pletórica de facultades, una hija que se mueve entre el amor a su padre y la tensión de tener que tomar una decisión probablemente inevitable y que tantas veces le insinúa su pareja…

Por último, y como orientación para posibles espectadores despistados, si tuviera que hacer algún paralelismo con ‘El padre’, quizás lo haría citando a ‘Burundanga’, de Jordi Galcerán, una pieza que también sube al teatro un asunto controvertido, el del terrorismo de ETA, pero visto desde el prisma del humor aunque, a nuestro juicio, tratado con mayor fortuna por el español.

‘El Padre’

Autor: Florian Zeller

Dirección y Adaptación: José Carlos Plaza

Intérpretes: Héctor Alterio, Ana Labordeta, Luis Rallo, Miguel Hermoso, Zaira Montes y María González

Música: Mariano Díaz

Vestuario: Juan Sebastián Domínguez

Ayudante de dirección: Jorge Torres

Fotografía: David Ruano

Producción y Distribución: Pentación Espectáculos

Teatro Bellas Artes, Madrid

Hasta el 27 de noviembre de 2016

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