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'Intensamente azules': el ojo y la mirada
(Foto: Sergio Parra)

'Intensamente azules': el ojo y la mirada

jueves 17 de enero de 2019, 09:15h

Juan Mayorga, uno de nuestros mejores dramaturgos y desde hace muy poco miembro de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), acaba de estrenar en La Abadía ‘Intensamente azules’, el quinto montaje que él mismo dirige partiendo de un texto propio. Se trata de un monólogo titulado ‘Intensamente azules’, que interpreta el actor vasco César Sarachu, que ya protagonizara también el Reikiavik de Mayorga, en el que el personaje imagina, sueña, recuerda o recrea -o ambas cosas a la vez-, diversas y disparatadas situaciones que le suceden después de colocarse unas gafas graduadas de piscina con cristales de color azul. Todo parte de una experiencia personal que, al parecer, tuvo Mayorga hace algún tiempo cuando se le rompieron sus gafas y, ante la imposibilidad de contar con otras de sustitución en poco tiempo, se vio obligado a colocarse las gafas graduadas de nadar que le habían regalado en casa. Aquí están atrapadas algunas de sus sensaciones, o las de los demás cuando se encontraban frente a un extraño ser que acudía a sitios tan normales como el supermercado, a la oficina de correos, al banco, o paseaba por el parque con sus gafas ‘Intensamente azules’, despertando la sorpresa, la curiosidad, la sonrisa, la solidaridad o la perplejidad, el desprecio o la incomprensión de los viandantes que reparaban en el singular aspecto del personaje.

Las luces de Juan Gómez Cornejo –predominantemente azules, como cabe ya imaginar a priori-, la música de Jordi Francés –con toques naif y contemporáneos-, y la escenografía y el vestuario de Alejandro Andújar –escenario prácticamente diáfano, con un baúl forrado de espejos, que contiene unos cuantos objetos a los que el actor recurre para ayudar a identificar a los múltiples personajes a los que da vida (el balón, su hija pequeña, la cámara de video, su hijo el mayor),-, enmarcan este monólogo a veces disparatado, a veces hilarante y otras surrealista que César Sarachu interpreta con una facilidad aparente que el texto dista mucho de tener.

¿Cuántas veces hemos tenido la tentación de despojarnos de todas las capas de experiencia, de hipocresía, de resignación con el papel social que nos ha tocado representar en esta rueda de la vida? ¿En cuántas ocasiones nos hemos atrevido a mirar sin prejuicios, con inocencia casi virginal, todo lo que tenemos a nuestro alrededor? El autor de ‘’Intensamente azules’ lo ha hecho a través de esas gafas azules de nadar, seguramente para comprobar -incluso científicamente-, que -como dice el refrán popular-, “nada es verdad ni es mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”. El resultado ha sido una experiencia singular que primero se convirtió en un libro ilustrado que editó La Uña Rota, y más tarde en esta comedia que despierta unas veces la complicidad, otras la indulgencia, y casi siempre la leve sonrisa o la risa abierta del espectador.

Sarachu se desdobla con una facilidad asombrosa en varios personajes que transitan sobre el escenario que alberga muchos espacios (el domicilio del protagonista, un bar al que suele acudir con sus amigos, la sala de un psiquiatra, algún salón de La Zarzuela, una biblioteca…), y a vivir situaciones que discurren en tiempos distintos. Las gafas azules insuflan tal valor al protagonista que hasta se atreve a meterse de lleno con la lectura de El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer (adviértase la ironía del dramaturgo y académico que además es filósofo y matemático, y que conoce muy bien el pensamiento moderno y a los autores que lo han configurado).

La palabra, el gesto y el cuerpo permiten a Sarachu llenar de poesía y humanidad a todos los personajes que habita en una hora y cuarto de montaje, en el que da vida a los miembros de su familia, al Rey, a su guardaespaldas, a un psiquiatra y a los clientes habituales de un bar en el que recala el personaje con cierta frecuencia para huir de los problemas cotidianos y las dudas existenciales que le asedian.

Intensamente azules y El mago, las dos obras más recientes de Mayorga, que han coincidido esta temporada teatral –exhibidos en los escenarios de La Abadía y el Valle-Inclán, respectivamente-, no han conseguido reemplazar en nuestra memoria teatral los montajes de Reikiavik y El cartógrafo. Esperamos con verdadera ansiedad a este otro Mayorga, más complejo, más sutil, más creador de propuestas teatrales que seguirán marcándolo como uno de los grandes del teatro español de estos momentos.


‘Intensamente azules’

Texto y dirección: Juan Mayorga

Ayudante de dirección: Elena Rayos

Espacio escénico y vestuario: Alejandro Andújar

Iluminación: Juan Gómez Cornejo

Música y espacio sonoro: Jordi Francés

Cello: Iván Siso

Flauta: Jesús Gómez

Piano: Beatriz González

Melódica: Jordi Francés

Imagen gráfica: Sergio Parra

Dirección técnica: Amalia Portes

Distribución: Cuca Villén

Producción ejecutiva: Chusa Martín - Susana Rubio

Una producción de: Entrecajas Producciones Teatrales

Teatro de La Abadía, Madrid

Hasta el 10 de febrero de 2019

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