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Obra Palabras Malditas
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'Palabras malditas', una historia de posguerra

jueves 19 de mayo de 2016, 16:42h

Eduardo Alonso (Vigo, 1948), escribe y dirige ‘Palabras malditas’, que ahora se ha venido representando en la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español de Madrid. La historia es un drama que Santos sitúa en la inmediata posguerra española en una capital de provincias gallega, época esa en la que era muy mal vista la gente que leía libros (y si eran de poesía, aún peor), o se era homosexual, como le pasa a Vicente Rincón, uno de los personajes principales de la obra. Mucho menos, aunque también, si se era mujer y prostituta, como le sucede al otro personaje central, Clara Campos.

En realidad, y para ser más exactos, el melodrama - por cierto, muy bien escrito y contado por Alonso- tiene lugar en dos momentos temporales distintos de la historia de España, uno en la posguerra española, en la ciudad de La Coruña, en los años 40 del siglo pasado, y otro en los años 80, cuarenta años después, en un cafetín de Madrid, donde empieza y termina la acción en la obra que la poetisa Clara Campos nos va narrando a lo largo de los más de 90 minutos de función, durante la entrevista que concede a una periodista, en la que le descubre el secreto de su vida, quién es Vicente Rincón, y qué ha significado en su vida.

El paisaje del drama no puede ser más realista: un salón de una pensión coruñesa reconvertido en dormitorio para un huésped con una cama, un escritorio, armario ropero, lavamanos, teléfono, y hasta un aparato de radio con una maqueta de barco labrada en madera, situada a modo de adorno sobre él. Al fondo, en una pantalla, no dejan de pasar las nubes que van dejando esa fina lluvia gallega... Allí, entre lectura y lectura de poesías de autores franceses (Rimbaud, Baudelaire, sobre todo) va transcurriendo la vida en la pensión y fraguándose la amistad entre Vicente, el profesor y traductor de francés represaliado y gay, enamorado de Diego e íntimamente vinculado a su madre, de 50 y tantos años y sin futuro (encarnado por un espléndido Miquel Insua, magistralmente contenido en supapel), y la joven prostituta, Clara, de 20 y pocos que, poco a poco, irá dejándose empapar por la palabra del profesor y los poetas, hasta convertirse ella misma, y con el tiempo, en poeta (un papel muy agradecido que encarna Sara Casasnovas). Y entrelos dos personajes centrales, un tercero,Ermitas (Luma Gómez), quees la dueña de la pensión, con un hijo condenado a trabajos forzados en el Valle de los Caídos de la sierra madrileña. No sabe leer ni escribir y Vicente le ayuda a redactar las cartas que la mujer remite a su hijo, aunque “No sé qué decirle, todo lo que se me ocurre está prohibido”, como le dice al profesor y poeta la dueña de la casa.

En este fresco de posguerra, en el que lo más vivo es la poesía, la única licencia de color y alegría que se permite el autor y director del montaje es el baile de los dos poetas bebiendo un licor portugués que un cliente había regalado a Clara. El resto de la acción discurre en medio de la situación política, social y económica de los años 40 en una capital de provincia, sin guerra, pero con todos y cada uno de los contras de la posguerra: los odios, el estraperlo, el miedo, la delación, la desconfianza, la supervivencia y, lo que es peor, los 'paseos' de los ganadores a los ciudadanos sospechosos, con o sin juicio previo...

Otro de los mejores momentos de ‘Palabras malditas’ discurre ya hacia el final, donde Vicente recita su poema más desgarrador y clarividente: “.. Desde la ventana, veo, amiga, como huyes... Desde la ventana, veo, amiga, como partes y toda la geografía se ve inevitable...”. Y, para terminar, en la entrevista de la periodista a Clara Campos, exiliada en México y que vuelve a España para recoger un importante premio a las letras hispanoamericanas, dice la poeta: “nuestras vidas fueron dos maletas llenas de palabras, de palabras malditas”. Unas palabras que resonaron en enero en el Teatro Rosalía de Castro de La Coruña, que ahora han recalado en Madrid, pero a las que les auguramos un largo y exitoso recorrido.


‘Palabras malditas’

Texto, dirección e iluminación: Eduardo Alonso

Intérpretes: Miquel Insua, Sara Casasnovas, Luma Gómez e Imma António

Escenografía y vestuario: Paco Conesa

Composición musical: Fernando Alonso

Proyecciones videográficas: César Seijas

Ayudante de dirección: Imma António

Compañía: Teatro do Noroeste

Teatro Español (Madrid)
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