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La segunda temporada de 'Westworld' al descubierto: compleja, irregular y fascinante
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La segunda temporada de 'Westworld' al descubierto: compleja, irregular y fascinante

viernes 20 de julio de 2018, 11:59h
Lo malo de 'Westworld' es que quiere ser dos cosas a la vez, quiere ser 'La Guerra de las Galaxias' y '2001', quiere espectáculo y quiere reflexión, y muchas veces esos dos mundos entran en colisión. Es una serie que desespera al espectador que solo busca entretenimiento y que saca de quicio al que busca la reflexión filosófica con sus, a veces, fuegos artificiales innecesarios. Aun así, es una serie muy interesate para el que busque un término medio, con muchos defectos, pero también cautivadora. Esta segunda temporada ha sido mucho más interesante que la primera pero sigue respondiendo al perfil de etapa pirenaica del Tour, con grandes picos y grandes valles, momentos que piensas que estás ante una gran serie y otros en los que piensas que te están tomando el pelo. Para mí ganan los primeros pero nadie puede negar su irregularidad.

(ATENCIÓN SPOILERS)

Hacer un resumen de una trama tan compleja como la sucedida en esta segunda temporada es bastante difícil pero nos centraremos en los que han sido sus cuatro grandes protagonistas (que se han visto rodeados por decenas de secundarios) Dolores, Maeve, William (también conocido como el hombre de negro) y Bernard/Arnold. Ya el hecho de que estos sean los grandes protagonistas nos enseña por donde va la serie, tres androides (uno con pasado humano) y un humano (con asterisco). Son los anfitriones los que tienen las características más humanas mientras que los personajes humanos son los menos interesantes de la serie. Desde la primera temporada parecía claro que los anfitriones iban a ser la clave, cosa que no ha hecho sino confirmar esta segunda, en cierto modo uno entiende a William, tan obsesionado con el parque que llega a renegar de la realidad. Si todos los humanos fuésemos tan poco interesantes como nos pinta esta serie no podríamos recriminar a William que prefiera pasarse la vida en esta especie de videojuego gigante que, por momentos, parece hecho exclusivamente para él.

William ha vivido su particular transición por 'La Vida Es Sueño', llegándose a preguntar, con razón, por su propia naturaleza. Algo lógico cuando se tiene en cuenta lo que hizo con su cuñado y mecenas del parque, James Delos, del que se crearon innumerables versiones buscando su inmortalidad. ¿Será el propio William el primer éxito en ese campo? Al final el parque es menos sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y más sobre el anhelo humano de inmortalidad. También sobre el poder y los negocios, como le decía la versión joven de William a Delos "este es el único lugar en el que puedes ver a la gente tal y como es, y si no ves un negocio en eso, entonces no eres el empresario que creía que eras". Un Facebook gigantesco en el que se ven los verdaderos anhelos de la gente. Si con lo vertido en la red social de Zuckerberg se puede cambiar el sentido de las elecciones de EEUU imagínense lo que se podría hacer con esta clase de información. Sobre todo si tenemos en cuenta que los usuarios del parque serían posiblemente las clases más altas y pudientes del planeta.

Nuevamente estas son las cosas más interesantes de la serie, mucho más que sus personajes o sus tramas, las miles de cuestiones que plantea, como el hecho de que si se hallara la inmortalidad, solo se podría aplicar a los más ricos. Westworld es una distopía que plantea cientos de escenarios distópicos tan aterradores como posibles.

La rebelión de las máquinas

Dolores lidera algo tan visto como esa especie de rebelión de las máquinas contra sus creadores. Claro que si tuvieras todos los recuerdos de Dolores, entenderías su poca confianza en estos. El libre albedrío y los recuerdos son los dos grandes temas en lo que corresponde a los anfitriones de esta segunda temporada. ¿Son realmente libres o el código implantado por Ford sigue gobernando sus acciones? El final, en especial, lo que hace Bernard parece responder con lo primero, pero ya llegaremos a eso. Por su parte la serie parece alinearse con el filósofo español José Ortega y Gasset en aquella famosa frase de "yo soy yo y mi circunstancia", una cita que le viene como anillo al dedo, en este caso las circunstancias serían los recuerdos.

Son los recuerdos, vividos o inventados, los que moldean a todos los personajes. El caso más paradigmático es Maeve, obsesionada con su hija, a pesar de saber que no es más que una narrativa del parque. Todas sus acciones serán para lograr protegerla. Su parte es la más espectacular pero también la menos interesante, su grupo de secundarios solo se mueven por las acciones de su líder y parecen tener unas "circunstancias" mucho más flojas. No es de extrañar que los mejores momentos de su narrativa hayan sido cuando la acción se ha escapado de ellos, como en su visita a Japón (los otros mundos del parque pueden dar mucho juego) o, sobre todo, en el episodio centrado en Akecheta, el indígena americano que cual Orfeo desciende a los infiernos en busca de su amada. Ha sido el mejor capítulo de la temporada, casi con un principio, un desarrollo y un final propios, explicando mucho mejor las motivaciones de los anfitriones que la historia de la propia Maeve. Nuevamente los recuerdos son capítales, no solo como moldeadores de la personalidad sino como prueba de inmortalidad. 'Westworld' comparte ese mensaje con 'Coco', mientras nos recuerden seguiremos vivos, como le dice Dolores a Bernard: "Existirás mientras alguien te recuerde".

Terminamos con él, el personaje que ha sido el verdadero protagonista y el nexo de unión de este galimatías que ha sido la segunda temporada, Bernard/Arnold. Un anfitrión creado a partir de un humano y, por tanto, con algo de ambos mundos. Sus recuerdos se han visto afectados y ahora no sabe si son presente o pasado, lo que da forma a la temporada, llena de saltos hacia adelante y hacia atrás (al final comprenderemos que lo que hemos visto ha sido un gran flashback a partir del primer capítulo de la temporada). Pero su gran aportación será que es él el que tendrá que elegir entre los dos, humanos y anfitriones. La primera vez lo hará por los primeros, asustado por las acciones de Dolores pero, finalmente, se decantará por los segundos al ver como Charlotte Hale asesina a Elsie. Será él el que cree una nueva versión de Dolores con el cuerpo de Hale que será la que acabe con ella. Eso sí, parece claro que en la siguiente temporada abogará por la coexistencia de ambos, enfrentándose a una Dolores dispuesta a acabar con los humanos. Ella misma se lo adelanta: "Si fuera humana, te habría dejado morir, pero si vamos a sobrevivir, tendrá que ser juntos. Pero no como aliados. No como amigos. Intentarás detenerme. Probablemente ambos muramos, pero nuestra especie prevalecerá".

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