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Violadores, ¿riesgo de reincidencia?

Violadores, ¿riesgo de reincidencia?

viernes 23 de junio de 2017, 11:28h

Hace unas semanas conocimos la noticia de que el conocido “violador del ascensor”, había reincidido, violando a varias jóvenes.

Este agresor, llevaba 4 años y medio en libertad, al ser derogada la doctrina Parot, lo que conllevó la excarcelación del mismo. Ante esta situación de reincidencia, debemos plantearnos el verdadero riesgo que existe en cuanto a personas que han cometido, anteriormente, delitos como es la agresión sexual o el abuso sexual.

En estos casos, la población se suele cuestionar si la cárcel sirve como elemento de reinserción, o si tan solo es un mero trámite que pasan, esperando sigilosamente a la libertad y con ello, volver a actuar de manera desadaptativa.

Cierto es que, existen programas de tratamiento en las prisiones, la cuestión importante es que dicho tratamiento es voluntario, además de tener un límite de personas que pueden acceder a él. Estos hechos no promueven que el riesgo de reincidencia baje.

Si los agresores no llevan a cabo, durante su estancia en prisión, programas de tratamiento psicológico que genere un cambio en el comportamiento de las personas agresoras, crea una gran indefensión a las posibles víctimas, pues el agresor no tiene, ni expresa un deseo de cambio, sino todo lo contrario, se reafirma en los hechos cometidos.

Los violadores tienen una serie de características que hace que se recomiende una atención personalizada, individual y acorde con cada rasgo del agresor, pues si se lleva a cabo tanto solo una terapia de grupo, no ayudará a la reinserción. Esto es así, puesto que puede tener un elemento contrario a la reinserción, pues pueden adquirir pautas de comportamiento y pensamientos de otros agresores.

En su mayoría, el trabajo (terapia psicológica) con este tipo de agresores, debe tener tres componentes adaptados a cada personalidad. Las tres vías de terapia se dirigen a su comportamiento y preferencias sexuales desadaptadas, a su conducta social general, su manera de comportarse referente a la sociedad, a la familia y a su grupo de iguales y a sus cogniciones, es decir, los pensamientos distorsionados que tienen.

Si no se trata, como mínimo, estos tres elementos, el resultado será la reincidencia, por lo que como consecuencia, tendremos inmersos en la sociedad un peligro constante, que alarma a toda posible víctima.

Dicha alarma va parejo a sentimientos constantes de miedo y angustia constante, al ser conscientes de que existen agresores sexuales, no reinsertados. Con todo esto, comienzan a realizar conductas de precaución y autoprotección, aun así, ¿esas conductas de prevención eliminan el riesgo? La respuesta es “no”, pues no podemos controlar todas las variables que estos agresores y su mente tienen organizados.


Análisis elaborado por Paloma López & Rocío Gavilán, del gabinete 'Psicología Velázquez'
Calle Velázquez 53, Madrid - 650541532
www.psicologiavelazquez.com


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