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'Moonlight': en búsqueda de la identidad propia

jueves 09 de febrero de 2017, 12:41h
'Moonlight' es una película en tres actos sobre una persona incapaz de encontrar quién es realmente, el hecho de que sea pobre, negro, homosexual e hijo de una adicta al 'crack' tampoco ayuda. Barry Jenkins entrega una película que tiene mucho que ver con el 'Boyhood' de Richard Linklater, mostrando momentos de una vida en los que se va definiendo quienes somos y por qué somos así.
'Moonlight': en búsqueda de la identidad propia

Inspirada en una obra de teatro de Tarell Alvin McCraney, a la que el propio Jenkins ha aportado algunas experiencias personales, 'Moonlight' sigue los pasos de Chiron en tres momentos particulares, cuando es un niño de 10 años, un adolescente de 16 y un adulto de 26. Como decíamos las circunstancias, que diría Ortega y Gasset, no ayudan a que se forme el yo de Chiron. Es un niño negro, pobre, posiblemente homosexual que vive con su madre soltera (Naomie Harris), adicta a las drogas. Todos estos condicionantes pueden parecer un recurso fácil por parte del director y guionista para lograr nuestra compasión y simpatía por el protagonista pero están manejadas con mucha sensibilidad y cuidado. Jenkins nunca carga las tintas, sabemos que Chiron es perseguido por varios matones en su colegio o que su madre no es todo amor y comprensión, pero también nos ofrece respiros y no se centra solo en los aspectos negativos. Así en la primera parte conocemos a Juan (Mahershala Ali), un narcotraficante que será la figura paterna que cuidará y entenderá a Chiron, y Teresa (Janelle Monae), la novia de Juan, que ejercerá la parte afectiva y maternal que le es negada por su propia madre. También nos presentan a Kevin, uno de los pocos chicos del colegio con los que el pequeño Chiron se entiende.

La segunda parte nos presenta a Chiron de adolescente, sus problemas de identidad siguen acuciándole y él es incapaz de afrontarlos, su única respuesta es el silencio. Teresa y Kevin siguen siendo sus únicos puntos de apoyo. En la tercera y última parte conocemos al Chiron adulto, ahora bajo el seudónimo de Black que ha escondido su identidad bajo una fachada totalmente distinta, dos encuentros, con su madre y, sobre todo, con Kevin le harán mirar adentro. Evidentemente Kevin también tiene problemas con su identidad, pero trata con elos de distinta forma, se impone un disfraz de Casanova con el que logra ser aceptado pero es más consciente de su condición que el propio Chiron, incapaz de lidiar con lo que le carcome. Cuando se encuentran ya adultos, Chiron, ahora Black, ya se ha construido su propio disfraz con el que lidiar con la sociedad, pero más que un disfraz parece un imposición de esta. Tras pasar una temporada en la cárcel se ha convertido en un traficante de drogas con todos los accesorios, fundas de dientes de oro, coche tuneado, cuerpo pulido en el gimnasio y cara de pocos amigos, una imitación perfecta del rapero 50 Cent. Se ha convertido en lo que la sociedad espera de un negro pobre que crece en el gueto con una madre drogadicta. Pero detrás del estereotipo hay una persona y eso es de lo que trata 'Moonlight', de hallar tu propia identidad con sus características propias. Singularmente es una película sobre ser negro, pobre y homosexual en EEUU, pero su impacto es universal, cómo hacemos para encontrar nuestro yo, a pesar de las circunstancias.

La película tiene momentos verdaderamente poderosos, principalmente en la primera y en la tercera parte. Su inicio, mientras suena el 'Every nigger is a star' de Boris Gardiner, no es casual, emparentando a la película con todo lo que está pasando en EEUU ahora mismo, utilizando la misma canción que abre el espectacular 'To pimp a butterfly' de Kendrick Lamar, un disco sobre la identidad negra en EEUU. No es casual tampoco que no aparezca ningún personaje blanco, pero al hacerla más singular logra un impacto mayor y universal.

'Moonlight' trata sobre cosas muy específicas; acoso, identidad sexual, pobreza, drogas, búsqueda de la identidad; que pasan en un lugar muy específico, un gueto negro en los EEUU; pero su alcance supera a la raza, el género o las condiciones económicas, y es que, al fin y al cabo, la búsqueda de lo que somos es algo propio de cualquier ser humano.

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