La Reserva Federal decidió mantener sin cambios los tipos de interés en el rango de 3,50%-3,75%, en un entorno de creciente incertidumbre económica por el conflicto en Oriente Medio. Sus proyecciones apuntan a una inflación más elevada de lo previsto, aunque aún contemplan un único recorte de tipos durante el año. El presidente del organismo señaló que el encarecimiento de la energía podría impulsar la inflación a corto plazo, pero subrayó que todavía es pronto para medir su impacto completo. Además, destacó que la política monetaria está preparada para ajustarse según la evolución de los datos y los riesgos. Se espera un desempleo estable y un crecimiento ligeramente mayor, mientras que no se prevén subidas de tipos en el corto plazo.
Por otro lado, los precios al productor en EE.UU. registraron en febrero su mayor aumento en siete meses, impulsados principalmente por el encarecimiento de los servicios, así como de la energía y los alimentos. Este incremento superó las expectativas y confirma que las presiones inflacionarias siguen siendo relevantes. Más de la mitad del avance tuvo su origen del sector servicios, mientras que el alza del petróleo, vinculado al conflicto internacional, elevó los costes energéticos. A esto se suman los efectos de los aranceles sobre los precios. En conjunto, estos datos refuerzan la previsión de que los recortes de tipos no serán inmediatos, ya que la inflación se mantiene por encima del objetivo.