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Jornada laboral de 4 días a la semana: un modelo que ya triunfa en Madrid

Cocina de La Francachela (Foto: La Francachela)
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Cocina de La Francachela (Foto: La Francachela)
miércoles 30 de noviembre de 2022, 08:08h

Nuevos vientos soplan desde Europa en materia de conciliación, flexibilidad y bienestar de los trabajadores. Tanto es así que varios países han desarrollado ya su legislación con el objetivo de implementar la jornada laboral de cuatro días a la semana. El ejemplo arquetípico es Bélgica, donde el pasado mes de febrero se aprobó, por vía parlamentaria, el derecho de los trabajadores a concentrar sus horas laborables en solo cuatro jornadas, consiguiendo así un día libre adicional a sumar al fin de semana. Pese a la oposición inicial de la patronal y los sindicatos, desde el Ejecutivo se pretende así dar mayor libertad de elección y disposición a sus ciudadanos, al tiempo que se beneficia a las empresas en base a una mayor productividad.

Aunque a un ritmo inferior, en nuestro país también se dan pasos adelante en relación con la jornada laboral de cuatro días. Para muestra, su aprobación, como proyecto piloto, por parte del Ayuntamiento de Valencia con vistas al año 2023. De esta forma, la capital de la Comunidad Valenciana se convertirá el próximo mes de abril en la primera ciudad española en sumarse a las 32 horas semanales. Para ello, se ha optado por modificar el calendario laboral del mes y trasladar la festividad local de San Vicente Mártir, de modo que cada una de las cuatro semanas de abril pasarían a tener tan solo cuatro días laborables.

Con sus defensores y detractores prestos y dispuestos, el debate está servido y ya ha llegado a nuestra región En el ámbito práctico, son muy pocas las empresas que se han aventurado a implementarlo. Menos aún las que han logrado mantenerlo hasta convertirlo en un modelo de éxito. Entre ellas destacan la empresa pionera en la capital, La Francachela. Este grupo de restauración, que se autodefine como “espacio gastronómico que funciona como punto de encuentro para las personas que quieren decidir conscientemente la forma en la que viven", abrió sus puertas en el año 2013, de la mano del mercado de productores del Barrio de las Letras. Poco a poco la oferta de La Francachela ha ido creciendo, hasta el punto de contar con dos establecimientos. El primero, más ligado a sus orígenes, se sitúa en Medialab, muy próximo al Museo del Prado. Ya en 2020, abrió sus puertas el segundo restaurante. Ubicado en pleno corazón de Matadero, este segundo local destaca por su filosofía creativa e innovadora.

"Apostamos por ser felices"

La llegada de la pandemia del coronavirus, no obstante, obligó a frenar el crecimiento y expansión de La Francachela. Con las puertas de sus negocios cerradas por imperativo legal, las mentes detrás del negocio, María Álvarez y Elena Gómez, se pusieron manos a la obra para idear la mejor forma de reinventarse y seguir evolucionando durante la desescalada. Así, estas jóvenes emprendedoras optaron por un modelo hasta entonces completamente desconocido en Madrid: una jornada laboral reducida. Pese a las serias dificultades que en aquel momento atravesaba la hostelería, Álvarez y Sobrados abogaron por el bienestar de sus trabajadores frente a las jornadas interminables asociadas al sector. “La realidad había cambiado y tocaba cambiar con él. Decidimos entonces apostar por la conciliación y la flexibilidad, por un mayor descanso y más tiempo libre para disfrutar con la familia y los amigos. Apostamos por ser más felices”, explica orgullosa Gómez.

El secreto que ha permitido reducir la jornada a 35 horas semanales manteniendo intacto el sueldo de los trabajadores, continúa, reside en optimizar el tiempo: “Se trata de no calentar la silla. Estudiamos los hábitos de consumo de nuestros clientes y organizamos los turnos en función de los picos de trabajo. Nuestros empleados saben que cuando están aquí tendrán que trabajar, pero también están más motivados y son más productivos porque saben que luego van a tener tiempo para descansar, algo que en nuestro gremio no es demasiado habitual. Al principio nos preguntaban dónde estaba la trampa, pero ahora están todos encantados”.

Terraza de La Francachela en Matadero (Foto: La Francachela)

El éxito del modelo también viene asociado a la apuesta en firme por la innovación tecnológica en pos de una mayor productividad. Así, sus restaurantes han comenzado a implementar códigos QR que no solo conducen directamente a la oferta gastronómica disponible, sino que también permiten realizar la comanda sin necesidad de ser atendidos físicamente. En palabras de la directora de la Francachela, “esto nos ha ayudado mucho a agilizar el trabajo tanto de los camareros como del personal de cocina. Nos permite aprovechar mucho más el tiempo”.

En cuanto a la implementación de la jornada reducida en los distintos sectores de la economía, Gómez tiene claro que con la voluntad adecuada todo es posible: “Hay quien dice que todo esto no tiene cabida en la hostelería, pero la realidad es que, si se quiere, se puede. Cuesta un poco al principio y requiere un estudio previo, pero se puede y los resultados son excepcionales”.

Defensores y detractores

Desde la esfera política, quien lleva la voz cantante en cuanto a la implantación de la jornada laboral de cuatro días en la región es Más Madrid. Héctor Tejero, diputado del partido en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, defiende ante Madridiario las ventajas que este nuevo modelo trae consigo, tanto para los trabajadores como las propias empresas. Entre ellas figuran mayores grados de satisfacción y motivación, lo que se traduce en un rendimiento superior y, por ende, una mayor productividad. Además, la mejora en las condiciones de los trabajadores sirve como imán para la captación de talento. “Si ofreces buenas condiciones a tus empleados, todos querrán trabajar contigo. De igual modo, los que ya trabajen contigo tampoco querrán irse a otras empresas porque su calidad de vida es mejor donde están”, argumenta.

Tejero se muestra además satisfecho con la manera en que la mayoría de los empresarios han abrazado las propuestas de Más Madrid en relación a la jornada de cuatro días. “El derecho a la vida, al tiempo libre, a la conciliación familiar y al cuidado de la salud mental siempre han sido ejes centrales en nuestras políticas. Creemos que la reducción de la jornada laboral, en diferentes esquemas para adecuarla a las necesidades de cada trabajador, es una buena forma de progresar en esta línea, al igual que lo son otras medidas como 'la ciudad en 15 minutos'. Todos ellos son planteamientos que los empresarios han acogido de buen grado”, concluye.

Frente al optimismo en las palabras de Tejero, basta con repasar la hemeroteca para comprobar como tales medidas no son recibidas con especial entusiasmo por buena parte del mundo empresarial. Tanto es así que el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, ha llegado a advertir en sus últimas comparecencias que la implantación de la jornada reducida es solo “un debate para ganar elecciones” y que, en el contexto económico actual “son necesarios cinco días”. No obstante, Garamendi mantiene que su implantación “depende del sector y la empresa” y se ha mostrado abierto al diálogo “cuando toque”.

Pese a los intentos de este digital por ponerse en contacto con el Gobierno de la Comunidad de Madrid y conocer así la evolución en su percepción sobre la jornada de cuatro días, desde la Consejería de Hacienda, Economía y Empleo que dirige Javier Fernández-Lasquetty han preferido no pronunciarse al respecto. “Estos cambios suelen tardar décadas en producirse, aunque en los últimos meses se ha avanzado mucho. Su implantación debe ser progresiva, empezando por las instituciones públicas, aunque desde la derecha, como siempre, se opongan. Nos dicen que somos unos vagos y que no queremos trabajar”, concluye Tejero.

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