Se acerca el nuevo año y trae consigo un aumento de precios generalizado que ya empieza a angustiar a más de uno. Para muchos hogares españoles, esto supondrá la necesidad de explorar diferentes opciones de préstamos rápidos para poder con todos los gastos que se avecinan.
Agua, electricidad, internet, transporte, basura… las principales subidas no dejan títere con cabeza mientras los sueldos se mantienen siempre iguales para la mayoría. La vivienda no es una excepción y sus precios siguen subiendo empujados por la escasa oferta y la excesiva demanda.
Vivienda, un bien esencial a precio de lujo
Da igual que se quiera cambiar de casa, comprar por primera vez, invertir o alquilar porque la dificultad está servida en bandeja de plata. Tal y como informa Tinsa, sociedad de tasación, el crecimiento está bastante por encima de la inflación, independientemente de que la vivienda sea nueva o usada.
El mercado inmobiliario sigue siendo pues un espacio caro y competitivo. Ejemplo de ello es la revalorización de los pisos tanto en las islas como en las grandes ciudades peninsulares. Esto plantea desafíos importantes para todos: el comprador primerizo, el inversor y el que necesita vender.
El dinamismo mensual estigmatiza a las áreas metropolitanas y el aumento de precios es más alto que en otras zonas. En cuanto a las islas, tanto Canarias como Baleares capitanean la revalorización anual mientras que las capitales y la zona mediterránea muestran un aumento sostenido.
Por debajo de la burbuja inmobiliaria
La subida más moderada y estable está en las localidades más pequeñas de interior, lo que indica que la intensidad cambia mucho en función del tipo de mercado y la ubicación de la vivienda. En estas zonas, compradores y arrendatarios tienen un marco más predecible que no ideal.
En estos momentos, el valor medio de la vivienda en España está por debajo de las cifras más altas del 2007 (burbuja inmobiliaria) aun considerando la inflación. Si se mira en concepto nominal, hay lugares como son las ciudades más grandes y las islas que ya han llegado a sus máximos históricos.
Desde Tinsa señalan que la intensa demanda es capaz de sostenerse debido a distintos factores: aumento de la población desde el año 2021, empleo estable, acceso a créditos y ahorros. A esto se le suma el interés por la inversión, lo que añade un elemento de presión en los precios.
La oferta sigue siendo escasa porque, aunque la obra nueva se ha incrementado poco a poco durante ese año, no se han limado las asperezas causadas por la escasa oferta disponible hasta ahora. Esto presiona los precios y complica el acceso a la vivienda para una gran parte de la población.
Más que el precio de la vivienda
El precio de la vivienda hace que la mayoría de las familias deban planificar su economía al milímetro. Para comprar una casa, no solo cuenta el gasto de la hipoteca, sino que todo es un suma y sigue: impuestos, reforma, mantenimientos. Para estos últimos aspectos pueden entrar en juego los créditos rápidos si son pequeñas cantidades.
Pese al indudable encarecimiento, el mercado sigue contando con la atracción de compradores e inversores. La poca oferta y la excesiva demanda hacen que las casas conserven el valor y que la revalorización sea una constante. Los que quieren comprar, deben moverse con agilidad y aprovechar las oportunidades si las hubiera.
El pasado mes de noviembre marcó una actividad con subidas muy notables en zonas concretas. Localidad y tamaño fueron factores determinantes a la hora de poner precio a un piso y, por supuesto, de revalorizarlo. Aunque unas zonas destaquen más que otras (grandes ciudades, islas, mediterráneo) la actividad no da tregua.
En resumen, la subida de los precios de la vivienda no parece dar marcha atrás y no hay rincón que se resista. Desde las grandes ciudades hasta las islas pasando por el litoral mediterráneo manifiestan la presión de la demanda y las limitaciones de la oferta. Fomentar la construcción asequible sería una garantía de acceso a la vivienda para todos.