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‘La cantante calva’: entre la amargura, el pesimismo y la risa
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‘La cantante calva’: entre la amargura, el pesimismo y la risa

martes 16 de mayo de 2017, 09:49h
Casi siete décadas después de su estreno en París, en 1950, ‘La cantante calva’, de Eugène Ionesco (1909-1994) constituye el ejemplo más claro de lo que es el teatro del absurdo o, lo que es lo mismo, el surrealismo subido a los escenarios-en la tragedia con aspecto de comedia, o viceversa, esa cantante calvaque anuncia el título no aparece, en ningún momento-, cuyo primer exponente es precisamente esta obra dramática del autor francés de origen rumano.
Desde entonces, el Théâtre de la Huchette de París lleva sesenta años representándola de forma ininterrumpida, y ha contribuido decisivamente en la consideración de ‘La cantante calva’ como un verdadero clásico contemporáneo. Ahora llega al Teatro Español de Madrid, en un montaje dirigido por Luis Luque, que ha partido de la versión de Natalia Menéndez, y en donde sus personajes ridículos y absurdos son interpretados por Adriana Ozores,Joaquín Climent, Fernando Tejero, Carmen Ruiz, Helena Lanza y Javier Pereira.

En ‘La cantante calva’ la risa se mezcla con el pesimismo y la amargura porque las situaciones en las que se ven envueltas dos parejas socialmente bien situadas, una disparatada sirvienta, y un jefe de bomberos que acude al palacete donde discurre la historia para apagar un incendio inexistente, evidencian la absoluta falta de comunicación entre todos los personajes dentro de un ambiente sofocante, sin sentido alguno, y lleno de situaciones ilógicas que sirven para enfatizar la extrañeza y la alienación humanas.

La situación que Luque ha puesto en escena ciñéndose más fielmente al texto de Ionesco ha podido verse también esta misma temporada en la cartelera madrileña a través de una adaptación y actualización de este clásico en 'La cantante calva en el McDonald's', en montaje de Lluisa Cunillé (http://www.diariocritico.com/cantante-calva- mcdonalds-cuarta-pared-critica), y otra obra emblemática del mismo autor, ‘Rinoceronte’, a finales de 2014, montada por Ernesto Caballero en el CDN (http://www.diariocritico.com/ocio/teatro/pepe-viyuela/critica-de-teatro/469355) endonde, además de la incomunicación, la advertencia del drama apuntaba más al peligro de los totalitarismos.

La escenografía de Mónica Boromello, de claro ambiente británico y presidida por un gran reloj erigido sobre una torre, que podría ser el Big Ben (no se olvide que el origen de ‘La cantante calva’ fue un manual de enseñanza del idioma inglés…, que aparece después de que una gran pantalla blanca refleje la bandera británica, y se escuchen de fondo palabras sueltas del idioma de Shakespeare).

Completa el equipo artístico Almudena Rodríguez Huertas que ha diseñado el vestuario;Felipe Ramos, diseñador de iluminación y vídeo;Luis Miguel Cobo, autor de la música, también con claros toques clásicos sajones (Dios salve a la reina), y del siglo XX. Un montaje circular tan divertido como trágico en donde la incomunicación es la reina de un escenario que dominan bien los seis actores protagonistas, que no paran de arrancar risas e hilaridad en el patio de butacas desde la primera a la última escena.

‘La cantante calva’
Texto: Eugène Ionesco
Traducción y adaptación: Natalia Menéndez
Dirección: Luis Luque
Intérpretes: Adriana Ozores, Javier Pereira, Helena Lanza, Fernando Tejero, Carmen Ruiz y Joaquín Climent
Peluquería y maquillaje: Lolita Gómez
Ayudante de dirección: Álvaro Lizarrondo
Una producción del Teatro Español y Pentación Espectáculos.
Teatro Español, Madrid
Hasta el 11 de junio de 2017
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