El Teatro Fernán Gómez presenta hasta el 12 de abril en su sede de la madrileña Plaza de Colón una excelente versión del clásico de Anton Chéjov, ‘El jardín de los cerezos’, a partir de la adaptación de Ignacio García May y bajo la dirección de Juan Carlos Pérez dela Fuente.
No veíamos este Chéjov en la cartelera madrileña desde finales de la temporada 2014/2015 en la que curiosamente coincidieron dos versiones, una de Ángel Gutiérrez, y otra de Jaroslaw Bielski. Nada que ver con aquellas -igualmente interesantes-, con la que estos días levanta Juan Carlos Pérez de la Fuente repleta de elegancia, intensidad y emoción y que sigue interpelando al público del siglo XXI más de ciento veinte años después de su estreno en 1904 en montaje dirigido por Constantin Stanislavski.
Los personajes de ‘El jardín de los cerezos’ están absortos en la contemplación y la nostalgia de un pasado envidiable y permanecen ajenos a las urgencias económicas que les plantean las deudas crecientes acumuladas a lo largo de años y el advenimiento inmediato de una nueva época en la que brilla una burguesía que maneja ese dinero que le falta a la languideciente aristocracia. El tiempo avanza inexorable y la ruina económica de la familia de Liuba Andreyevna (deslumbrante Carmen Conesa), su locuaz e indolente hermano Leonid Gaev (Markos Marín), sus hijas Varya y Anya (fascinante Marta Poveda y encantadora Helena Ezquerro), no saben, no quieren o no pueden hacer nada para evitarlo. El avispado Lopajin (estupendo Chema León), hijo y nieto de antiguos criados de la noble familia, hombre tan emprendedor como inteligente que ha sabido leer los tiempos que corren y acabará haciéndose con la finca en pública subasta, y ni siquiera su atracción por Varya le va a hacer desviarse de su objetivo de acumular y acumular más dinero y propiedades. Al fin, el negocio es el negocio.
Solo el eterno estudiante Trofimov (espléndido Jesús Torres), fuertemente atraído por Anya, es capaz de apuntar la posibilidad de conjugar el pasado y el presente con una cierta e inocente dosis de utopía y acción, pero allí nadie le escucha porque tampoco él es precisamente un ejemplo a seguir. Y en medio de todos ellos, toda una corte de personajes que padecen la inacción de los propietarios de ‘El jardín de los cerezos’, y que encarnan los también estupendos José Gonçalo Pais, Chema de Miguel,Cristina Marcos, Noelia Marló, Juanma Cifuentes, Manuel Maciá y Borja Maestre.
Un ejercicio tan intenso y emotivo durante más de dos horas y media ininterrumpidas de montaje que no habría sido posible sin el concurso de un magnífico equipo artístico, el integrado por José Manuel Guerra en la iluminación; Ignacio García, en el espacio sonoro; Guillermo Weickert en el dinámico movimiento escénico y coreografía; Violeta Nêmec en la videoescena (impresionante ese tren proyectado al comienzo); Rosa García Andújar, diseñadora del primoroso vestuario de época; Juan Carlos Pérez de la Fuente e Isi Ponce en la brillante e imaginativa escenografía (gasas que marcan espacios, teatrillo en la sala de juego de los niños…), que llega hasta el mismo patio de butacas; Abel Ferris como ayudante de dirección; Rocío León, como ayudante de vestuario y Gabriela Zaldívar como ayudante del espacio sonoro.
Chéjov creía con Lope de Vega que “La vida es corta, viviendo todo falta y muriendo todo sobra”, pero nada peor que acomodarse ante ella en la perplejidad, en el dolce farniente, en el Dios proveerá y sentarse en el portal de la inacción simplemente para verlas venir, y no en pasar al capítulo de manos a la obra para intentar evitar el golpe o, por lo menos, mitigarlo. Una hermosa lección de vida, la de Chéjov en este montaje imperdible y repleto de emociones, humor y melancolía que apunta a no instalarse en la conformidad, a no dejar de intentarlo nunca.
Ficha técnica de la obra 'El jardín de los cerezos':
De: Antón Chéjov
Versión: Ignacio García May
Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente
Reparto (por orden alfabético): Boris Borisovich Semyonov Pischik: Juanma Cifuentes
Liuba Andreyevna Ranevskaia: Carmen Conesa
Anya: Helena Ezquerro
Ermolai Alekseyevich Lopajin: Chema León
Yasha: Manuel Maciá
Caminante / mendicante: Borja Maestre
Carlota Ivanovna: Cristina Marcos
Leonid Andreyevich Gaev: Markos Marín
Dunyasha: Noelia Marló
Firs: Chema de Miguel
Semion Panteleyevich Epijodov: José Gonçalo Pais
Varya (Varvara): Marta Poveda
Piotr Sergueyevich Trofimov: Jesús Torres
Coro de mendicantes: Maribel Cuadra, Pablo Méndez Lobo, Sonia Molina Leivinson, Elena Jerez, Marta Alonso, Jorge Tasende y Abel Ferris
Diseño de escenografía: Juan Carlos Pérez de la Fuente e Isi Ponce
Dirección de vestuario y figurines: Rosa García Andújar
Diseño de iluminación: José Manuel Guerra
Espacio sonoro: Ignacio García
Diseño y realización de maquillaje: La kasa del Maquillaje
Coreografía y dirección de movimiento: Guillermo Weickert
Diseño de videoescena: Violeta Nêmec
Ayte. de dirección: Abel Ferris
Ayte. de vestuario: Rocío León
Ayte. espacio sonoro: Gabriela Zaldívar
Asesor de magia: Alejandro García May
Asesor de guitarra: Nacho Vera
Diseño y aportación del calzado femenino: defloresyfloreros
Agradecimientos a la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD)
Una producción del teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa en colaboración con Octubre Producciones S.L.
Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023)
LInkedIn: https://www.linkedin.com/in/josé-miguel-vila-8642271a/
68986 | Ángel San Segundo - 28/02/2026 @ 14:12:30 (GMT+1)
Espectacular puesta en escena de una obra que, no obstante, se hace extremadamente larga ( casi 2 horas y media) lo que devalúa el esfuerzo por lograr una estética original. Una pena agravada porque el escenario mide más de 30 metros y la acústica no acompaña si los actores están hablando en la parte más alejada ¿ por qué no utilizan micrófonos que amplifiquen su voz? ¿ por qué sabiendo que no los tienen. no se esfuerzan en vocalizar mejor y hablar más alto?